domingo, 16 de febrero de 2014

IN MEMORIAM DE ANTONIO OSORIO


Hacía muchos días que no veía a Antonio. Era el primero que me saludaba cada mañana cuando llegaba a la Plaza de España y ya llevaba él bastante tiempo dándole vueltas a la ovalada Plaza de los Naranjos o estaba sentado en uno de los poyos descansando. Yo siempre le acompañaba durante un tiempo en su paseo o en su descanso en el banco, porque a mí siempre me ha gustado hablar con personas que me enseñen cosas de la vida, y de eso Antonio sabía mucho. Tantos años en contacto con los vecinos de Guadalcanal le había dejado una sabiduría que se notaba en cualquier cosa que le preguntara sobre hechos ocurridos en los últimos cincuenta o sesenta años.
Aunque en la fotografía que pongo está un poco serio mirando al fotógrafo, yo siempre lo recordaré con esa cara risueña con que recibía a todos sus clientes, primero en el Casino Nuevo Círculo (lugar donde está hecha la fotografía) y después en el Bar Nuevo, que él instaló sobre lo que fue el antiguo bar de Los Pepes.
Habíamos quedado en sentarnos un día tranquilamente y hablar de algunas cosas que no tenía clara, para el libro que estoy escribiendo de la Historia de Guadalcanal Siglo XX. Hoy domingo precisamente al bajar al mediodía y ver tanta gente en la Plaza, busqué con la mirada su presencia y me extrañó no verlo con su bastón y su paso vacilante, pero como había llegado más tarde que otros días, pensé que se había marchado ya a su casa y que mañana lo vería.
No será así, porque hace un rato me ha llamado un amigo y me ha dicho que Antonio Osorio había muerto a las cinco de la tarde.

La fuente de la Plaza ha empezado hoy domingo a echar agua por sus tres caños, miro hacia ella y veo a Antonio con su lento caminar enfilar la calle Muñoz Torrado en dirección a su casa. Quizás la fuente presentía este desenlace y ha querido anticiparse a las lágrimas de sus hijos e hijas y a las que muchos amigos derramaremos por ti, Antonio.

Desde aquí queremos hacerle llegar a sus hijas e hijos, nuestro más sentido pésame.

Quisiera terminar con estos versos de Andrés Mirón, de su libro Teoría de las sombras:

                        LA MUERTE

                        La muerte es siempre absurda.
Ni avisa ni se explica.
Asoma de improviso
y no se marcha nunca.
Y para más escarnio
y burla, cuando ella
se instala en lo que fuimos
nosotros ya no estamos.

5 comentarios:

Juan Francisco Caro dijo...

Mi más sentido pésame a su familia. Un gran profesional.

RUBIO dijo...

Descanse En Paz.

sofia dijo...

Bonitas palabras Ignacio en un dia tan dificil para nosotros y se de mas....como me has dicho hace un instante..que estan escritas con el corazon.Un fuerte abrazo de Antonio,Juan,Mari y Sofia

José María Álvarez Blanco dijo...

Un gran tipo cuyo contacto con la gente le hizo ser sabio de esa ciencia que no se aprende en los libros, como tantos otros que han dejado una huella imborable el la historia cotidiana de Guadalcanal.
MI sentido pésame a sus familiares.

Antonio sanchez rubio dijo...

Mi mas sentido pesame para sus hijos y hijas fue una gran persona y lo echamos mucho de menos un profesional de pies a cabeza y sirviendo con respeto educación a grandes personas como si majestad el rey Juan Carlos y los sres March una buena persona que aprendimos todos un poco de el . Qué el señor lo tenga en la gloria y siempre lo tendremos en la memoria como lo que era una buena persona y un verdadero artista en su profesión descansa en paz y gracias por tu arte y tu forma tan peculiar hacia tus clientes y amigos como lo que eras un gran profesional y un gran amigo gracias por todo re hecharemos mucho de menos.