jueves, 14 de enero de 2010

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 134


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I
(Se mantiene la ortografía de la época)

Ansímesmo visité las venas de Cazalla: en algunas mandé que no se gastasen dineros, ni anduviesen por V. M. porque no convenian, en otras mandé que se labrasen por V. M. porque se ganaria en ello.
Por el mes de octubre visité una vena en Cazalla que se dice de Pero Candil, mandé que desde principio de octubre que no cavasen ni entendiesen en ella, porque los días eran pequeños y las aguas crecian, y se gastarian dineros y se haría poca labor; hasta el principio de febrero no se hizo nada. Viniendo de visitar una vena que está en Castillo de las Guardas vine por Cazalla: en esta vena hallé gente que labraban lo que se hacia en ella y se gastaba, mas parecia querer gastar los dineros sin provecho que no aprovecharlos, porque parecia cosa de burla, un día cavaban en una parte, otro dia se pasaban á otra para dar á parecer que hacian algo: en verdad que era cosa perdida: llegué á Guadalcanal, y díjelo que porque se gastaban aquellos dineros allí sin provecho, porque yo no lo dije ansí estando don Francisco en Guadalcanal, dijéronme que les pareció que convenía, y como mi comision ya habia espirado, ni di mi parecer como convenía, hallo muchos maestros, y que se nombran ser conocedores de venas y metales, y no lo son puestos en desamen, como se conoce una vena por qué yerba, por qué tierra, por qué dispusicion de tierra, por qué color, por qué sabor, ansí de noche como por qué olor, por qué sabor, y de qué procede la tal materia de dia, y se convierte en metal, y que pues todos los siete metales que proceden de una sustancia, por qué, cómo, y por qué manera y por qué virtud es cada uno diferente, demandando esto y otras circunstancias tocantes á los minerales no se hallado hombre que sepa dar respuesta, y por eso digo qne hay muchos nombrados y se pueden pocos escoger. Uno hallé en España que vino á la vena de Guadalcanal por mandado de don Francisco de Mendoza, es piloto mayor en Sevilla, es teólogo y astrólogo, éste me dio algunas respuestas buenas y naturales, y otro no digo que en tal caso de venas si se diere oficio que sea hombre de alguna experiencia, y así se puede ser desaminado; tambien lo digo porque en la vena de Guadalcanal he visto y hay mancebos que tratan y tienen allí oficios, y no creo que tienen mucha conciencia, y he visto que se pega mucha de la plata y estan algo llenos, y en tales tratos y oficios conviene estar hombres prudentes y de conciencia, y haber quien los visite y que sean hombres que entiendan el negocio de venas; doy esto de parecer y aviso porque la conciencia me provoca á decillo como leal criado y como persona que lo sentía, y como no tenia mando no lo castigaba, y ansí se consumia mucha plata. Yo he dado parecer en caso de venas, y he hecho ordenanzas para que confirmadas por V. M. tuviese mas provecho y mas plata y sin que costase un real; porque si agora tiene una vena que da provecho con costa, yo he dado parecer, y le tornaré á dar como V. M. tenga trescientas venas sin que le cueste un real. Sobresto V. M. vea y mande lo que conviene, y si no remítase á mí que yo prometo como buen sacerdote de hacer y ordenar que V. M. gane y sin que gaste un real, y quitaré grandes pleitos y apaciguaré las tierras á donde hubiere venas, y no dirán que V. M. les hace agravios á los que descubren venas como lo dicen, y esto es por falta de entendimiento de los que acá lo pueden mandar. No digo mas: yo he servido y serviré hasta que muera, y daré mi parecer en caso de venas como V. M, sea aprovechado, y para que yo pueda mejor que hasta aquí servir pido se me hagan mercedes, porque soy clérigo y no tengo un maravedí de renta, y para que con la merced que se me hiciere yo pueda mejor servir á V. M., máxime que con ello y sin ello yo estoy como leal servidor y vasallo. Fecha en Madrid á dias tres del mes de enero de mil quinientos y cincuenta y siete años. - De V. C. R. M. menor criado y capellan que sus reales pies y manos beso - Diego Delgado.


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