jueves, 22 de noviembre de 2012

MACABRO CRIMEN EN GUADALCANAL HACE 101 AÑOS


                                                                                                                                          
 Por José Mª Álvarez Blanco

Si bien recordaba de niño haber oído en el pueblo el dicho: "anda que eres más malo que Rabazo”, no fue hasta hace cinco años cuando me enteré quien fue el tal Rabazo y tuve información bastante detallada del ominoso crimen que cometió el 1 de julio de 1921. El ciudadano en cuestión tuvo como nombre civil Antonio Martínez Hernández, y tras ser condenado a muerte, fue ejecutado por garrote vil en Sevilla el 7 de febrero de 1924.  

Como de esta página de la crónica negra de Guadalcanal no había una narración reciente animé a mi buen amigo, el guadalcanalense consorte Eleuterio Díaz López, a que hiciera una investigación en las hemerotecas españolas y documentara tanto el crimen como los avatares, que concluyeron con la ejecución del reo. Fue tanta y tan exhaustiva la documentción recuperada que le sugerí que plasmara el resultado en un artículo para la Revista de Feria de aquel año 2007. Mi sugerencia fue atendida, rebasando tanto en longitud como en calidad todas las expectativas, como puede comprobar el lector en las páginas 49 a 67 de dicha Revista donde se encuentra el trabajo titulado: "Una página negra de la historia de Guadalcanal. El triple asesinato de Antonio Martínez Hernández, (a) El Rabazo". El crimen y la ejecución tuvo mucha repercusión mediática, incluidas peticiones de indulto al Rey Alfonso XIII y al Papa Pío XI como puede verse en el artículo ampliamente ilustrado con fotografías.  

Sin embargo, a juzgar por las noticias que adjunto publicadas en un importante periódico de Madrid, que estuvo en contacto con sus lectores entre 1859 y 1925, los guadalcanalenses debían de estar ya curados de espanto, pues unos años antes - no podemos precisar la fecha exacta - había ocurrido el macabro suceso  en el que un gualdalcanalense, en compañia de varios amigos entre ellos el sepulturero de la villa mató a su hermano, para robarle 40 duros; y que según la información aportada no fue descubierto hasta finales de Octubre de 1911, con el macabro hallazgo del dedo.

Como observará el atento lector entre las dos noticias reproducidas en el mismo diario, separadas por nueve días, hay ciertas diferencias que dejan poco claro algunos aspectos. De la primera parece deducirse que los autores del crimen fueron tres: Manuel Romero, hermano del asesinado de nombre Francisco, el quincallero conocido como Paco el de la Inglesa, y el sepulturero que en la primera información es llamado Julián Pérez Camacho.  

En la segunda información se menciona al autor principal llamándole individuo, y ya no son tres los autores del crimen, sino el detenido en Cañada de Rosal, el tal M. Romero, el enterrador y su mujer (cómplice) y un número indeterminado - "varios amigos" - y varía el nombre del sepulturero que pasa a ser llamado  simplemente Julián Sáez en lugar de Julián Pérez Camacho.

El lector que haya quedado intrigado con la mención del tío Martín, Zugasti y el huerto de Casariche, puede ilustrarse en la siguiente página web:

Dejo a otros curiosos cronistas de la villa, editores de otros blogs, la clarificadora tarea de resolver los aspectos confusos de este desagradable episodio que debió tener muy ocupados y espantados a nuestros paisanos hace ahora exactamente 101 años, cuando faltaban solo diez para sumirse de nuevo en el asombro y la estupefacción con el caso Rabazo.

Lo que parece quedar claro es que la primera mitad del siglo XX fue bastante violenta en nuestro pueblo si se tiene en cuenta los dos sucesos mencionados y lo cruenta que fueron la guerra y posguerra fraticida. 

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