viernes, 21 de junio de 2013

VENTAJAS Y UTILIDAD DEL FERROCARRIL

                Por Cayetano Yanes – junio 2013

        Nuestro amigo Cayetano Yanes, nos envía una nueva versión de su artículo sobre la utilidad del ferrocarril, que ha mejorado con nuevos datos y fotografías.
Comenzaremos dando cuenta del siguiente despropósito histórico recientemente llevado a cabo. Por estas fechas de Junio del 2013 ha ocurrido un hecho histórico digno de resaltar: se ha cerrado en la línea de ferrocarril Sevilla-Mérida el servicio Sevilla-Llerena por parte del gobierno actual de la Nación que tantos cambios, no sabemos si irreversibles, ha llevado a cabo y que venía prestando servicio desde su fundación en el siglo XIX. Existía en el citado siglo XIX un dicho acuñado en el Reino Unido que decía “que el país construya caminos de hierro que ellos construirán el país”; en nuestro caso haremos un recordatorio histórico de la línea a la que hacemos referencia, línea que comunica en la actualidad dos capitales de Comunidades Autónomas, Mérida de Extremadura, que no tiene un solo kilómetro electrificado, siendo sus trenes los únicos de gasóleo que llegan a la estación de Atocha, y Sevilla de Andalucía, ambas las regiones de menor renta per cápita de España y de las de mayor índice de paro.

Su historia

En el siglo XVIII circulaban por Guadalcanal las siguientes vías de caminería: “la ruta del azogue” desde Almadén a Nueva España; “El camino Real” de Sevilla a Madrid por Talavera, con su ramal a Badajoz y Portugal (diccionario Madoz); el conocido camino coincidente con una “cañada real de Sayales” que transcurría desde el Mediterráneo por Córdoba hasta Badajoz y el Atlántico, que fue mejorado por Elorza en nuestra zona desde el Pedroso hasta Bienvenida para dar salida al norte en el siglo XIX a los hierros de la Fundición del Pedroso (ver figura en el álbum de fotos); en el siglo XIX aparece el ferrocarril que revoluciona las comunicaciones, teniendo la suerte Guadalcanal de pasar por su término la línea que en sus orígenes estaba ligada a la minería, la fundición del Pedroso y el carbón de Villanueva del Río y Minas, su historia es la siguiente: concurrieron en su proyecto varios grupos comerciales, bancarios y ferroviarios, que confluyeron en el norte de la provincia de Córdoba, comarca del Guadiato donde existían yacimientos de carbón, fuente de energía fundamental en el nacimiento de la era del vapor. Los principales actores fueron, por un lado, los socios de la empresa Cia Ferroviaria de Badajoz, denominada “la Badajoz”; su proyecto inicial era para la línea férrea: “Ciudad Real-Puertollano-Almorchón-Mérida-Lisboa”, con unión en Ciudad Real con la de Madrid, por lo que entraba en franca competencia con la cía. Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y a Alicante –MZA- creada por escritura firmada en Madrid el 10 de enero de 1857, y que en 1866 tenía construidos 1.425 km cuando aparecieron los graves problemas financieros de la empresa relacionados con la crisis económica general del país; era la MZA dependiente económicamente de la rama francesa de la Casa Rothschild en un tercio y los otros tercios por la banca Mirabaud y la banca Cahen de d’Anvers, la primera de ellas había comenzado invirtiendo en el sector del plomo en los años cuarenta del siglo XIX, inicialmente en la comarca de Peñarroya, y posteriormente en Jaén y Cartagena, la relación minería-ferrocarril era manifiesta; la tercera compañía en la citadacompetencia era la Compañía Andaluza de Ferrocarriles, de la que hablaremos. Es con posterioridad a la crisis de 1865 a 1868, del periplo de la Primera República (de la que fue ministro Adelardo López de Ayala) y las nuevas legislaciones al respecto, cuando se produce el resurgir de las construcciones ferroviarias coincidiendo cronológicamente con la entrada en la Badajoz de la banca francesa Societé Genérale y otras bancas extranjeras, y de los yacimientos mineros en general y concretamente en las cercanas comarcas de Azuaga, Berlanga (colindantes con Andalucía por la parte de Guadalcanal) y el norte de Córdoba.

Mapa de los principales caminos carreteros de España en el siglo XVIII, se aprecia el trazado Córdoba-Constantina-Zafra, citado en el texto, que discurre por la senda de Sayales.

Un conflicto de competencias se creó entre las compañías ferroviarias: la Badajoz, la MZA, (de la que el principal accionista era la banca Rothschild y sus asociadas francesas), y la Compañía Andaluza de Ferrocarriles, creada por Jorge Loring Oyarzabal, Joaquín de la Gándara, Tomas Heredia y Manuel Larios, empresarios malagueños, estos últimos con intereses en las líneas Sevilla-Mérida, Córdoba-Bélmez; y la MZA con intereses en la Sevilla-Huelva y posteriormente Huelva-Zafra, estas últimas relacionadas con los intereses mineros del cobre en Huelva de la sección inglesa de la casa Rothschild en las minas de Río Tinto (empresa RTCo.) y su comunicación con el puerto de Sevilla. La lucha de intereses retrasaron las obras de la línea Sevilla-Zafra, de especial importancia para la llegada del carbón, tanto de Villanueva… (Sevilla), como de la cuenca del Guadiato, a la fundición del Pedroso y, a su vez, a la fundición de Málaga. En esta última fundición se tenían fabricados los raíles para emplearlos en las vías, lo que hubiese supuesto un desarrollo fundamental para dicha fundición y adicionalmente para todo el entramado industrial andaluz. Finalmente la construcción y explotación de la línea se llevó a cabo por la empresa MZA, constructora de la estación de Córdoba, en la plaza de Armas de Sevilla (ver figura), las siglas de esta compañía pueden verse en el frontal de dicha estación y en diversos lugares de Villanueva del Rio y Minas, por ejemplo, en la chimenea que todavía existe y en los antiguos colegios, su disfrute duró hasta la nacionalización a RENFE en 1941. Es conocida la frase de James de Rothschild “quien construya las primeras grandes líneas obtendrá los grandes negocios en España…”; entre ellas estuvo la MZA y su paso por Guadalcanal.
Una vez terminada la línea, en 1889 un ingeniero italiano montó un monorraíl que trasladaba mineral de hierro desde la mina Las Herrerías hasta la estación de ferrocarril de Guadalcanal, en principio con tracción animal sustituyéndose posteriormente por una máquina de vapor, dicho mineral junto al de la Jayona, se utilizó como fundente de plomo por la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñerroya, la SMMP.
A partir de 1890, la compañía comenzó el proyecto de los 69 km de la línea Fuente del Arco-Peñarroya, (Compagnie Fives-Lille) para conectar directamente las minas de Peñarroya con el puerto de Sevilla, todavía no se entiende como esta obra se acometió como vía estrecha o métrica, lo que obligaba al trasbordo de mercancías, seguramente debido a la no finalización de los contactos entre la empresa citada y la MZA, que finalmente no quiso participar en su construcción que se realizó entre los años 1895 y 1897, el primer tramo hasta la mina Triunfo y la mina LLerenense, en Berlanga colindantes con Azuaga, se inauguró el 23-06-1895. Esta línea que se continuó hasta Puertollano fue la primera electrificada de Andalucía (foto de una máquina eléctrica usada en la línea en el álbum de fotos), y la segunda de España, a su paso por las fuertes pendientes de Sierra Morena, actualmente el trazado del AVE es paralelo a la referida línea.
Otras actividades en la zona se pueden resumir: en 1902 se monta el “tranvía aéreo” de 5,6 km desde la mina de la Jayona hasta la estación de Fuente del Arco, para emplear su mineral de hierro, junto con el de las minas de Guadalcanal como fundente en las fundiciones de plomo de Peñarroya, como hemos citado. En ese mismo año se crea en Alanís la explotación argentífera el Marín por la empresa Sociedad Argentífera Sevillana, con más de 500 empleados. En la década de 1870 la MZA adquirió las minas de carbón de Villanueva, con lo cual los Rothschild dominaban prácticamente la totalidad del carbón en el sur de España; en 1836 Antonio de Elorza y Aguirre recomienza el proyecto de la fundición del Pedroso, que estuvo en activo hasta 1895, año en la que se paraliza la producción vendiéndose a una empresa inglesa en 1899; Elorza fue siempre consciente de la necesidad del empleo del carbón mineral para la fundición del hierro, estuvo interesado en el carbón de Villanueva y el de la cuenca Guadalcanal-Fuente del Arco.

 Vista de la línea electrificada a su paso por la estación de Horcajo.
                            
 Fotografía de una máquina eléctrica utilizada en la vía estrecha. Después de la guerra civil fueron trasladadas al norte de España

El viaducto de Horcajo donde se aprecia la línea electrificada. Una nueva vista se aprecia en la imagen siguiente.

Fotografía de la actualidad donde se pueden ver al fondo la línea del AVE y en primer lugar el viaducto de Horcajo de la vía estrecha
                                 
Vista al fondo del monumental edificio de la sede central de la empresa SMMP en Peñarroya.

Vista de la estación de Córdoba, construida en Plaza de Armas, debajo del reloj están inscritas las siglas MZA 
Estaciones de Zafra, en primer lugar la de la línea Huelva-Zafra y al fondo la de Sevilla-Mérida

Estación de Guadalcanal nevada, aunque reciente, actualmente ha sufrido modificaciones.
                                
Siglas de la empresa en un edificio de Villanueva del Rio y Minas, y en el material.

Importancia económica

La línea férrea Sevilla-Mérida había sido concedida inicialmente a Manuel Pastor, el cual negoció la participación de su construcción con las empresas citadas, la Andaluza, la Badajoz y la MZA; finalmente, por fin en el verano de 1880 se acordó la integración de los competidores respecto a la línea Sevilla-Mérida, no sin antes pasar por algunos pleitos que retrasaron su conclusión, que ocurrió hacia finales de la década de los 80, la línea llegó a Guadalcanal en 1886. Otro dato sobre la economía de la comarca es que también el empresario minero Huelin cedió en 1881 sus intereses mineros en los yacimientos de plomo de Berlanga a la Peñarroya hasta 1910; la paralización de la línea Sevilla-Mérida supuso para la zona y sobre todo para la fundición del Pedroso un desastre económico. El hecho que la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya, SMMP, que llegó a convertirse en una auténtica multinacional, no tocase el sector siderúrgico, sector industrial del que tenía necesariamente que servirse para sus infraestructuras, no sólo mineras sino también industriales y ferroviarias, sólo se entiende por la existencia de algún pacto no conocido, al menos por mí, con los ferrones del norte, de forma que el suministro de material de hierro se efectuase por parte de dichas empresas del norte a cambio de alguna otra prebenda de índole política. No hay que olvidar que los Rothschild, y su red de negocios en España, tenían como base la utilización de influencias en la corte, iniciadas desde su entrada económicofinanciera en la guerra de la Independencia y la posterior época de Fernando VII. Ello supuso la principal herramienta para la toma de decisiones en sus negocios. A nivel ferroviario tenían como principales contrincantes a la empresa Ferrocarriles del Norte regentada por los hermanos Pereire. El hecho que esta última empresa tuviera intereses en el carbón de Villanueva, más la presencia de otras presiones que venían por la empresa la Badajoz, hizo que la línea Sevilla-Mérida y la unión con la Sevilla-Málaga, o la línea directa Peñarroya-Córdoba-Málaga no cumpliesen con la imperiosa necesidad industrial de suministrar el necesario combustibles para los altos hornos andaluces y las fundiciones de plomo de Jaén.
Ello se relaciona con el fallido proyecto de montaje en España de los primeros altos hornos por el sistema Bessemer en la Fundición del Pedroso, cuando todo estaba iniciado para su construcción.
La estrategia principal de la casa francesa era la de introducción en sus redes de influencia a ministros y personalidades; sirva de ejemplo citar como consejeros de la SMMP a Gonzalo y Álvaro Figueroa, marqués de Villamejor y Conde de Romanones respectivamente, o José Canalejas y sus hijos José y Luís, todos senadores. El más sonado de los sobornos se dio en 1834 y relacionado con la concesión de las minas de Almadén a los Rothschild, de forma que para evitar la oposición del ministro Toreno se le sobornó con una cantidad de 1,3 millones de francos (4.962.100 reales al cambio según datos de M. A. López-Morell y J. M. O`Kean en su trabajo titulado “La red de negocios de la casa Rothschild en España como una estructura de toma de decisiones y de gestión empresarial”), ambos autores citan “la Agencia tenía la costumbre de reservar, por sistema, un 2 0/00 de los beneficios del negocio para pequeños sobornos a informadores, amigos en el gobierno y políticos locales o próximos a sus zonas de influencia”. También citan dichos autores que por la defensa de la propuesta de la concesión de la pequeña línea Fuente del Arco-Peñarroya se pagaron hasta 5.000 pts. de la época a los senadores que defendieron la ponencia a favor de la MZA.
La SMMP según el autor citado, M. A López-Morell, llegó a tener un nivel de negocios tal que entre 1829 y 1914 representó entre el 6,7 y el 10,9 del total de las exportaciones españolas, llegando “a alcanzar el primer puesto por activos en el ranking de las empresas industriales radicadas en España y a convertirse en una empresa multinacional, a todos los efectos, con posterioridad a la Primera Guerra Mundial”. Veamos otros datos de producción de la empresa; desde 1908 se comenzó a recuperar cinc de los minerales de la mina S. Froilán, a partir de este proyecto se comenzó a fabricar ácido sulfúrico y como consecuencia se emplearon los excedentes de ácido en la producción de superfosfatos para fertilizantes.
Los minerales eran tratados por la compañía, de forma que en 1908 producía el 30,8 % del total de plomo dulce español, y en 1911 ya se producían 40.000 Tm de superfosfatos con el excedente de sulfúrico producido derivado de la tostación de las piritas. La empresa se amplió con la formación de otras empresas como la Sociedad de Piritas de Sevilla y la Sociedad Española de Tejidos Industriales, la primera destinada a asegurarse el suministro de azufre para la producción de superfosfato y la segunda para la producción de envases industriales, llegando a convertirse en una auténtica papelera. Las principales zonas de influencia de dicha empresa era Puertollano en Ciudad Real hasta Madrid, el norte de Andalucía y el sur de Badajoz, fue la mayor productora mundial de plomo dulce y la principal abastecedora de carbón, electricidad, superfosfatos y derivados del petróleo en toda el área geográfica de los alrededores, siendo líderes de los metales no ferrosos; fue una empresa dinámica en lo tecnológico y la integración industrial, empleando el modelo multitarea-multifunción para sus empresas, tenía más de 45 filiales en todo el proceso de producción y distribución y se caracterizaba por una auténtica obsesión por la tecnología. La política llevada a cabo por la rama francesa en la SMMP, más tecnológica, fue distinta a la llevada por la rama inglesa de los Rothschild en Rio Tinto por la empresa RTCo. Al contrario que en la RTCo., en la Peñarroya se optó por todo el proceso de refino, ciertamente la electrolisis ya se utilizaba en Montana (USA) en 1880, en 1918 la trajo la Peñarroya que había comprado la patente del refino del cobre por flotación y electrolisis a la empresa Mineral Separation; sin embargo, Rio Tinto estaba considerado en 1980, por su magnitud, el mayor centro minero del mundo. La comunicación de ambas sedes se llevó a cabo por la línea Huelva-Zafra, confluyendo en esta última población, a la que le proporcionó auge comercial, con la Sevilla-Mérida, que a su vez se comunicaba con Peñarroya-Puertollano por la vía estrecha de Fuente del Arco.
El cercano e intenso ambiente industrial dejó impronta en los alrededores, siendo los años de mayor despegue comercial e industrial de Guadalcanal sobre todo en el sector oleícola con la implantación de los molinos movidos por vapor y prensas hidráulicas, dos extractoras, destiladoras de aguardiente, tres harineras, empresas de transporte de mineral,…, eran los tiempos en Guadalcanal de los apodados “doce apóstoles”, hasta la guerra civil, que hizo desaparecer, entre otras iniciativas, a la SMMP. Para Guadalcanal, la cercanía de la SMMP y la presencia del ferrocarril supuso una expansión de la comercialización de sus productos, entre los que podemos citar: aguardientes, lana y ganado, minerales, aceites esto último relacionado con la expansión de sus olivares; al mismo tiempo, se llevó a cabo la construcción de la carretera Llerena-Utrera (la comarcal 432) que relacionaba zonas cerealistas de la comarca sur de Badajoz y la comarca de Carmona-Utrera en la vega del Guadalquivir, en los años en los que se proyectó el frustrado (todavía hoy) regadío de la fértil vega de Carmona.
En vísperas de la Primera Guerra Mundial la SMMP se convirtió en la primera productora mundial de plomo dulce (118.017 Tm en 1914), “en 1916 alcanzó el record de 152.287 Tm de plomo fundido y también toma la cabeza de la producción de carbón en España con 828.825 Tm, por encima de las 724.094 Tm de la Duro Felguera”. En la década de 1920 la producción decayó como consecuencia de la crisis mundial, sin embargo, la empresa inició una renovación tecnológica como fue la aplicación de la técnica de flotación.
La crisis que llegó también al sector del carbón inclinó a la empresa a crear una nueva central térmica en Puertollano en 1924, con el fin de suministrar energía eléctrica a Madrid y al resto de la región. En 1919 había construido la central térmica de Peñarroya con dos turbo alternadores de 10.520 kW (10,5 MW) y se abría una vía de colaboración con la empresa Mengemor (posterior Compañía Sevillana de Electricidad) para la electrificación de la región, y su empleo en la empresa Electromecánica de Córdoba para el refinado de cobre onubense, en 1924 y empleando tecnología procedente de Estados Unidos (concretamente de la empresa Anaconda) se comenzó a estudiar la implantación de la electrolisis y de los hornos de fundición eléctricos, además de la electrificación de todas las instalaciones de la Peñarroya, incluidas las minas. Otro aspecto de la producción fue que desde 1919, con la creación de la empresa Aceites Minerales Españoles, se inició la destilación de las pizarras bituminosas de Puertollano, con un tipo de proceso de acuerdo con la empresa francesa Sté.
Lyonnaise des Schistes Bitumineux, lo que dio lugar a la creación de la refinería de Puertollano y en su desarrollo fue una auténtica industria petroquímica, la primera de España.

La actualidad

Se parte, según un juicio bastante extendido que comparto, de un erróneo concepto nacional sobre el ferrocarril, optando por su paulatina destrucción y desmantelamiento; no cabe duda que ello nos separa de países desarrollados del norte de Europa en el concepto dual: transporte ferrocarril-carretera. La opción alta velocidad, AVE, aparece opositora frente a la de integración del territorio que estimula la media distancia y cercanías ya existentes, que, a su vez, para el transporte de mercancías estas líneas deberían disponer por comarcas de áreas de distribución con servicios para contenedores, con los que hoy se mueve la mayor parte del comercio en la economía global. Por tanto, concluimos que la conservación y modernización de las líneas actuales debería considerarse una política prospectiva, o de futuro, a estudiar seriamente.
El proyectado cierre de líneas férreas calificadas de deficitarias, en lugar de su potenciación como transporte de futuro supondrá, a medio plazo, la destrucción de una posibilidad de la que se ha hablado ampliamente tiempo atrás, la necesidad de cambiar el arcaico y trasnochado ancho de vías español por el ancho europeo, lo que supondría la circulación continuada de trenes de mercancías por todo el territorio de la Unión Europea sin necesidad de transbordo, ello unido a la paulatina electrificación de las líneas cambiaría la utilización de combustibles fósiles en la tracción a energía eléctrica obtenida de las energías alternativas; asimismo, la destrucción irreversible del patrimonio cultural del ferrocarril, de sus estaciones, de su historia; supone, de forma paralela, la destrucción del potencial turístico, además del productivo industrial y agrícola, de aquellas comarcas de las que desaparece o disminuye su uso. Somos desagradecidos con todo aquello de lo que un día sacamos provecho, para el siguiente, arrojarlo al desmantelamiento y al abandono, a la basura en resumidas cuentas; hemos visto, tristemente, como la destrucción de algunas líneas se ha convertido en un proceso irrevocable (sin vuelta atrás), baste como ejemplo el desmantelamiento de la línea Hueznar-Cerro del Hierro de indudable interés turístico, convirtiéndose dichos trazados ferroviarios en lo que se denominan “vías verdes”, lo que no ha ocurrido en el norte de España con las líneas de FEVE.
Se plantea, como en tantos otros sectores, la necesidad de la creación de una plataforma ciudadana de defensa del ferrocarril, tanto para el transporte de mercancías como de pasajeros en ese cómodo método de transporte que en los tiempos actuales nos permite viajar leyendo o utilizando la informática.
Por último recordemos las palabras de Benito Pérez Galdós alabando la labor del ferrocarril, en el capitulo VII de su obra La de los tristes destinos, el último episodio de los diez de la cuarta serie de los Episodios Nacionales:
 ¡Oh Ferrocarril del Norte, venturoso escape hacia el mundo europeo, divina brecha para la civilización!…Bendito sea mil veces el oro de judíos y protestantes franceses que te dio la existencia; benditos los ingeniosos artífices que te abrieron en la costra de la vieja España, hacinando tierras y pedruscos, taladrando los montes bravíos, y franqueando con gigantesco paso las aguas impetuosas. Por tu herrada senda corre un día y otro el mensajero incansable, cuyo resoplido causa espanto a hombres y fieras, alma dinámica, corazón de fuego…El lleva y trae la vida, el pensamiento, la materia pesada y la ilusión aérea, conduce los negocios, la diplomacia, las almas inquietas de los laborantes políticos y las almas sedientas de los recién casados; comunica lo viejo con lo nuevo; transporta el afán artístico y la curiosidad arqueológica; a los españoles lleva gozosos a refrigerarse en el aire mundial, y a los europeos trae a nuestro ambiente seco, ardoroso, apasionado. Por mil razones te alabamos, Ferrocarril del Norte, y si no fuiste perfecto en tu organización, y en cada viaje de ida y regreso veíamos faltas y negligencias, todo se te perdona por los inmensos beneficios que nos trajstes!, ¡Oh grande amigo y servidor nuestro, puerta del trafico, llave de la industria, abertura de la ventilación universal, y respiradero por donde escapan los densos humos que aún flotan en el hispano cerebro!

NOVELA LÓPEZ DE AYALA - 8

GUSTAVO (continuación)

No era menester tanto para acalorar la exaltable imaginación de Gustavo; sus ojos lanzaban rayos de inspiración; no ya sueños de ambición y de gloria, sino la imagen de Lovelace y Tenorio dominaba su fantasía: ansiaba en aquel momento ser el protagonista de mil dramas desgarradores, y su sangre juvenil latía alborotada y sedienta de impuros y deshonestos placeres. ¡Pobre joven! Creyéndose el hombre más independiente del mundo, se hacía esclavo del primero que exaltaba su imagina­ción.
A poco sonó un reloj del café, y los dos amigos se separaron.
Quisiera Gustavo verse en aquel momento delante de la Con­desa, pero recordando que hacía dos días que no visitaba a Elena, mudó de propósito y se encaminó a la casa de la segunda.
Además, deseaba tener una escena dramática con su deslum­brante Señora, y quería meditar despacio los resortes de que había de valerse.
Las palabras del Conde no dejaban de resonar en sus oídos particularmente aquello de «Todos los instantes de la vida pueden igualmente aprovecharse en beneficio de la virtud; los instantes del placer son breves: huyen y nunca vuelven», le pareció de perlas, y pensó decírselo a la primera mujer que se encontrara.
En esto llegó a la casa de Elena. Tiró de la campanilla; abrie­ronle la puerta y sin preguntar por nadie entró en la sala.
Figúrese el lector una sala bastante espaciosa y adornada con más elegancia que lujo. El suelo está cubierto de una delicada estera de junco.
Las flores de los fanales, y algunos retratos de familia sacados en miniatura, recuerdan la habilidad de las lindas manos de Elena. A la izquierda hay dos anchos balcones, cuyas puertas estar cubiertas de pabellones blancos y encarnados: los visillos que cubren los cristales, son chinescos, y dando paso a la luz, dibujan en la fachada de enfrente sus caprichosas labores.
En el espacio que media entre los dos balcones, hay una mesa cubierta de mil juguetes de China y de preciosas conchas y caracoles de América. Sobre esta mesa está colocado el bellísimo retrato de una niña, que empieza a ser mujer sin dejar de ser Ángel.
En el testero de enfrente hay blando sofá, rodeado de cuatro elegantes butacas: sobre todo se ostenta una bellísima copia del pasmo de Sicilia, y varios otros cuadros religiosos cubren el resto de las paredes, que, vestidas de un papel rojo, bordado de grandes ramos negros, e imitando perfectamente el relieve del terciopelo, reflejaba sobre los objetos una luz indecisa y agradable.
Gustavo miró en torno suyo, y hallándose solo se dirigió al gabinete inmediato. Dio en la puerta dos golpecitos para anun­ciarse.
—¡Adelante!, dijo la conocida voz del tutor de Elena.
Gustavo se halló en un gabinete sencillo, adornado con dos estantes de libros y varios mapas. El tutor escribía delante de su bufete,
—iTú por acá, Gustavo! dijo el tutor soltando la pluma, quitándose los anteojos y alargándole la mano:
—¿Tanto tiempo hace ya que no nos vemos, mi querido papá?

El tutor de Elena había sido condiscípulo del padre de Gus­tavo: vivía en Salamanca con su pupila, cuando Gustavo empezó a estudiar filosofía en aquella universidad. Como era natural, su padre lo recomendó eficazmente a su antiguo amigo: éste cumplió tan bien con su encargo, que el bondadoso artista no sabiendo de que manera recompensarle, le llamaba padre: a poco murió el suyo verdadero, y sentía un placer melancólico en darle este nombre al que fue su mejor amigo.

jueves, 20 de junio de 2013

miércoles, 19 de junio de 2013

NOVELA LÓPEZ DE AYALA - 7

GUSTAVO (continuación)

En esto dieron las seis, hora a que estaban citados Guillermo y Moncada: los tres amigos se pusieron en la calle, separándose al poco tiempo, Gustavo con dirección al café Suizo, y sus dos condiscípulos a la calle del Príncipe, donde su diputado los aguardaba.
Al entrar en el café, se encontró Gustavo con el conde de San Román. Ya daremos algunas explicaciones acerca de este perso­naje: bástenos saber por ahora que los dos se saludaron muy cariñosamente y como dando a entender que si bien hacía poco tiempo que se conocían, cada uno ele ellos había formado empeño en ser amigo del otro.
— Si la natural agitación en que deben tenerle sus muchos aplausos, no le sirviera de disculpa, tendría motivo para acusarle de olvidar con facilidad a sus amigos.
— Me creo con derecho para dirigirle a Vd. la misma acusación, Sr. Conde.
— Dos veces he estado en su casa, ¿su gloria y sus amores no le dejan espacio ni aun para leer las tarjetas de los amigos?
—  ¡Tanto honor!
—  El genio siempre es buscado,
—  La juventud es siempre animada por el talento.
Durante este corto dialogo, el Conde había conducido a Gus­tavo a una de las últimas habitaciones del café: tomaron asiento en una mesa de las más apartadas, y permanecieron un instante silenciosos. Un mozo se les puso delante: «lo de siempre» dijeron los dos, más bien por señas que por palabras; volvió a conti­nuar el mismo embarazoso silencio, propio de dos personas que se han impuesto la obligación de no decirse vulgaridades y que de pronto no les ocurre ningún asunto importante de qué tratar.
— Y bien, Gustavo: ¿que le parece: a Vd. el mundo, contem­plado al través del prisma que las circunstancias tan puesto delante de sus ojos?
— Mientras no me falten amigos que con su noble afecto me animen, fuera un ingrato si no me creyera en medio del paraíso.
— ¡Juventud y genio! ¡Oh! ¡Cuánto os envidio, amigo Gus­tavo! ¡Quién poseyera un corazón tan virgen como el suyo, para tener el placer de destrozarlo de nuevo!
Gustavo contempló al Conde con sorpresa, y le siguió escu­chando con más atención
— ¡Grandes días le aguardan de amores y de felicidad! Va Vd. a verse rodeado de las mujeres más encantadoras del mundo. Aproveche Vd. los momentos, amigo mío. Todos los instantes de la vida pueden igualmente aprovecharse en beneficio de la virtud: los instantes del placer son breves; huyen y nunca vuelven.
Gustavo redobló su atención.

—  Nada de cálculos ambiciosos, nada de trabas de ninguna especie; no le quite Vd. a la juventud el don que la hace más encantadora, la libertad. Desde luego que uno se sujeta a más proyectos ambiciosos, a la moral o a la virtud, no parece sino que entra de soldado en una compañía o de fraile en un con­vento, donde tiene que vivir según reglas establecidas por otros hombres antes de que él naciera: ¡vergonzosa esclavitud, indigna de un alma joven y valiente! Por eso me ha gustado á mi siempre el libertinaje, porque es la única vida independiente y libre, vida que uno mismo se crea sin tener en cuenta para nada lo que han establecido los demás hombres, ni lo que piensa la estúpida multitud. ¡O Gustavo! El amor abre de repente ante tus ojos las puertas de marfil de sus cien jardines, poblados de bosques silenciosos y umbríos, mecidos por la brisa embalsa­mada, regados por fuentes de mármol y alumbrados por la melancólica luna. Hallarás mujeres encantadoras, que se dejarán gustosas destrozar el alma, con tal que les consagres una melodía en tus óperas o un remordimiento en tu corazón; otras, que arrebatadas de una mezcla incomprensible de violenta lascivia y de sublime espiritualidad, estamparan frenéticas sus rosados labios en tu frente, queriendo con el estruendo de sus besos des­pertar en tu mente nuevos y vigorosos pensamientos. Otras, ¡oh Gustavo! ¡Gustavo! ¡Quién tuviera otro corazón que entregarles!...

miércoles, 12 de junio de 2013

NOVELA LÓPEZ DE AYALA - 6

GUSTAVO (continuación)

Guillermo, que hace algunos días anda buscando una oca­sión propicia para darle a Gustavo algunos consejos acerca de su nueva posición, juzgó que ninguna era mejor que la pre­sente: el hombre que come no tiene más remedio que escu­char, y el apetito con que Gustavo lo hacía, le prometía a su presunto consejero una atención, si no muy profunda, al menos no interrumpida.
Esto advertido, tomó la mano al razonar de esta manera:
—  Regocijándonos mutuamente, amigo Gustavo, veníamos Moncada y yo al considerar la favorable ocasión que de hacer fortuna te se presenta. Ten presente que sólo una vez se reúnen en la vida las favorables circunstancias que te rodean ya que tu genio ha sabido proporcionártelas, no hagas por donde tú inexperiencia y falta de consejo las pierda. Has dado el primer paso necesario para crearte una buena posición, que es decir a la multitud: «Tened cuenta con que yo resisto y tengo talento». Tiempo es ya, querido Gustavo, de que todas tus acciones sean regidas por un cálculo prudente y un razonable egoísmo. ¡No arrugues la frente!; los aplausos pasan como el humo; las ilusiones se desvanecen, y sólo dejan en el corazón el remordimiento de haberles sacrificado los intereses materiales de la vida
Dos mujeres te aman; dos amigos te quieren: con esto tienes bastante pasto para el corazón: cuantas nuevas relaciones adquieras, que sólo te sirvan para conocer al hombre y adivinar la manera más segura de esclavizarlo, — Repasa de nuevo las obras políticas de los más notables autores: busca una opinión que te sirva de pretexto: hazte diputado: adquiera tanta malicia como talento tienes, y yo te juro que serás ministro. — Sí, Gustavo: la ambición es la pasión más digna del corazón humano. Ella no es otra cosa que la satisfacción de todas las pasiones. — ¿Eres amigo sincero y leal? satisface tu ambición y harás felices a tus amigos-¿Eres amante apasionado? satisface tu ambición; que tu amada te vea en ruedas de marfil y envuelto en seda, y nunca apartará sus ojos de los tuyos. ¿Anhelas gloria? Levántate un pedestal, habla sobre él a la muchedumbre, y serás escuchado con asombro.
Mucho tiempo debió gastar el metafísico Guillermo en confec­cionar tan elocuente discurso. Gustavo se dejó, arrebatar de sus últimas palabras, imaginose ministro, y siguió comiendo más de prisa.
Moncada, disgustado de los egoístas consejos de su amigo, se levantó de su asiento, diciendo con voz alterada:
— No pretendas arrugar la tersa frente del artista con los siniestros sueños de la ambición. Convengo en que este mundo es  sólo una farsa pasajera; pero en esa farsa hay diferentes papeles, y a mí me gusta más el del hombre que sabe hacerse estimar exclusivamente por su talento. El día que Gustavo se haga ministro, perderá el noble e intenso placer que ahora dis­fruta, el de ver que todo el mundo le aplaude, no movido del interés que envuelven los aplausos que se tributan a un ministro, sino del entusiasmo, de la admiración que inspira su genio. Gustavo, tú has nacido para dominar a la muchedumbre, y es más noble y generoso que la domines con la frente ceñida de una corona de laurel, que de una de oro.
El discurso de Moncada, como era improvisado, no pudo ser ni tan razonado ni tan largo como el de Guillermo. Sin embargo, también produjo su efecto; Gustavo, dejando en el plato el centro de un pastelillo que iba a meterse en la boca, levantó la cabeza entusiasmado, y fijó su mirada penetrante en un retrato de Bellini, que se ostentaba en el testero de la sala, Quiso hablar, pero había comido mucho y estaba poco inspirado; y no ocurriéndosele nada digno de los discursos anteriores, dio a entender el efecto que le habían producido, permaneciendo un rato suspenso y silencioso. Los dos oradores quedaron muy satisfechos de sí mismos; semejantes en esto a la mayor parte de los que aconsejan, que antes vierten sus máximas por que sean escuchadas, que por que sean seguidas, y más atentos a ostentar su superioridad, que a corregir los defectos del aconsejado.

lunes, 10 de junio de 2013

NOVELA LÓPEZ DE AYALA - 5

GUSTAVO (continuación)

CAPÍTULO II
Los cuatro consejos

Han pasado algunos días después de las escenas que dejamos descritas.
Las sombras que habían engendrado en la mente del artista las imprudentes palabras de sus dos amigos, habíanse desvanecido enteramente ante la victoriosa presencia de Elena. Ni aun quiso pedir explicaciones.
Gustavo estaba persuadido de que Elena era la mujer más digna de ser amada, y su arrogante Condesa la mujer más des­lumbradora del mundo. La idea de ser el dueño de ambos cora­zones, circundaba su frente de una aureola de orgullo y de felicidad. Imaginaba, después de examinar su nueva posición, que debía ser completamente feliz, y comenzaba a serlo de veras. Una de las cosas que más eficazmente contribuían á su presente dicha, era el recuerdo de la noble sinceridad con que todo el mundo le había manifestado su entusiasmo la referida noche de la orgía. De donde puede colegirse que las dichas no se conocen hasta después de pasadas, ó que las primeras palabras de Gus­tavo sólo manifiestan el indomable orgullo del hombre, que se goza en creerse superior a las felicidades humanas.
Sea de esto lo que quiera, lo cierto y seguro es que nuestro joven, se paseaba por las calles de Madrid con muestras de muy ufano, gallardo y venturoso caballero. El sol iluminaba su alegría, según el hermoso verso de Espronceda. Si al pasar por delante de alguna soberbia fachada, llegaba a sus oídos el armonioso acento de algún piano, él se daba a entender que debía expresar el pensamiento amoroso de la bella que con delicada mano lo pulsaba, y se dejaba enternecer dulcemente por su agradable melodía.
Las aéreas y gentiles mujeres que descendían al Prado en sus gallardas carretelas forradas de seda blanca y arrastradas por fogosos y espumantes corceles, representaban en su mente la ver­dadera imagen de la madre del amor, apareciendo en su concha de plata en medio de las espumas del mar; y finalmente, hasta la inarmónica murga que solía encontrar en las calles, marcaba en su fisonomía la expresión del entusiasmo, la ternura o la ira, según la tocata que sus mugrientos músicos se empeñaban en destrozar, tal era el estado, la exquisita sensibilidad en que sus venturas le habían puesto! ¡Oh breves y venturosos instantes! ¡Quién pudiera haceros eternos sobre la frente del joven Gus­tavo!
 Embebido en éstas y en otras semejantes emociones, después de haber dado algunas vueltas por el Retiro, entró Gustavo en su casa, y paseando tranquilamente por sus dos habitaciones estudiantiles, halló a sus dos predilectos é inseparables amigos. Cruzaron algunas palabras indiferentes, que en nada hacían relación a la contienda de la orgía; pues conociendo ambos el mal efecto que sus palabras habían producido, y teniendo pre­sente que el artista era bastante conocedor del corazón humano para tener a una aventurera por un ángel, convinieron tácitamente en que todo era efecto de una funesta casualidad, y no se volvió a tratar más del asunto.
Gustavo agitó una campanilla y se presentó un criado.
          — Coméis conmigo.
— No; estamos convidados para comer con el diputado de nuestro distrito.
Entonces no insisto, porque nada ganarías en el cambio. Ponte la mesa, muchacho.
—  Sabrás que nos batimos, dijo Moncada.
—  ¿Quiénes?
—  Tú y yo.
— No lo entiendo.
—  Así a lo menos se dice por Madrid.
— Y ¿cuál ha sido la ocasión de esa mentira?
—  Los gritos que tú diste en el salón de descanso y el aspecto desencajado y amenazante que llevabas cuando de nuevo apareciste en la orgía.
— De suerte que todas las gacetillas de la capital hablarán del lance.
—  Indudablemente.
—  La infecundidad de los gacetilleros es el tormento de las personas conocidas.
Ya estaba puesta la mesa, y Gustavo empezó a comer con admirable apetito.

sábado, 8 de junio de 2013

NOVELA LÓPEZ DE AYALA - 4


GUSTAVO (continuación)

—   El carácter de Elena no sois vosotros capaces de compren­derlo. Yo voy formando un bajo concepto de mi mismo, porque siento que no hay en mi corazón todo el amor que ella se merece...
—   ¿Y en dónde conociste ese serafín?
En Salamanca.
—          ¿En Salamanca?
Moncada y Guillermo se miraron con sorpresa y malignidad.
¿Es blanca?
— Sí.
— ¿Ojos negros, lánguidos y suaves?
— Si.
— ¿Cabello negro y rizo...?
— Sí.
— ¿Estatura mediana?
—  Si.
—  ¿Delgada?
—  Sí.
—          ¡La misma exclamaron a un tiempo Moncada y Gui­llermo, soltando una carcajada que puso a punto de estallar todos los nervios del espantado artista.
¿Quién es? ¡respondedme!: ¿quién es?
¡La querida de mi catedrático!
¡Moncada!
La burladora de Enrique.
¡Guillermo!
Gustavo, con los ojos desencajados, pálido y temblándole la musculatura de la cara, cogió por las manos a sus dos condiscí­pulos y después de mirarles con fijeza:
¡Si es una broma, — dijo, — os juro por la sombra de mi madre!...
—  ¡Nada de juramentos! — respondió Moncada tranquilamente; — te aseguro, bajo palabra de honor, que de ese nombre y de esas señas...
— ¡Es imposible, imposible!
—  Nada más natural que una mujer perversa aparezca la mejor del mundo una mujer cándida y enamorada, segura de su inocencia, no se cuida de ciertas exterioridades que la malig­nidad del hombre antes las tiene por malicia, que por candi­deces; pero una mujer mala y de talento, puede formarse una idea exacta de la inocencia y representar su papel con más impiedad que la que es inocente de veras. A mí siempre que una mujer me parece buena, saco por consecuencia que debe ser mala; ahora, cuando me parece mala, saco por consecuencia que lo es.
Nunca hablan sido escuchadas de Gustavo las absurdas diser­taciones de Guillermo; sin embargo, como, ahora se trataba de amancillar la virtud de un ángel, todas sus palabras se gravaron profundamente en su corazón. — Estuvo un momento suspenso y como delante de la imagen de Elena, y al fin, sacudiendo bruscamente su cabeza:
—  ¡Oh! ¡no es posible! —exclamó, con íntimo convenci­miento— no creo tampoco que mis mejores amigos, por vía de pasatiempo, se entretengan en atormentarme de esta suerte: todo debe ser hijo de alguna horrible casualidad.
—  Por de pronto, repuso Moncada, te aconsejo que no cierres las puertas a esa ilustre Señora que tan generosamente te ha brindado con su amor
Oyeronse en este momento más estrepitosos los brindis y el estruendo de la orgía. Los dos estudiantes, cogiendo por los brazos a Gustavo:
— Mañana trataremos de este asunto —dijeron, precipitándose con él en medio de sus compañeros.
Gustavo, cuya ausencia ya se había extrañado, fue recibido con grandes voces y algazara por la acalorada concurrencia.
El pobre compositor retrocedió espantado ante el aspecto atronador y disforme que presentaba el salón. Le hizo el mismo efecto que le haría el verse rodeado de frenéticos principiantes que con destemplados instrumentos le desgarrasen los oídos.       Permanecer allí en el estado en que se encontraba, era un tor­mento espantoso; retroceder, era imposible.
Gustavo tomó el partido más prudente, que fue coger las dos primeras botellas que encontró llenas, y bebérselas de un trago como si fueran una sola copa.
Al cuarto de hora, el noble defensor de Elena lanzaba san­grientos sarcasmos contra su virtud, y forjaba grandes planes de seducción y de escándalo, de que pensaba hacer víctima a su enamorada Condesa.
Vosotras, amables y delicadas lectoras, nunca podréis conocer á fondo el corazón humano, porque nunca habéis asistido a una orgía.