sábado, 15 de mayo de 2010

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 191


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Cargo de los maravedis que fueron librados al depositario de la mina de Guadalcanal Francisco Ruiz de Anuncibay, para el gasto de la fábrica, desde el año de mil quinientos cincuenta y siete en adelante.

Desde 25 de agosto de 1557, á 28 de enero de 1559.

Hácese cargo al dicho depositario de cinco mil ducados, que montan un cuento, é ochocientos é setenta y cinco mil maravedis que S. M. por una su cédula fecha á veinte y cinco de agosto de mil quinientos cincuenta y siete años, mandó á los oficiales de la casa de la Contratacion de las Indias que residen en la ciudad de Sevilla, que enviasen á su poder para el gasto de la fábrica de las dichas minas, segund paresció por la dicha cédula… 1875000
Cárgansele mas otros cinco mil ducados que montan un cuento, ochocientos é setenta y cinco mil maravedis que S. M. por otra su cédula, fecha á veinte y dos de noviembre del dicha año, mandó á los dichos oficiales que enviasen á su poder para el efeto susodicho… 1875000
Cárgansele mas otros cinco mil ducados que montan un cuento, é ochocientos é setenta é cinco mil maravedis que S. M. por otra su cédula, fecha á veinte y uno de enero de mil quinientos cincuenta y ocho años, mandó á los dichos oficiales que enviasen á su poder para el efecto susodicho… 1875000
Cárgansele mas otros cinco mil ducados, que S.M. por otra su cédula, fecha á treinta del dicho mes de enero de mil quinientos sesenta mandó á los dichos oficiales que enviasen á su poder para el efeto susodicho… 1875000
Cárgansele mas al dicho depositario otros cinco mil ducados, que su Magestad por otra su cédula, fecha á cuatro de mayo del dicho año de mil quinientos cincuenta y ocho, mandó á los dichos oficiales que enviasen á su poder para el dicho efeto… 1875000

S. M. por su cédula fecha á veinte y ocho de enero de mil quinientos cincuenta y nueve años, mandó á los dichos oficiales que de lo procedido de las dichas minas, diesen y pagasen al dicho depositario ó tesorero dellas, por libranzas de don Francisco de Mendoza, administrador general de las minas destos reinos, para los gastos de las dichas minas de Guadalcanal y otras de su comarca, cinco mil ducados cada mes para cada uno de los meses del año de mil quinientos cincuenta y nueve en esta manera: cinco mil ducados para el mes de enero, y otros cinco mil ducados del mes de marzo en fin del mes de hebrero, y por esta orden lo de los otros nueve meses siguientes del dicho año, de manera que siempre estuviesen proveidos de un mes para el otro.

Data de los maravedises que se libraron en el depositario de las minas de Guadalcanal Francisco Ruiz de Anuncibay y en su cargo, desde el año de mil quinientos cincuenta y siete en adelante.

Desde el 10 de diciembre de 1557 á 5 de enero de 1559.

DATA

Maravedises
A Gonzalo y Rodrigo Yañez, vecinos de la villa de Guadalcanal, lo que hobieron de haber por lo que estuvieron por guardas de los pozos y fundiciones de la mina de Guadalcanal, en que se ocuparon mas de tres meses, por cédula de S.M. fecha á diez de diciembre de mil quinientos cincuenta y siete.

A Gaspar de Avila, contador de las dichas minas de Guadalcanal, doscientos ducados, que montan setenta é cinco mil maravedis, de que S.M. le hizo merced para su ayuda de costa por una vez, por otra cédula, fecha á veinte y uno de enero de mil quinientos cincuenta y ocho años…… 75.000
A los frailes é monasterio de san Francisco de la villa de Guadalcanal, cien ducados, que montan treinta y siete mil é quinientos maravedís, que S.M. les mandó dar de limosna por una vez, por cédula de S.M., fecha á veinte y uno de enero de mil quinientos cincuenta y ocho años… 37.500
Al consejo de la villa de Guadalcanal doscientos ducados, que montan setenta y cinco mil maravedís, para ayuda de acabar la torre de la iglesia de la dicha villa, por cédula de S.M., fecha á dos de noviembre de mil quinientos cincuenta y ocho…….. 75.000
A Juan Diaz, vecino de la villa de Guadalcanal, cien ducados, que montan treinta é siete mil y quinientos maravedís para su sustentación, entretanto que se declaraba lo que se habia de dar por las tierras donde se descubrieron las dichas minas, que eran suyas, por cédula de S.M., fecha á dos de noviembre de mil quinientos cincuenta y ocho años….. 37.500
A Gonzalo y Rodrigo Yañez, ciento cuarenta mil maravedís, que los hobieron de haber por ciertos montoncitos y relaves que les dio el dicho Martin Delgado por la guarda que hicieron en las dichas en tres meses, los cuales les fueron tomados para su Magestad por Agustín de Zárate, administrador que entonces era de las dichas minas, por cédula de S.M., fecha á veinte y cuatro de diciembre de mil quinientos cincuenta y ocho….. 140.000
A los herederos del dicho Martin Delgado tres mil ducados, que montan un cuento ciento veinticinco mil maravedís, á buena cuenta de lo que hobiere de haber por descubridor de las dichas minas, por cédula de S.M., fecha á cinco de enero de mil quinientos cincuenta y nueve años. 1.125.000

viernes, 14 de mayo de 2010

UN RECUERDO PARA LOS GUADALCANALENSES QUE PADECIERON EL CAUTIVERIO Y EXTERMINIO EN LOS CAMPOS NAZIS

Un Guadalcanalense

El 29 de Enero de 2009 el autor de estas líneas dirigió a la sección “Noticias de Guadalcanal” de la página web del Ayuntamiento un mensaje electrónico que textualmente decía lo siguiente:

El texto del archivo adjunto, titulado como el presente texto decía lo siguiente:

“En 2005 la ONU instituyó el 27 de enero como el Día de la Memoria del Holocausto y la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad. Con tal motivo la edición digital del Diario de Sevilla publicó el pasado día 27 el siguiente texto:

27/01/2009
Sevilla
Día Mundial de la Memoria del Exterminio Nazi
Los andaluces del Holocausto
Laura Blanco
Dicen quienes la han vivido que hay que recordar la historia para que no se repita, pero la sabiduría popular añade que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Aunque así sea, existe la responsabilidad de no olvidar a quienes sufrieron el holocausto –de ellos, 1.500 andaluces– para evitar su muerte definitiva. Lucharon en el bando republicano en la Guerra Civil y, tras la derrota, cruzaron los Pirineos para escapar de la represión franquista. Pero no encontraron el recibimiento esperado. Una Francia desbordada los amontonó a su suerte en campos de refugiados y los usó como mano de obra en las compañías de trabajadores extranjeros. Pero estalló la contienda mundial, y con el estigma de ser rojos a los que Franco ni siquiera reconocía como españoles –y alistados muchos en la Resistencia francesa–, unos 1.500 andaluces acabaron en campos de concentración nazis. Su perfil: jóvenes de origen rural e ideas antifascistas.
Sólo 500 sobrevivieron, según las investigaciones de historiadores como Ángel del Río, actual delegado para Andalucía de la asociación Amical de Mauthausen. Y de ellos, otros tantos “fallecieron en los meses posteriores a la liberación debido a las graves secuelas físicas”. Por eso, el gaditano Eduardo Escot (Olvera, 1919) o el cordobés Virgilio Peña (Espejo, 1914) sienten que son “una excepción” y que el paso inexorable del tiempo los va dejando solos. Entre ellos y sus descendientes planea el miedo a qué pasará cuando ya no quede nadie para decir “yo estuve allí” y el holocausto sea un recuerdo nebuloso de cuya veracidad acaso se pueda llegar a dudar. Para evitar ese olvido, la ONU instituyó en 2005 el 27 de enero como el Día de la Memoria del Holocausto y la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad. Ese día de 1945 fue liberado Auschwitz, aunque Eduardo y Virgilio viven con especial emoción el 5 de mayo, cuando Francia –país en el que residen– conmemora la apertura de Mauthausen. Fue uno de los centros con más españoles pero Virgilio apunta que “raro era el campo donde no había ninguno”.
Saben que su testimonio es inestimable. “Esto no lo podemos contar nada más que nosotros. El hambre que yo he pasado, los palos que me han pegado no los pueden decir ni mis hijos, que no saben ni la cuarta parte porque yo mismo no he querido hacerles sufrir”, relata Virgilio a sus 95 años.
En marzo de 1943 fue detenido en Burdeos, donde colaboraba con el PCE y la Resistencia –saboteó submarinos alemanes en la base de reparaciones donde trabajaba–. “A los de los campos franceses y las compañías de trabajo, por los que yo también pasé, los deportaron en grupo, pero a los que nos detuvieron individualmente sufrimos además los interrogatorios”. En su caso, dos semanas “a base de palos” hasta ingresar en la cárcel de Concièrge, “que era la estación de salida a Alemania”. En Buchenwald estuvo desde enero de 1944 hasta abril de 1945. “Aún hoy a veces me quedó pensando cómo es posible que saliera vivo, ni nosotros mismos lo sabemos”. Su hermano, muerto en Mauthausen, no lo consiguió.
Eduardo comparte la idea de que su supervivencia fue mera cuestión de azar. “Éramos tres de mi pueblo y sólo salí yo. Podría haber muerto igual, soy una excepción”. Con 20 años comenzó un periplo de cuatro y medio por varios campos de concentración. Fue detenido en mayo de 1940 en Belfort, que cayó pronto por su cercanía a la frontera alemana. Eran reclutados por el Ejército francés para trabajar pero, como soldados, los nazis les hicieron prisioneros de guerra, un estatus que cambió pronto. “Se rumorea que fue Serrano Suñer, el cuñado de Franco, quien dijo a los alemanes que se encargaran de nosotros”, cuenta. Y como rotspanien –rojos españoles a los que su país no reconocía– fueron deportados en masa a Mauthausen, con el triángulo azul de apátridas.
Allí estuvo de enero a julio de 1941, condenado a la cantera, y aún pasó por Bretstein y Steyr, donde entre piedras y cadenas de montaje de automóviles participó en la organización clandestina de los sindicalistas de la CNT. Cuando Steyr fue liberado en 1945, Eduardo estaba muy débil y casi desahuciado. En la España franquista, su hermano –al que aún visita en Ronda cuando veranea en Torredelmar– se hacía Guardia Civil. “Él era un niño cuando la guerra”, justifica.
Virgilio y Eduardo se casaron con francesas y tienen hijos y nietos franceses, pero vienen con frecuencia a España, y ya no sólo para ver a su familia. Tras 30 años “callados” y “olvidados”, han recibido homenajes, hablado para libros y documentales y ofrecido conferencias, muchas en colegios. “De una manera egoísta prefiero olvidar, pero sé que debe estar en la memoria”, dice Eduardo. Porque hay que contar la historia para que no se repita, aunque rememoremos las alambradas nazis mientras asistimos al horror en el muro de Gaza, fruto de un intento por resarcir el pasado. Aunque el hombre sea el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra…”

"...Estas líneas quieren hoy recordar los nombres de 10 guadalcanalenses que fueron prisioneros (siete murieron y solo tres fueron liberados) en el campo de concentración de Mauthausen (desde el verano de 1940, Mauthausen-Gusen). Este centro del horror fue un grupo de campos de concentración nazis situados en torno a la pequeña localidad de Mauthausen en Austria, aproximadamente a 20 kilómetros de Linz.
Nombre Población Estado Fecha
ANTÓN CABEZAS, Cándido - Guadalcanal - Fallecido - 10/11/1941
BURGOS GARCÍA, Juan - Guadalcanal - Liberado - 05/05/1945
CABEZA BARBANCHO, Antonio - Guadalcanal - Fallecido - 12/08/1941
GORDÓN MÁRQUEZ, Francisco - Guadalcanal - Fallecido - 16/08/1941
MONTERO CAMERO, Antonio - Guadalcanal - Liberado - 05/05/1945
MUÑOZ RUIZ, Ignacio - Guadalcanal - Fallecido - 28/09/1941
PRIETO GONZÁLEZ, Antonio - Guadalcanal - Fallecido - 26/11/1941
UGÍA TORRADO, Francisco - Guadalcanal - Fallecido - 10/12/1941
VÁZQUEZ DÍAZ, José - Guadalcanal - Fallecido - 29/07/1942
YANES CORTÉS, Cayetano - Guadalcanal - Liberado - 05/05/1945
Los datos están tomados de
http://pares.mcu.es/Deportados/servlets/ServletController, página del Ministerio de Cultura, que parece ser la fuente más solvente y completa, ya que otros textos reducen esta lista a seis..."
***
El mensaje ni fue contestado, ni el texto publicado. Por tanto, fue desaprovechada entonces una magnífica oportunidad de rendir homenaje a estos paisanos víctimas de la barbarie nazi. Desde la fecha del envío del mensaje 29-01-2009 hasta el día 6 de mayo de 2010, ha transcurrido un año, tres meses y seis días hasta que en dicha sección “Noticias de Guadalcanal” de la página web del Ayuntamiento de la villa aparece un texto, ilustrado con fotografías, fechado el día 6 de mayo de 2010, titulado “Placa Homenaje a los Sevillanos asesinados en Mauthausen”, informando del acto celebrado en la Diputación de Sevilla el día anterior, dando como guadalcanalenses muertos en el campo de Mauthausen a los siete siguientes:
-Francisco Gordón Márquez-Antonio Prieto González-Ignacio Muñoz Ruiz-Cándido Antón Cabezas-Francisco Ugía Torrado-José Vázquez Díaz-Antonio Cabezas Barbancho.
Comparando la lista del 29 de enero de 2009, se observa que tiene 10 nombres, frente a placa de la Diputación, de 5 de Mayo de 2010, que tiene 7. Como se puede apreciar los tres paisanos que faltan son Juan Burgos García, Antonio Montero Camero y Cayetano Yanes Cortés, precisamente los tres que no murieron en el infernal campo nazi. Tal vez los descendientes vivos puedan dar cuenta de la fecha y las circunstancias en que abandonaron este valle de horror, vejaciones y demás miserias de la condición humana.
De todo lo anterior queda claro que el Ayuntamiento de la muy ilustre etc etc….. villa de Guadalcanal perdió una clara oportunidad, anticipándose en más de un año a la Diputación de la provincia a la que pertenece desde 1839, de recordar a sus hijos víctimas del repugnante sistema que sojuzgó a Alemania al final de la primera mitad del Siglo XX y del que como europeos nos avergonzamos.
De los políticos que tenemos cabe esperar cualquier cosa, como no recordar el sin fin de calamidades y sufrimientos que pasarían los tres supervivientes, que dadas las condiciones de vida morirían pocos meses o años después del horror. Recordar en una placa sólo a los muertos es una discriminación que estimo carente de sentido.
Así pues se da la circunstancia curiosa de que la frustrada publicación de 2009, siendo la más completa no se autorizó y en cambio ahora en Mayo de 2010 con la misma información, pero menos completa se considera oportuno publicarla. El avisado lector puede sacar las conclusiones que estime oportunas.
13 mayo de 2010

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 190


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Llegada la tal persona, á cuyo cargo fuere la dicha plata á la ciudad de Sevilla, ha de ir derecho á descargarla en la casa de la moneda della en la hornaza que para esto está diputada, y avisar á los nuestros oficiales de la casa de la Contratacion que vengan allí á rescibirla, los cuales han de proveer que esté bien segura poniendo sus guardas cada noche mientras que allí estuviere, y teniendo sus llaves de la puerta, y dando otra á la persona que la llevare; y si aquel dia hoviere lugar de juntar al contraste de la ciudad y al ensayador de la casa para que requieran las dichas barras del peso y ley que tuvieren por el dicho memorial, y por lo que sobre cada una dellas irá escrito, rescibirlas han luego para que se despache, y no esté ganando salario; y si hoviere alguna diferencia en el peso y ley de la entrega, ponerse ha en el testimonio que dellas se le diere, y los dichos oficiales se harán cargo del peso y ley que tuvieren las dichas planchas en Sevilla.
Otrosí: si fuere necesario tener cuenta aparte de los metales que se trugeren á la pieza dellos de otras partes de la comarca de la dicha fábrica donde hoviere minas á beneficiar en ella, ternán de cada cosa destas su libro aparte, y ansimismo de las resultas de las fundiciones y afinaciones que desto tal se hicíeren, las cuales se han de entregar á los dichos depositarios por la orden que está dicho que se haga en lo de los metales de Guadalcanal, para que cada uno pueda saber y entender distinta y claramente la verdad de lo que le toca, sin que mezcle y envuelva lo uno con lo otro, ni pueda haber en ello fraude ni engaño.
Y mando que se asiente el traslado destas ordenanzas en los libros de la nuestra contaduría mayor, y que se vuelvan originalmente á don Francisco de Mendoza nuestro administrador general de las minas destos reinos, para que las lleve á la dicha fábrica de Guadalcanal: y ansimismo mando que Hernando Ochoa, nuestro contador, tóme otro traslado para los libros que al presente tiene de la razon de nuestra hacienda.
Otrosí: mando que se asiente en los dichos libros los traslados de las comisiones que el dicho don Francisco lleva para la administracion de las dichas minas, y otra para la jurisdiccion dellas, y de la instruccion que le he mandado dar para lo tocante á ellas.- Fecha en Valladolid, á treinta dias del mes de octubre de mil y quinientos y cincuenta y siete años.- La Princesa.- Por mandado de S. M., su Alteza en su nombre.- Juan Vazquez.
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Después de entregadas las precedentes instrucciones y ordenanzas á don Francisco de Mendoza, se nombró por juez privativo de las minas de Guadalcanal al licenciado Alfaro, que llegó á ellas en 19 de noviembre.

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Cinco días despues llegó el mismo don Francisco, y comenzó á ejecutar su comision de lleno. Entre otras cosas avisó á la Corte que le habian traído piedra de la mina de Galaroza que correspondia el quintal de ella á 156 marcos de plata: ¡producto asombroso! Consta, con otras particularidades, del Real despacho que se imprime á continuacion de las apuntaciones siguientes, al fólio 512.
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En 29 del mismo mes de noviembre, fue nombrado Hernando Diaz depositario de los metales, con siete reales de salario al dia, que disfrutó hasta 17 de abril de 1561 en que fue despedido.

jueves, 13 de mayo de 2010

LAS MINAS DE PLATA EN LA ACTUALDAD

Varios lectores que vienen siguiendo las entregas que estamos haciendo de la historia de las minas de plata de Guadalcanal, nos han preguntado, qué es lo que queda de todo lo que hubo en la zona donde estaban situadas las minas.
Gracias a las gestiones de nuestros amigos Juan José Gordón y José Ramón Muñoz, y sobre todo a la inestimable ayuda prestada por el encargado de la finca que est
á junto a las minas, Gumersindo, hemos podido visitar la zona donde estuvieron las minas, y por supuesto, siguen las galerías que la componían.

Tenemos que advertir, que debido a las lluvias caídas este año, no nos ha sido posible entrar en las galerías a las que se tiene fácil acceso,
posponiendo para finales del verano una nueva visita, fecha en que según nuestro amigo Gumersindo, podremos acceder.

Hace 32 años, José Mª Álvarez Medina (Pepe el de la tienda) y Plácido Cot
e, nos precedieron en esta misma visita. Nuestro amigo José Mª Álvarez Blanco (el hijo de Pepe el de la tienda), nos ha facilitado fotografías de aquella visita (en blanco y negro). A la vista de ellas, pueden comparar, que no ha cambiado mucho el entorno donde fueron hechas, que es el mismo lugar que nosotros hemos visitado.

Como pueden ver, poco ha cambiado en 32 años el edificio que aparece tanto en las fotografías en blanco y negro, como las actuales en color. Se ha perdido parte de la estructura, pero todavía sigue en pié este edificio, que ignoramos si fue vivienda de Francisc
o de Mendoza, responsable de las minas durante varios años, horno o almacén.

Si se ha perdido ese otr
o edificio que se ve en la parte izquierda de la fotografía, ya que se han sembrado olivos en su lugar, aunque todavía se ven restos en el suelo.

También ha cambiado el pozo de donde actualmente se saca el agua para las labores agrícolas, dotándo
lo de nuevos motores y acondicionamiento del entorno.

Gracias a nuestro amigo Gumersindo, hemos podido ver dos de las entradas a las galerías, ya que sin su ayuda, debido a que están completamente rodeados de hierbas y malezas, nos hubiera sido imposible localizarlas. Según nos explicó, una vez que baje el agua que está acumulada, se puede entrar perfectamente, porque existen los escalones que se encuentra en perfecto estado y amplias naves en algunos tramos. Como decíamos al principio, intentaremos después de verano acceder a estas galerías.

Según nos explicó Gumersindo, todos los años vienen “los alemanes” (posiblemente pueden ser descendientes de los Fúcares, a los que la Corona traspasó la explotación d
e las minas), que con modernos sistemas informáticos, observan las diferentes galerías y la situación en que se encuentran, algunas de ellas, a más de ciento cincuenta metros de profundidad.
En nuestro paseo por la zona, hemos observados restos de diferentes instalaciones, que se encuentran en un amplio espacio, como pueden ver en las fotogra
fías.

Emociona ver los arroyos que corren
por la zona, y que son los mismos que en 1555 sirvieron para lavar el mineral que se extraía de los pozos. Nos comentaba Gumersindo, que cuando brota el primer agua del pozo, sale de un color blanquecino, como consecuencia de los minerales que existen en el subsuelo.

Viendo el entorno actual, nos parece imposible que aquí pudieran trabajar más de mil personas (algunos de ellos esclavos), existieran varios hornos, iglesia, almacenes, molinos, talleres… y toneladas y toneladas de plata, que se convirtieron en monedas, para financiar las guerras de nuestros
reyes, Carlos V y Felipe II…

Los años sin actividad minera, han devuelto a toda la zona su hábitat anterior (como pueden ver en las fotografías) y pudimos ver incluso alguna cigüeña negra, peces en los arroyos y muchos conejos y perdices.

martes, 11 de mayo de 2010

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 189


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Cuando hobiere sacada plata que pueda llevar una acémila, enviarse há con persona de confianza, demás del recuero, á la ciudad de Sevilla, a buen recabdo, y desta manera sé irá continúando la lleva de la dicha plata; porque asi cumple á nuestro servicio, y en enviarla se tenga la orden siguiente: que cuando se hobiere de enviar, los dichos tesorero y veedor, abran la dicha caja donde tuvieren la plata fina y la vayan sacando cada plancha por sí, y ansi como se sacare, el dicho veedor la pese, entregando á la persona de confianza que hobiere de ir con el recuero por ante escribano de la fábrica pieza por pieza, y lo que pesare se asiente en el libro del dicho contador, y en el del dicho tesorero, y en el registro del dicho escribano, y todos tres juntos lo firmen en cada uno de los dichos tres libros, y se escriba sobre la tal plancha, señalándolo el escribano, y demas desto se saque un traslado del memorial de las dichas planchas y pesa dellas de la suerte que quedare asentado en los dichos tres libros, y se entregue á la dicha persona á cuyo cargo fuere la plata, para que por ello torne él á entregar en Sevilla, y las dichas planchas vayan metidas en los cajones que para esto estan deputados, cerrándolos todos con la llave que dellos está en las minas, y liándolos con cordeles de cáñamo que para ello se compren, de manera que no se puedan desliar ni abrir hasta que lleguen á Sevilla, y la persona que los llevare ha de dar fianzas en la cantidad que pareciere al dicho administrador general, y se ha de dar por entregado de las dichas planchas, por auto ante el dicho escribano; y al tiempo que viniere, ha do traer fe de como entregó las dichas planchas en Sevilla,y con tanto se le ha de testar el cargo que dello le está fecho.
Ansimismo las planchas que se enviaren de las minas, demas de ir pesadas, se ensayen por el ensayador de las minas, y se ponga la ley de las planchas con sus punzones sobre cada una, y en llegando á Sevilla cuando los oficiales de la contratacion las rescibieren por peso, han de hacer que el ensayador de la casa de la moneda requiera el dicho ensaye, y si hobiere alguna diferencia, siendo en poca cantidad, hasta un marco poco mas ó menos en cada carga, se cargue ó descargue á los dichos oficiales, y si fuere notable la diferencia, avisen al dicho administrador general para que envie á Sevilla el ensayador de la fábrica, para que se averigüe y se cargue á los oficiales por el verdadero valor que declaren los dichos dos ensayadores por ante escribano sobre juramento, lo cual sea por testimonio signado; y porque comunmente hay tambien diferencia en el peso que pesan las dichas planchas en Guadalcanal á lo que pesan en Sevilla, algunas veces pesando mas y otras menos, hacerse ha en esto del peso lo mismo que vá dicho en lo del ensaye.

domingo, 9 de mayo de 2010

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 188


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

La persona que tuviere cargo de rescibir y coger la gente que ha de trabajar en la dicha fábrica ha de mirar que sea la mas útil y experimentada que ser pueda; y el veedor ha de tener especial cuidado de ver si trabajan sus horas acostumbradas, especialmente de noche, que es cuando mas fraude suele haber en esto; y al que viere que no trabaja como debe, dará noticia al que lo coge y rescibe para que ponga otro en su lugar, y si no lo hiciere, avisará dello al administrador general para que lo provea, y la misma cuenta y cuidado ha de tener la dicha persona que los coge y rescibe, requiriéndolos muy á menudo para ver si asisten á la labor, pues tiene harto tiempo desocupado para ello.
Todos los materiales é instrumentos, y otros aparejos que fueren necesarios, y se compraren para la labor de la fábrica, han de entrar en poder del mayordomo della, haciendole cargo dellos el escribano de la dicha fábrica; y él, cuando lo destribuyere, tomará los recaudos que el dicho administrador general le ordenare ante el escribano de la dicha fábrica, para dar cuenta de todo; y el veedor terná mucho cuidado de hacer recoger todas las maromas, y zacas y otros instrumentos y pertrechos viejos que no sean de provecho para la labor principal, porque podrían servir para otros éfectos; y por estos recaudos el contador y el veedor le vayan descargando lo que hobiere gastado de quince á veinte dias.
Ansimismo terná cuidado el dicho veedor de avisar al administrador general que provea con tiempo que haya provision de todas las cosas necesarias en abundancia, especialmente fuelles, y zacas y maromas, y que se reparen y adoben los fuelles que se gastaren, y que para esto haya oficial salariado que lo sepa hacer, como hasta aqui lo ha habido.
Otrosí: el dicho veedor terná gran cuidado de que se saquen cepas de carrascos é madroños en abundancia, y se haga de ellos rajas para que se sequen y se echen en las fundiciones en lugar de encina, como hasta aquí se ha hecho, pues que estan mas barato que la encina, y se puede haber con mas facilidad.
Cuando el plomo plata se diere á los afinadores para afinar, el ensayador hará sus ensayes dello para ver la plata que se ha de sacar, y la razon desto dalla há el contador para que él tenga cuenta con los afinadores de la plata que sacan y entregan al tesorero, vea como responde, y si hay alguna falta, y habiéndola, dará noticia della al administrador general, ó á la persona que asistiere en su nombre por su ausencia, para que se hagan las diligencias que convengan para ver en qué estuvo la falta, y proveer lo que fuere menester para el remedio della.

viernes, 7 de mayo de 2010

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 187


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Otrosí: los dichos depositarios de los metales y el veedor ternán mucho cuidado que las primeras dos ó tres fundiciones que se dieren para cada horno de fundir, cuando comenzaren algun principio de la semana; se den del mas pobre metal que hobiere con que se calienten y vidrien los hornos, pues ya está experimentado que en esto se pierde mucho metal, y es menos daño que se pierda de lo mas pobre.
Del metal due se funde de lo que se dice de Martin Delgado al tiempo que cae derretido en la pileta se sacan unas planchas delgadas que salen á manera de espuma, las cuales comunmente llámanse pastas ó cobrizo, y destas suele haber buena cantidad, y es hacienda de precio. El escribano de la fábrica y las guardas ternán cuidado de recogerlas aparte, y guardarlas con el mismo recabdo que guardan las planchas de plata plomo, y de entregar cada dia las que hobieren salido á los depositarios de los metales sin peso para que las guarden; y despues de recogidas, cuando hobiere buena cantidad, hanse de quemar y fundir como se suele hacer, y tener cuenta aparte de la plata que procedió dello, poniendo en ella todos los oficiales y recabdo que está dicho en la otra plata.
La escobilla que sale de todas las labores susodichas es de mucho precio, especialmente la de los buitrones; por lo cual es necesario que se recoja, y guarde con gran diligencia; pues no puede haber en ella otro recaudo de cuenta ni peso, y ansi se hará junto á los dichos, buitrones una pieza grande, clara y segura, donde cada dia se eche y recoja la escobilla que se hiciere en los dichos buitrones, haciéndola barrer con mucho cuidado; y han de tener dos llaves de la puerta dellá, una el escribano de la fábrica, y otra el veedor; y cuando estuviere recogida cantidad della, ansi de lo que se hace en los dichos buitrones, como en otras cualesquier partes de toda la fábrica, la harán labrar y beneficiar con muy buen recaudo, poniendo personas de mucha confianza que esten presentes en los lavaderos hasta que esté lavada toda la dicha escobilla, y se entregue á los depositarios de los metales sin peso; y cuando estuviere toda la dicha escobilla lavada, se harán della las fundiciones que pudieren, dándolo por peso á los fundidores por ante el dicho escribano de las fundiciones, y tornarán á entregar á los dichos depositarios todo el plomo plata que dello resultare, por la orden y con la diligencia que está dicho en lo demas.