domingo, 8 de mayo de 2011

EMIGRACIÓN A INDIAS Y FUNDACIONES DE CAPELLANÍAS EN GUADALCANAL - 14

Por Javier Ortiz de la Tabla Ducasse – Revista Guadalcanal 2003

Actas de las I Jornadas de Andalucía y América. Huelva 1981

Caudales indianos: Las Capellanías.

Existe diversa bibliografía para el estudio de la remisión de caudales a la Península y su repercusión en diversos ámbitos, pero quedan todavía planteadas muchas incógnitas y un vacío total en cuanto a sectores privados no relacionados con el sector mercantil.

La documentación de protocolos notariales de distintas localidades españolas -sobre todo las más directamente relacionadas con Indias-; los bienes de difuntos del AGI -testamentarías generalmente- y los fondos eclesiásticos referidos a mandas, obras pías y capellanías son igualmente un filón importante para este objetivo.

Como se ha señalado anteriormente son numerosas las capellanías en Guadalcanal en el XVI y XVII, (unas 230), de las que un 10% pertenecen a fundadores indianos. Dado el carácter restringido de esta investigación no es posible ahora ofrecer datos definitivos del estudio de dicha documentación, que esperamos poder ofrecer en otro momento. Pero sí se puede destacar algunas de sus características y avanzar distintas hipótesis para investigaciones futuras.

1. Problemas en torno a la cuantificación y aspectos económicos.

Por el caso de Guadalcanal, parece que la situación de los fondos documentales de capellanías del Archivo Arzobispal de Sevilla es privilegiada con respecto a los correspondientes de otros archivos similares nacionales. No obstante la ordenación documental por legajos y los índices de dicho archivo presentan algunas deficiencias.

En primer lugar en estos no siempre se consigna el origen indiano de la capellanía -salvo en el caso de Guadalcanal que por este motivo presenta un porcentaje de tales fundaciones superior a Sevilla o cualquier otra localidad sevillana-.

Por otra parte existe alguna inexactitud en ciertos casos al consignar el nombre del fundador o confundir en uno distintos personajes, dada la similitud de apellidos.

A veces documentos de una misma capellanía se encuentran en diferentes legajos, sin que sepamos la causa de esta disgregación, hecho que da pie a confusiones en cuanto al número de capellanías existentes. Finalmente la fecha consignada en el índice no responde exactamente al año de fundación, como pudiera pensarse a priori, sino al año en que comienza a producirse información y documentación en torno a cada capellanía, lo que también puede inducir a error y falsas apreciaciones cronológicas.

No obstante la riqueza documental, con documentación que abarca del XVI al XIX, es de gran importancia para aspectos sociales, que tal vez son los más específicos, relativos a la familia de los fundadores y capellanes.

Otros datos de interés económico o artístico quedan con inmensas lagunas documentales o sin continuidad. Ello dificulta cualquier apreciación definitiva de los mismos, que habrá que cotejar y completar con otras fuentes de información.

Además sería necesario una comparación previa con las cuantías y rentas de las capellanías fundadas en Guadalcanal, para valorar las indianas.

No obstante, en el aspecto económico, es interesante comprobar la frecuencia de inversiones de caudales indianos en capellanías, incrementada con las relativas a mandas piadosas, novenarios de misas, regalos de ornamentos artísticos y otras obras pías, que siempre aparecen en los testamentos de indianos.

Por otra parte muchos de estos, contando con algunos bienes en la localidad o sus contornos, los vincularán también a la capellanía, redondeando rentas con metálico enviado desde Indias.

En algunos casos se observa la intención explícita del fundador en la moderación de los gastos en la capellanía, que concuerda al comprobar que el dinero destinado a éstas no llega a representar ni una cuarta parte de su hacienda.

Los bienes sobre los que se fundan estas capellanías coinciden con los ya establecidos en la época: fincas rústicas y urbanas, y censos fundamentalmente, considerados como la mejor inversión para rentas seguras.

A veces varias capellanías recaen en un mismo sujeto, lo que puede dar lugar a dos interpretaciones: lo exiguo de sus rentas y la necesidad de refundirlas o bien la acaparación de ellas por un determinado grupo social del pueblo, hipótesis por la que nos inclinamos preferentemente por razones que luego se exponen.

viernes, 6 de mayo de 2011

LA FIESTA DE LA CRUZ DE MAYO EN GUADALCANAL



Esta tarde se ha celebrado en Guadalcanal la fiesta de la Cruz de Mayo, por niños de diferentes edades, acompañados por los padres y abuelos.

La concentración se inició en la calle Santa Clara, junto a la residencia de ancianos Hermana Josefa María, donde los niños acudieron para mostrarles sus cruces a los residentes.

Posteriormente siguieron el recorrido hasta el Ayuntamiento y la iglesia parroquial de Santa María.

Pueden ver algunas fotografías del acto, realizadas por U. Gómez











EMIGRACIÓN A INDIAS Y FUNDACIONES DE CAPELLANÍAS EN GUADALCANAL - 13

Por Javier Ortiz de la Tabla Ducasse – Revista Guadalcanal 2003

Actas de las I Jornadas de Andalucía y América. Huelva 1981

Puede verse como en distintas décadas del XVI se realizan viajes de ida y vuelta entre Guadalcanal y América.

Estos datos que proporcionan los catálogos de pasajeros se enriquecen con los que ofrece la documentación de capellanías. Así en los interrogatorios de testigos en distintos autos, es frecuente la aparición de indianos residentes en Guadalcanal, y constantes las noticias de este trasiego humano, de mandas y legados.

Ya avanzado el XVII el licenciado Francisco de Monsalve, presbítero de Guadalcanal, pariente de los Bonilla, Bastidas, Funes y otros colonizadores, beneficiario de varias capellanías indianas (entre ellas las fundadas por Alonso de Bonilla estante en Quito, en 1551, y la de Antonio de Bastida, primo hermano de Monsalve, declara en los autos concernientes a los bienes de Luis de Funes:

«lo a oydo a muchas personas que an venido del dicho Reyno (Perú)”.

Otro declarante en este mismo auto, Luis de Bastida, residente en Guadalcanal, había conocido y tratado a Funes en Arica.

De dos indianos más conocemos su intención de regresar al pueblo: Juan Bonilla Mejía, residente en Lima, se reservaba el nombramiento de patrono de la capellanía que fundaba en Guadalcanal hasta su regreso, y Jerónimo Ortega de la Fuente testaba en Panamá en 1600, preparándose para hacer el viaje de regreso a España.

En 1613, en el pleito concerniente a la fundación de un hospital que ordenara el indiano Alvaro de Castilla, de familia «poderosa y de tanto dinero» aparecen los siguientes indianos, residentes ya en el pueblo:

Luis de Bastidas, «perulero». Pedro Sánchez Holgado y Diego Gutiérrez, sastre, que estuvieron en Guanajuato con el fundador del hospital. Rodrigo de Ortega, que había salido en 1588 para Nueva España -donde residió unos 20 años- y trató varias veces al mencionado Castilla en México.

Y aún más: Pedro de Ledesma, mozo de unos 15 años, criado de Alvaro de Castilla, había residido en Guadalcanal con la familia de éste durante unos ocho años hasta que le ordenó regresar a Indias su amo.

Agustín de Sotomayor hacía unos 40 años que había regresado de la Nueva España, comentando la prosperidad de Alvaro de Castilla y su posterior ruina tras distintas fianzas que había otorgado a varios mineros. Debió ser conocida en el pueblo la suerte de Castilla, ya que otro declarante en el pleito, el clérigo Francisco Matías de Araquez, recordaba esta versión, trasmitida por su madre (ya que al regreso de Sotomayor él era de corta edad) y confirmada posteriormente por distintos indianos a su regreso. Además, por ser capellán de la iglesia de Santa María, sabía las distintas limosnas enviadas por Castilla para dicha iglesia.

Hay además abundantes noticias sobre remisión de caudales, de encargos y noticias realizados a través de parientes, paisanos u otros indianos.

Al poco tiempo de morir los fundadores de capellanías y otros emigrados, sus familias reclamaban en la Casa de la Contratación sus bienes y pertenencias.

Las relaciones recíprocas entre Guadalcanal y América parecen constantes en el XVI y XVII.

jueves, 5 de mayo de 2011

EMIGRACIÓN A INDIAS Y FUNDACIONES DE CAPELLANÍAS EN GUADALCANAL - 12

Por Javier Ortiz de la Tabla Ducasse – Revista Guadalcanal 2003

Actas de las I Jornadas de Andalucía y América. Huelva 1981

En la Audiencia perduraría el linaje, por línea femenina, en los Alcocer de la Cueva y en los Vera Mendoza, encomenderos, beneméritos y preeminentes, y tras ellos, también por líneas femeninas, en los López de Galarza, Larraspura, Dávalos y Borja, la élite aristocrática del XVIII.

Junto al primer Bonilla aparecen en Quito otros encomenderos con apellidos iguales a emigrantes de Guadalcanal, aunque no podemos confirmar la pertenencia a este mismo origen. Tal es el caso de Pedro Martín Montanero, Hernando de la Parra y Juan Gutiérrez de Medina.

Con toda certeza era pariente y paisano de aquél otro destacado conquistador y encomendero, Alonso de Bastidas, que llegaría a Quito por distinta ruta que Rodrigo Núñez de Bonilla. Salió de Guadalcanal hacia 1534, destacando en los cinco años posteriores en la conquista del Nuevo Reino y sobre todo en Santa Marta, Cartagena y Urabá. Hacia 1539 se avecindaba en Quito donde también sirvió el cargo de tesorero de la Real Hacienda y disfrutó varias encomiendas. Para mayor paralelismo de vida y fortuna, casó con doña Isabel de la Cueva, convirtiéndose además en concuñado de don Rodrigo, al que acompañó en la conquista de los Quijos. Años más tarde su sobrino Francisco Flores de Bastidas destacaba como capitán de infantería y alguacil mayor de Quito, enviando en 1580 distintas piezas de oro y plata a sus parientes de Guadalcanal.

Otro pariente de los anteriores, Alonso de Bonilla, testaba en 1551 en la capital de la Gobernación quiteña, fundando una capellanía en Guadalcanal y nombrando por capellán y patronos respectivamente a Gonzalo de Bonilla, clérigo y a Gonzalo Yánez de Ortega. Precisamente tres años más tarde un Gonzalo de Bonilla, clérigo, salía para el Perú desde dicha villa, y en 1556 regresaba a Quito Gonzalo Yáñez (de Ortega), donde era escribano de número. Un hermano de éste último, Alonso de Ortega, mercader, se dirigía este mismo año para Tierra Firme y años antes, en 1536, otro hermano, Antón Ruiz, había salido para México. Diez años habían pasado desde la salida de otro Gonzalo Yáñez de Ortega para Santo Domingo. Distintos miembros de esta familia Ortega saldrían para América en diferentes fechas del XVI y XVII, destacando entre ellos el descubridor de la isla de Guadalcanal. Concretamente los Ortega Valencia, parientes de los Bonilla, aparecerán también en la Audiencia de Quito, y entre otros paisanos más, Diego González Holgado, que testaba en Loja en 1598.

Viajes de ida y vuelta

Considerando las dificultades de transporte de la época a veces no se tiene en cuenta la posibilidad (y la frecuencia) del retorno temporal o definitivo de estos emigrantes en el XVI y XVII. Se conocen casos esporádicos que más bien parecen excepcionales y sobre todo referidos a puertos o localidades españolas estrechamente relacionadas con Indias: Sevilla o la Villa y Corte.

No obstante podrá verse como en el caso de Guadalcanal, tierra adentro, presenta no pocos casos de tornaviaje, de regresos definitivos y temporales.

Tal es el caso de Bartolomé de la Parra (hijo del doctor Juan de la Parra y de Inés de Alcocer), quien en 1540 salía para Santo Domingo, regresa y sale de nuevo para Nueva Granada en 1565.

Diego Alonso Larios, que en 1536 había pasado a México con su hermano Martín Larios, regresó a la Península y vuelve a aparecer en las listas de pasajeros, ya como vecino de México, en 1561, acompañado por una esclava negra.

En 1554 salía para Perú Diego Alonso de Jerónimo González, con su mujer, su hermana y Beatriz González; en 1565 volvía al mismo destino con su mujer y tres hijos.

Anteriormente se ha referido el caso de Gonzalo Yáñez de Ortega que en 1556 volvía a Quito. Alonso González Holgado hace dos viajes a Indias: en 1540 y en 1561. Otro caso similar parece el del bachiller Alonso de Molina que en 1561 viajaba a la Nueva España con su familia (mujer y seis hijos) junto con un criado oriundo también de Guadalcanal y otros dos, hermanos mestizos, oriundos de la Nueva España. Jerónimo de Ortega Valencia viajaba a Tierra Firme en 1570 y 1572 acompañado de Cristóbal y Alonso López respectivamente en ambos viajes.

miércoles, 4 de mayo de 2011

ALFREDO MUÑOZ ARCOS, IMAGINERO DE GUADALCANAL


Por Ignacio Gómez
Alfredo Muñoz nació en Guadalcanal el 21 de agosto de 1920, es decir, cumplirá 91 años el próximo mes de agosto.
Los recuerdos de su adolescencia en Guadalcanal, los tiene a flor de piel y me contaba cosas de los años treinta, como si hubieran sido ayer. Los compañeros del colegio, las guapas jóvenes que bajaban la calle Camachos del colegio, su primer amor que fue cortado por su marchaa la guerra… Alfredo iba del pasado al presente y del presente al pasado, como si fuera una cinta de vídeo que con el mando a distancia hacía avanzar o retroceder, sin ningún problema.
Afortunadamente para él, sólo estuvo en la guerra seis meses y al finalizar volvió a Sevilla para continuar sus estudios de Bellas Artes. En la ahora capital de Andalucía, fue alumno del famoso imaginero José Fernández Andes, autor de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno…
- Fernández Andes como sabía que yo era de Guadalcanal me dijo: Anda Alfredo, desbasta este madero para la imagen de Ntro. Padre Jesús de tu pueblo.
Se siente orgullo de haber colaborado con Fernández Andes en esta imagen e incluso se acuerda de haber organizado el transporte de la misma, en un camión de los García, que vivían en la calle Santa Clara. Alfredo recuerda también que al terminar la guerra fue él quien realizó una primera restauración del Cristo de la Humildad, cuyos restos fueron encontrados en el pozo existente en la ermita de San Benito. “aunque en ningún sitio aparece reflejado este trabajo realizado” –nos comenta Alfredo. También recuperó las manos de la imagen de la Virgen de los Dolores, que halló en el coro de la referida ermita y que posteriormente entregó su padre a la Hermandad que las había reclamado.

También talló una primera imagen de la Virgen de la Cruz, que actualmente se encuentra en la casa Hermandad y que pueden ver dentro del grupo de fotografías que aparecen en este artículo. Asimismo por aquellas fechas restauró la capilla de Ntro. Padre Jesús, con los restos recuperados de la anterior existente en la iglesiade San Sebastián.Terminados sus estudios se marcha para Jaén donde conocería a la que fue su esposa hasta el año 2005, Mariana Ming y Ming.
A partir de esa fecha inicia sus trabajos como escultor imaginero, labor que ha continuado durante toda su vida. Es autor de la mayoría de las imágenes de la Semana Santa de Jaén, y de pueblos de los alrededores, pasando de cien las realizadas en estos años. Como muestra, ofrecemos algunas fotografías de imágenes de diferentes épocas.
Pueden ver la de Ntra. Sra. de la Soledad y Ntra. Sra. de la Victoria, de la parroquia de San Ildefonso de Jaén.

Cristo Yacente, de la parroquia de la Inmaculada de La Carolina, Dolorosa, de la parroquia de la Inmaculada Concepción, de Guarromán (Jaén), Inmaculada Concepción, patrona del Regimiento de Infantería de Granada nº 6, Algeciras (Cádiz).
Uno de sus últimos trabajos realizado por Alfredo Muñoz, es el retablo mayor de la iglesia de la Inmaculada Concepción, de Carboneros (Jaén), pueblo de donde era natural su esposa Mariana Ming. El retablo que fue donado por nuestro imaginero, fue bendecido por el obispo de la Diócesis de Jaén, Ramón del Hoyo el 11 de abril de 2008. Este retablo tiene su historia, que Alfredo nos resume:
- "Fue antes de entrar a la consulta del car­diólogo, estábamos viendo una revista donde aparecía la imagen de un restaurador que doraba el retablo de la Virgen del Rocío, cuando mi mujer, Mariana -motivo de este retablo y de tantas de mis obras- me espetó: "Siem­pre decías que cuando te jubilaras harías alguna cosa para la iglesia"; a lo que yo, mirando, respondí: "Sí, ¡pero no vayas a creer que voy a hacer una cosa así!" Después, ya en casa, y en el margen mismo de la receta médica hice un croquis del re­tablo. Cuando ella vio el bo­ceto me dijo que se alegraría mucho de que, un día, yo lo hiciera. Pero Mariana nunca llegó a verlo concluido, murió tres años antes de que se inaugurara en el mes de abril del 2008.
Alfredo Muñoz Arcos donó el retablo a la iglesia carbonerense como tantas otras dona­ciones que, en los últimos cuarenta años el matri­monio realizó a la parroquia. De hecho, reconoce: "Exceptuando tres imágenes de pasta de madera, todo lo hemos hecho nosotros”. Entre las donaciones, se cuentan la imagen de la Virgen de los Do­lores, una lámpara, cuadros, cor­nucopias, el sagrario... y por último este re­tablo en el que el imaginero trabajó du­rante año y medio "sin la ayuda de ningún aprendiz"
Durante su dilatada carrera, ha recibido varias condecoraciones: Medalla de Oro de las Bellas Artes, de la ciudad de Jaén, Hijo Adoptivo de Carboneros, con fecha 24 de mayo de 2009, Medalla de Oro de la Cofradía de Cristo Resucitado, de Jaén, en el año 2004, Placa de agradecimiento del pueblo de Carboneros…
Esto es en resumen la vida de nuestro paisano Alfredo Muñoz Arcos, que a sus noventa años, todavía se siente con ganas de modelar una imagen de la Virgen, que procesione en nuestra Semana Santa. Él se ha ofrecido a realizar una para la Agrupación Parroquial de la Resurrección de Cristo, pero al parecer existen problemas para poder aceptar su ofrecimiento.
Desde esta Revista de Semana Santa quisiera pedir a todas las Cofradías, acordaran solicitar al Ayuntamiento de Guadalcanal, el título de Hijo Predilecto de la Villa, para Alfredo Muñoz Arcos, que tanto ha hecho por la Semana Santa de Andalucía, y del que nos podemos sentir orgullosos, por su trayectoria moral y profesional.

lunes, 2 de mayo de 2011

PROCESIÓN DE NTRA. SRA. DE GUADITOCA


A las 20:30 horas salía del Convento del Espíritu Santo, la imagen de la Virgen de Guaditoca, patrona de Guadalcanal.

Nuestra Patrona había llegado al convento ayer sobre las ocho de la tarde, procedente de su Santuario. Numerosos hermanos y devotos acompañaron a la Virgen desde su ermita, que pudieron completar todo el recorrido sin problemas, después de la lluvia caída durante todo el día.

Para los que no han podido asistir a la procesión, pueden verla en el siguiente vídeo.


EMIGRACIÓN A INDIAS Y FUNDACIONES DE CAPELLANÍAS EN GUADALCANAL - 11


Por Javier Ortiz de la Tabla Ducasse – Revista Guadalcanal 2003

Actas de las I Jornadas de Andalucía y América. Huelva 1981

Si la continuidad de salidas de individuos de una misma familia con iguales destinos no fuera suficiente para demostrar el hecho que queremos resaltar, en cuanto a la emigración familiar y la colonización en cadena, puede añadirse que todos estos Bonillas, salidos hacia la Nueva España y Perú, son del mismo linaje: hermanos y sobrinos unos, y en primer y segundo grado todos. Y además son deudos y familiares de los Bastidas, de la Torre, Funes, Castilla, Gavilanes, Ramos, Yáñez y Ortega, que representan un elevado número de familias que también emigran a América, además de otros parentescos con otros linajes, representados en menor proporción en la emigración a Indias.

El caso de los Bonilla es el más representativo de una familia con éxito, concretamente en el virreinato peruano y en Quito, Allí, junto a ellos, aparecerán parientes y paisanos.

El primero en pasar a América fue Francisco de Guadalcanal (1517), saliendo tras él su sobrino Rodrigo Nuñez de Bonilla (1520) quien destacará en La Española y en Tierra Firme, «donde guerreó con sus armas y caballos, perdiendo muchos esclavos», índice éste de su categoría como conquistador. Siguiendo la proyección de la conquista, de Panamá pasó al Perú donde se encontraba en 1537 con su hermano Francisco. Acompañó a Belalcázar desde Piura a Quito y en 1540 se encontraba en la conquista de las provincias de Macas y Quizna. En Quito y Quijos figuraría en un lugar destacado en estas fechas, junto con otros parientes y paisanos.

Rodrigo Núñez de Bonilla fue durante muchos años tesorero de la Real Hacienda de Quito, ciudad a la que llevó «muchos ganados así yeguas como caballos, ovejas, puercos»; recibió de Francisco Pizarro varias encomiendas en Macas, Quizna y Latacunga, siendo de los más ricos encomenderos de Quito. Sus bienes se calculaban en unos 100.000 pesos, suma elevada si se tiene en cuenta que los principales capitales de la Audiencia en el XVI no sobrepasaban los 50.000 pesos 16.

Realista destacado, fue desterrado a Chile por Gonzalo Pizarro, logrando escapar en el viaje para dirigirse a la Nueva España. Allí casaría con doña María de la Cueva, hija de conquistador de aquella tierra, de familia hidalga y sobrina de Gaspar de San Martín, teniente de Gobernador y Visitador General de la Gobernación de Quito.

De nuevo en Quito reharía su fortuna y posición, siendo nombrado Gobernador de los Quijos, donde realizaría distintas entradas. Su hijo Rodrigo Núñez de Bonilla reedificaría la ciudad de Archidona, llamándola Santiago de Guadalcanal, en memoria de la patria chica. Su nieto, Cristóbal Núñez de Bonilla, capitán, encomendero y alguacil mayor de Corte, incrementaría los méritos familiares destacando en la defensa de Guayaquil y acumulando a los suyos los méritos de la familia de su mujer, doña Clara de Larrea Peralta, arequipeña, descendiente de primeros conquistadores del Perú y sobrina del obispo don Salvador de Rivera. Muerto sin descendencia don Cristóbal en 1634, con él terminaba esta línea de los Bonilla en Quito.