jueves, 6 de mayo de 2010

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 186


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Las guardas de los hornos de la fundicion han de asistir cada uno seis horas en su oficio, porque no se sufre que estén mas tiempo por causa del calor y humo; pero hase de tener gran cuidado que ninguno falte de servir su cuarto, pues en cualquier punto de ausencia que se haga, se puede menoscabar gran parte de la hacienda: Ternáse cuidado de compartirles las horas, de manera que unos guarden una semana de dia, y otra de noche, y no salga ninguno de la guardia, hasta que venga el que le ha de succeder en ella, y especialmente de noche: han de ser avisados las dichas guardas que no se duerman, sopena que si los hallaren durmiendo, por cada vez pierdan el salario de un dia aplicado para curar los pobres del hospital.
Otrosí: el veedor y las dichas guardas ternán cuidado de hacer proveer de abundancia de barro, y tener molida carbonilla, para que desde que cesen los hornos de la fundicion, y aun antes si ser pudiere, los fundidores asienten la carbonilla en los otros hornos donde han de trabajar la semana siguiente, y que los caldeen, de suerte que los domingos á la media noche, ó á lo mas largo los lunes de mañana, comiencen á fundir con ellos, de manera que no se pierda tiempo en la labor, pues por esta razon se les dá á los fundidores salario particular. Pero si el dicho veedor entendiere que los hornos andan buenos y sanos, y los ojos dellos enteros, debe proveer que los fundidores pasen adelante con las fundiciones todo cuanto lo podieren sufrir los dichos hornos, aunque por ello se les dé premio particular, pues se sabe ya por esperiencia que los dichos hornos, cuando estan enteros, hacen mas y mejor hacienda en un dia del cabo que en tres del principio.
Ansimismo el dicho veedor ha de tener cuidado de requerir las ligas y envolturas que se han de hacer á los metales segund su dispusicion, y lo que viere que requieren, para que no se echen de mas ni de menos.
Otrosí: si acaesciere hundirse algun horno de la fundicion, ó cerrarse el ojo dél de manera que se entienda que no funde como conviene, las guardas darán dello noticia al veedor, para que él, cuando entendiere que no sufre remedio, haga cesar el horno, y poner el recaudo que conviene en el metal que estuviere dentro; y que esto, con lo que estuviere mezclado de fuera, se funda en otro horno.
Ansimismo las dichas guardas, juntamente con el veedor, cuando los hornos cesaren en sus fundiciones harán recoger los rieles y escorias, y todo lo demas que por los dichos hornos quedare que sea de provecho, y han de cerrar y guardar los dichos hornos. Hasta que el día siguiente esten frios harán desbaratar la carbonilla y el suelo del horno, y buscar si hay algunos asientos ó coladuras de escarzones que haya fecho el metal en el horno y recogerlo todo, y lo que fuere plomo, entregarlo por peso á los dichos depositarios de los metales en presencia del escribano de las fundiciones para que les haga cargo dello en su libro, y lo asiente en su registro, y ansi lo tornarán á entregar por peso los dichos depositarios a los afinadores, por manera que haya cargo y descargo del dicho plomo plata.

martes, 4 de mayo de 2010

LAS CRUCES DE MAYO


Hoy los alumnos de todos los colegios han desfilado por las calles de Guadalcanal, portando sus cruces, de las que han hecho una copia en pequeño de la Semana Santa. Costaleros, músicos, niñas ataviadas con la clásica mantilla... lloros y risas por llevar los pequeños pasos de las Cruces.






Para los que no han podido estar presente, pueden hacerse una idea, con las fotografías que insertamos.

Hemos consultado al "Profesor Universal" y esto es lo que nos dice del origen de esta celebración.

Religiosamente, parecen tener su origen en el hallazgo por Santa Elena de la cruz donde murió Cristo, pero lo cierto es que el arraigo popular de la fiesta proviene de ciertas celebraciones de los romanos.
La historia, con mucho de leyenda, narra como en el emperador Constantino I, en el sexto año de su reinado, se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio, en una batalla cuya victoria se cree imposible a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión en el cielo en la que se le apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, "In hoc signo vincis" (Con esta señal vencerás). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y logró hallar el lugar donde se encontraba la Cruz, pero no estaba sola. En el monte Calvario, donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontró tres maderos ensangrentados ocultos y para descubrir cuál era la verdadera cruz donde falleció Cristo, colocó una a una las cruces sobre personas enfermas, e incluso muertos, que se curaban o resucitaban al tocar la cruz que había sido la de Cristo. A partir de ahí nace la veneración a la Santa Cruz, ya que Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz.
En cambio, de la celebración popular de la fiesta de la Santa Cruz, la que más nos interesa, apenas hay datos antiguos. Los primeros testimonios que conocemos se remontan tan sólo al siglo XVIII, aunque este vacío documental no implica necesariamente que la fiesta no existiera desde antes. En cualquier caso, parece que la celebración popular de la Cruz de Mayo tal como hoy la conocemos alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XVIII y XIX, para empezar a decaer a principios del XX. Esta fiesta, en su vertiente popular, estuvo muy extendida por toda España, aunque con variaciones muy significativas de unos lugares a otros. A pesar de ello, la celebración ha presentado siempre en todas sus manifestaciones una serie constante de elementos comunes, como es el hecho de que el centro de la fiesta sea precisamente una cruz, de tamaño natural o reducido, que se adorna. A su alrededor se vive la fiesta, con bailes juegos y coplas. A veces hay procesiones, de carácter religioso o pagano.
A la hora de establecer los orígenes de esta celebración popular de la Cruz hay que referirse necesariamente a una serie de fiestas paganas que se celebraban desde muy antiguo en el mes de mayo, considerado desde siempre como el mes del esplendor de la vegetación y la naturaleza, de la primavera. Ha sido siempre un tiempo muy proclive para la organización de fiestas. Así, desde antiguo se celebraba la fiesta conocida como la de "las mayas" -precisamente en alusión al mes-. Era una celebración de carácter alegórico que tenía como protagonista a una niña (la maya) vestida de blanco y coronada de flores. Junto a ella una corte de jovencitas, también ricamente engalanadas, que pedían "un cuartito para la maya, que no tiene manto ni saya".
De esta fiesta, quedan costumbre como festejos en algunos pueblos en los que se coloca en la plaza principal o en otro lugar elegido por la tradición un gran árbol denominado mayo, al que se adorna y se convierte en centro de una celebración festiva. Según Covarrubias, "mayo suelen llamar en las aldeas un olmo desmochado con sola la cima, que los mozos zagales suelen en el primer día de mayo poner en la plaza, o en otra parte". Otro autor, Basilio Sebastián de Castellanos, aporta más datos: "El llamado mayo, protagonista de la función cívico-campestre, consiste en un tronco muy alto, comúnmente de álamo verde, vestido de flores, cintas, ramas y frutos, y en muchas partes pañuelos de seda y otras prendas de vestir, que plantan los jóvenes labriegos de nuestros pueblos en la plaza y a cuyo alrededor se baila todo el día con entusiasta alegría".



Por último, les dejamos con esta fotografía de hace aproximadamente cincuenta años.


lunes, 3 de mayo de 2010

ASOCIACIÓN LITERARIA DE ALANÍS Y SIERRA NORTE


En la vecina localidad de Alanís, han fundado la Asociación Literaria de Alanís y Sierra Norte. Clotilde Sánchez nos ha entregado un ejemplar del primer libro que han editado, titulado DE UNA SENTADA. En él aparecen poemas de Clotilde Sánchez, Lola Franco –ambas vecinas de Guadalcanal-, Federico Serradilla, Leopoldo F. Espínola y Luis Narbona.

Nada mejor que leer el prólogo del libro para conocer el ideario que les mueve y el objetivo que les une. Leopoldo F. Espínola, lo dice así:

La obra de un poeta es su vida. Es su necesidad de abrirse el cuerpo en canal y mostrarse al lector íntegramente, cada latido de su corazón, cada reflejo en su pensamiento de lo que acontece a su alrededor, cada imagen que este entorno provoca en su interior. Si lo hieren espinas, el verso brotará ensangrentado y dolorido; si son caricias, las palabras se mecerán en estrofas de ternura; si los recuerdos se agitan en la mente, el silencio hablará cubierto de nostalgia, reirá, llorará, añorará...; y cuando sea la injusticia la que cruel apriete las entrañas de los hombres, el verso se armará con la tinta del valor y dará batalla al puño opresor desde la privilegiada posición que le otorga la belleza sanadora y reconfortante de la palabra poética y escrita por el alma reprimida.
Todos estos latidos que el poeta refleja en el papel, quedarán expuestos, inmortales al devenir del poeta y atrapados en el tiempo, cargarán con él corazón de él para siempre, para aquel o aquella que deslice su mirada sobre sus persuasivas o evocadoras líneas.
En ALAS nos hemos reunido un grupo de poetas y poetisas de la comarca de la Sierra Norte
de Sevilla para fundar esta asociación cuyo único fin es el de fomentar el hábito a la lectura y a la escritura en todos los ambientes sociales de nuestra comarca, haciendo especial hincapié en el entorno de los niños, niñas y jóvenes. En ellos queremos centrar y sembrar nuestro modesto trabajo, con el fin de hacer que se sientan desde ya y para siempre, protagonistas y mensajeros de esta pasión que es escribir y leer poesía.
En esta antología van reunidos algunos de los mejores poemas publicados por algunos miembros de nuestra asociación en su blog de Internet, cuya dirección es:
http://alasdealanis.blogspot.com





Para muestra, este poema de Clotilde Sánchez.









AL VIEJO CONVENTO

¿Por qué siento quejas de orfandad
cuando miro su fachada entristecida?
¿Por qué lloran los portales y el cristal
cuando vislumbra el sol de amanecida?

¿Por qué es tan frío el mármol del zaguán
y la campana quedó muda y abatida,
y creció la hierba sin piedad
dejando asolada toda vida?

¿Dónde quedaron sonrisas e ilusiones
que al venir la aurora despertaban?
¿Dónde tocas, rosarios y oraciones
que en un mar de sonrisas se entornaban?














Que volvieran esos años soñaría
y en un oasis de mi memoria castigada
por el paso inexorable de los días
y el afán de la esperanza aletargada.

Y en lo más profundo de ese sueño
oigo risas y gritos de alegría,
como en un jardín de ensueño
que reflejan sus paredes encaladas
recubiertas de algarabía
y tanto amor en sus miradas.














Pueblo mío, si te has quedado dormido
arropado por el manto de la sierra,
almohadas de encinares y de olivos
que hasta el sueño con su fuerza a ti se aferra,
abandona tu quimera y hazte cargo
de estos muros que te llaman sin clemencia
despertando a la luz de tu letargo
y abriéndote paso entre la ausencia.

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 185


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Y porque lo que se sacude de las dichas planchas de cendradas y gallitos y otras cosas es de cantidad, y no es justo que se mezclen con la otra escobilla, tenerse ha una caja grande en la dicha contaduría con tres llaves que tengan los dichos contador y tesorero y veedor donde luego se eche todo lo que se sacudiere de las dichas planchas, y cuando estuviere llena la dicha caja, se puede echar y repartir cebándola en los buitrones, pues casi es toda plata fina , y cuando se metiere en la dicha caja, y se sacare para afinar, ha de ser por peso, habiendo cargo y descargo dello en un libro en el cual firmarán las partidas de cargo y data los dichos contador, tesorero y veedor.
Otrosí; se terná especial cuidado que los afinadores afinen bien la plata, y la dejen reposar en los buitrones, de manera que la saquen muy limpia y afinada.
Ansimismo se terná especial cuidado por las guardas en mirar que los afinadores hagan asentar las cendradas en los buitrones de un dia para otro, y que para esto haya siempre abundancia de cenizas por el gran daño que se seguiria de dejarse de hacer las afinaciones cada dia.
Otrosí: porque algunas veces las cendradas de los dichos buitrones, por no estar bien asentadas, ó por no tener buena mezcla de cenizas, se quiebran y quedan de manera que no se puede afinar la plata por entonces, las guardas de la dicha fábrica ternán especial cuidado que los afinadores asistan al asentar de las cendradas, y vean y provean que vayan bien fechas y asentadas, para que no se levanten ni se cuele la plata, por la gran pérdida que, cuando esto acontece, se sigue; pero si todavía subcediere este daño, la guarda del buitron llamará al veedor para que se ponga la plata á recabdo, sin que en ello haya ningund fraude, y se lleve con buena guarda á poner en una arca de tres llaves que ha de estar en la pieza donde estuvieren las otras arcas de plata, y de las dichas tres llaves terná una el afinador, y otra el veedor, y la otra el contador, hasta que otro dia se saque, y sé torne á dar al mismo afinador, para que acabe de hacer su afinacion, y dé cuenta della.
Otrosí: sacadas las planchas de las afinaciones, las guardas de la pieza de los buitrones, con las llaves que dellas son obligados á tener, las cerrarán, y otro dia por la mañana irán á abrir con los afinadores, y levantarán las cendradas del dia pasado, mirando todavía con gran diligencia si debajo dellas ó en ellas está alguna plata, y recogerán las gretas para ver si entre ellas hay alguna cosa de provecho, y si lo hallaren, lo llevarán á entregar á los oficiales por la orden que está dicha que se han de entregar las dichas planchas; y las gretas y cendradas de cada buitron las harán llevar al aposento de la al-mártaga, y las entregarán á los depositarios de los metales, sin darlas por peso.

domingo, 2 de mayo de 2010

SAN MARCOS

Recordamos de nuestra niñez la procesión de San Marcos. No ocurría como ahora, que los hermanos tienen que estar pendiente de otras efemérides, para designar el día de la procesión. Antes, siempre se celebraba el día de San Marcos, es decir, el 25 de abril. Tiempos de adaptación para todos.

No sé si el mayordomo de la hermandad se lo ha planteado, pero sacar a San Marcos este año, cuando hace solo una semana que ha dejado de llover, desde finales de noviembre, es asumir un riesgo importante. Todos recordamos eso que cantábamos: “San Marcos llena los charcos y San Lucas los desocupa”.

A la una y cuarto de la tarde San Marcos ha aparecido en la puerta de la iglesia de Santa María (recordemos que antes era la iglesia de Santa Ana donde estaba radicada esta Hermandad) y rápidamente se han acercado numerosas personas para comprar una “rosca bendita” del Santo.

Prácticamente en un cuarto de hora se han vendido casi todas, y a continuación, se ha iniciado la procesión, que ha recorrido diferentes calles de la villa, acompañada por autoridades, cura párroco y representantes de todas las hermandades de la localidad. La Banda de Cornetas y Tambores Cristo del Amor, les ha acompañado musicalmente.

Prácticamente a las tres de la tarde ha vuelto al templo San Marcos, y tras su entrada, todos los hermanos se han marchado a celebrar el tradicional “refresco”, que la Hermandad ofrece todos los años.
Esta última fotografía fue realizada en los años cincuenta del pasado siglo XX.

EDIFICIOS DE GUADALCANAL


Se encuentran muy avanzadas las obras de dos edificios históricos de Guadalcanal. Por un lado el entorno de la iglesia de Santa Ana va cambiando su fisonomía, gracias al nuevo suelo que se está instalando en la plazoleta de la citada iglesia, que ofrecerá un nuevo lugar de encuentro, para actividades culturales.

Por otra parte, a la fachada del antiguo convento de la Concepción, los alumnos de la escuela-taller, le están descubriendo la piedra y ladrillo, que ha permanecido tapada por la cal, durante muchos años.










Por último, en esta fotografía de la Plaza de España, podemos ver -que tal el largo invierno- la primavera ha florecido en los naranjos de la referida plaza.

sábado, 1 de mayo de 2010

LAS MINAS DE PLATA DE GUADALCANAL - 184


Continuación del libro editado por Miguel del Burgos en el año 1831, NOTICIA HISTÓRICA DOCUMENTADA DE LAS CÉLEBRES MINAS DE GUADALCANAL. Tomo I

(Se mantiene la ortografía de la época)

Otrosí: al tiempo que dieren y entregaren las grietas y almártagas, y cendradas para las fundiciones, las han de dar en presencia del escribano dellas por peso, y él lo ha de asentar en su registro.
Otrosí: los dichos tres depositarios, demas de tener las tres llaves de la casa donde se ponen los metales, como está dicho, las han de tener de las otras dos piezas donde se ha de guardar el plomo plata que se fundiere; y las almártagas y cendradas, y grietas; y no han de cerrar ni abrir ninguna de las dichas tres piezas, sin que todos tres asistan en ello con sus llaves, sin fiarlas los unos á los otros, ni de otras terceras personas.
Otrosí: Al tiempo que los afinadores tobieren caldeados sus buitrones, y vinieren por plomo plata para afinar, los dichos tres depositarios han de abrir la pieza donde está el plomo plata guardado, y dar de ello lo que fuere menester á los dichos afinadores por .peso ante el escribano de la fábrica, guardando en el repartimiento desto toda igualdad, de manera que los dichos afinadores participen de lo facil y dificultoso de afinar, y lo que ansi se diere, lo asiente en su registro el dicho escribano de la fábrica, y demas desto los dichos depositarios lo asienten en su libro para su descargo, firmándolo de sus nombres y del dicho escribano, de manera que por el mismo libro se les pueda hacer cargo y descargo de todo lo que hobieren rescibido y dado, demas de que dicho escribano lo asiente en su registro, como está dicho.
Otrosí: al tiempo que se dieren á afinar las dichas planchas ú otro cualquier género de plata plomo, y se entregaren al afinador, ha de ir con ellos la persona que hobiere de guardar el buitron, y estar con el dicho plomo plata viéndolo tomar al afinador, y como se derrite todo en el buitron, hasta que sea acabado de derretir sin perderlo de vista, porque asi conviene para el buen recaudo de la hacienda; y la dicha guarda hasta ver que esté derretido, no ha de salir de la piezade los buitrones, ni descuidarse en la guarda de lo que hiciere el afinador, hasta que haya acabado y saque la plancha de plata.
Otrosí: el dia siguiente que se sacáre la plancha de plata del buitron, la guarda dél ha de mirar con gran diligencia si entre la céndrada ó debajo della quedan algunos granos o coladuras de plata, ó si entre las grietas salió alguna plata, é lo uno y lo otro ha de hacer recoger con toda diligencia, para que se lleve junto á guardar.
Otrosí: en cada buitron ha de haber un cajon de madera en el cual se meta la plancha de plata que saliere afinada, y las dichas coladuras ó granos, si los hobiere, y del dicho cajon haya dos llaves que tengan dos guardas, y ellos ambos hagan llevar el dicho cajon, el cual lleven los sonadores del buitron donde se hizo, y lo entreguen en la contaduría de la casa de las minas al tesorero, contador y veedor, y todos tres juntos, abriendo la dicha guarda y el veedor del cajon, metan y guarden la plata en la caja que para esto ha de estar diputada con las tres llaves que han de tener los dichos contador, y tesorero, y veedor cada uno la suya, y pornán encima de la dicha plancha el nombre del afinador que lo afinó, y aquel dia, si hobiere tiempo,ó el siguiente por la mañana antes que se haga otra labor alguna por los oficiales, se juntarán en el aposento de la contaduría el tesorero, y contador, y veedor, y el escribano de la fábrica, y sacarán la dicha plata de la caja, y en presencia de todos harán que una persona de confianza la limpie y sacuda en un cajon que para esto ha de estar diputado, y cuando estuviere limpia, el dicho veedor por su mano la marque con mi marca Real, y la pese, y luego se asiente el cargo que della se hace en el libro del contador, y en el del dicho tesorero y en el registro del dicho escribano, poniendo particularmente qué tanto pesó la dicha plancha y de cuántas arrobas de plomo plata salió, y en qué día se afinó, firmando en los dos libros dellos que sea uno del contador, y otro del tesorero, y en cada uno dellos los dichos tesorero, contador y veedor y escribano, de manera que en cada libro por sí esté la cuenta de toda la dicha plata fina, y del plomo plata de donde salió, y ansi pesada la dicha plancha, se ponga en la caja de las tres llaves donde ha de estar toda la plata fina, cerrando con todas ellas los dichos tesorero, contador y veedor que las han de tener.