viernes, 27 de mayo de 2016

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "GUADALCANAL SIGLO XX - 1931-1940"




 Acabamos de retirar de la imprenta, el libro que durante los últimos cinco años he estado escribiendo sobre la historia de Guadalcanal del Siglo XX, periodo 1931/1940. 
    
     El libro cuenta con diez capítulos (uno por año), un amplio Preámbulo que intenta explicar cómo era la vida en Guadalcanal en esa época y un Epílogo que recoge lo ocurrido en los primeros años de la pos-guerra. Durante su lectura se conocerán los hechos ocurridos desde el año 1931 hasta el 1940.

        Tiene un total de 350 páginas, con 625 notas al pié, así como 85 fotografías, dedicando un amplio espacio a los sucesos ocurridos a los vecinos de Guadalcanal durante el Golpe de Estado y posterior Guerra Civil. 

Una parte importante lo ocupa las declaraciones que he conseguido de personas que conocieron personalmente los hechos que se narran. En total han sido diecinueve vecinos, que bien directamente o por sus hijos o nietos, me hicieron llegar sus vivencias.

La presentación del libro se realizará en Guadalcanal el próximo 23 de julio, a las 13:00 horas, coincidiendo con las fiestas de la Velá de Santa Ana y Santiago. El autor será presentado por Manuel Maldonado Fernández, gran conocedor de la historia de Guadalcanal, autor de numerosos artículos en la Revista de Guadalcanal y otros pueblos de Extremadura, así como de varios libros relacionados con la Orden de Santiago.

Están invitados a acompañarnos este día y para los que no puedan asistir al acto y quieran adquirir el libro, se pueden poner en contacto con nosotros en los teléfonos 954886421 y 639881852, donde les explicaremos la forma de envío.


sábado, 7 de mayo de 2016

LIBRO ANTIGUO DE LA HERMANDAD DE SAN PEDRO

      
Portada del libro, donde pueden observar la perfecta conservación del mismo
     Si miran en la derecha de la portada de nuestro blog, pueden leer cual es nuestro principal objetivo: "Somos una asociación sin ánimo de lucro, interesada en conservar el legado histórico y cultural de Guadalcanal".

     Hace unos cuatro años, una persona también interesada en conservar nuestro patrimonio, me hizo entrega de un libro antiguo que habían encontrado en una casa antigua que iban a derribar.

     Conocedor esta persona de mi interés en todo lo que sea historia de Guadalcanal, me hizo entrega del libro para que yo lo conservara.
Forro de piel de becerro del libro

     El libro que está forrado con piel de becerro como pueden ver en la fotografía superior, se encuentra en muy buen estado de conservación y con letra muy legible.

      Debió de ser el último libro de la Hermandad, ya que sólo está usado en un treinta por ciento, habiendo quedado el resto de las páginas en blanco.

      
Página 14 del libro

    Aunque el libro iba a estar perfectamente conservado en nuestro poder, creemos que para un mejor aprovechamiento de cualquier investigador, éste debería estar en el Archivo Parroquial de la iglesia de Santa María, de Guadalcanal, donde ayer hicimos entrega del mismo a nuestro párroco Genaro Escudero Ojeda, para que quede depositado junto a otros que existen de esta Hermandad, que relacionamos a continuación:
                 
- Libro de Constituciones de la Hermandad de San Pedro. 1758 (Legajo 46)
- Constituciones de la Hermandad de San Pedro. 1758 R.
- Constituciones de la Hermandad de San Pedro. Cuentas y Actas entre 14-12-1580 – 1614. R.

- Libro de actas capitulares de la Hermandad de San Pedro.1-1-1759/1-1-1861 (Legajo 46)
- Libro de actas capitulares de la Hermandad de San Pedro. 1779/1865 (Legajo 46)

- Libro de cuentas de la Hermandad de San Pedro. 1680 – 1712. R.
- Libro de cuentas de la Hermandad de San Pedro. 1712 – 1759. R.
- Libro de cuentas de la Hermandad de San Pedro. 27-03-1776  / 25-10-1824 (Legajo 46)
- Libro de cuentas de la Hermandad de San Pedro.28-4-1775 / 5-11-1875 (Legajo 46)

- Libro de fallecimientos y hermanos de la Hermandad de San Pedro. La fecha por el estado del libro no ha podido determinarse (Legajo 46)

      Por lo que hemos podido leer, el objetivo de la Hermandad era gestionar el sepelio de sus hermanos a su fallecimiento. Tenían derecho al entierro de otros dos familiares del titular.

Otra página del libro, en este caso la 27.

      El último asiento del libro, corresponde al 5 de noviembre de 1865: No sabemos si en esta fecha cesó la gestión de los sepelios por parte de la Hermandad, ya que hacía pocos años que se había construido el Cementerio de San Francisco y se dejó de enterrar a los vecinos en la iglesias.
Última página del libro

     Quiero aprovechar esta entrada, para agradecer públicamente la gestión que nuestro párroco Genaro Escudero Ojeda ha realizado en el Arzobispado de Sevilla, que me ha permitido disponer de tres cartas que el párroco en aquellas fechas (1936) Manuel Jiménez Sutil, escribió informando de los sucesos ocurridos en Guadalcanal, que aparecerán publicadas en el libro Guadalcanal Siglo XX - 1931/1946.



jueves, 21 de abril de 2016

IN MEMORIAM DE JOSÉ MUÑOZ SÁNCHEZ

José Muñoz hablando en la Velada de Santa Ana de 2015

José Muñoz Sánchez había nacido en Guadalcanal el 27 de mayo de 1919, así que dentro de un mes más o menos, hubiera cumplido los 97 años.

José tenía una memoria de elefante y recordaba cualquier cosa que le hubiera ocurrido, como si hubiera sido el día anterior.

Mis recuerdos de José me llevan a los años 60 del pasado siglo. Casi siempre que iba a casa de Federico Gullón que vivía donde ahora está El Cebollino, me encontraba por allí a José trajinando. El día 7 de mayo de 2014 lo entrevisté para el libro que estoy escribiendo de la Historia de Guadalcanal, Siglo XX y me contó sus recuerdos de la época en que estaba trabajando 1931-1940, que aparecerán en el libro que en pocos meses voy a publicar.

El pasado año entregó en el Ayuntamiento varios folios con sus recuerdos, que yo iba a convertir en un artículo para la Revista de Ferias de este año y del que este artículo es un anticipo.

Esto es un extracto de lo que nos contó José Muñoz:

Nací el 27 de mayo de 1919 en la calle Santa Ana, número 30, a las 5 de la tarde. Por lo que me contaron más tarde, en ese momento pasaban dos entierros juntos de los hermanos Guijo. Mis padres estaban de casero en la finca de Camargo, de la que era propietario Federico Gullón Represa y su mujer Teresa Pérez Gullón. Tenían cuatro hijos: Federico, Gonzalo, Susana y Enriqueta.

A los cinco años murió mi padre y yo me fui con mis abuelos a la choza llamada de Palote de la finca San Antonio, propiedad de Julio Herce Nogales.

Allí hacía la vida con mis abuelos que me llevaban al pueblo y me pusieron en una escuela en la calle Camacho (actual López de Ayala) frente a la casa del Cura. El maestro se llamaba don Rafael. También venía mi hermano Salustiano que murió a los 21 años en el Servicio Militar en Badajoz.

Empecé a trabajar muy pequeño en tres barberías. En la de Antonio Criado que tenía la barbería en la calle Granillos. En la de Rafalillo en la calle Milagros y en la misma calle, por debajo de la cárcel en la de Clemente. También asistía a una escuela de pago que había en la calle Luenga, por encima del Cuartel de la Guardia Civil. El maestro se llamaba Lorenzo y cobraba tres perras chicas por niño y día.

Sigue contando José Muñoz sus primeros años, que en la Revista de Ferias ampliaremos, pero quiero darles a conocer este otro recuerdo que todos hemos oído hablar, pero que José presenció.

Recuerdo que cuando se tiró la torre de San Sebastián estaba yo presente, frente de la Puntilla. Empezaron a desmontar la campana los hermanos Rius. Con una maroma gruesa y una carrucha empezaron a bajarla y se quedó parada en una poyata que había en la torre. Se resbaló la campana de la poyata y al estar la maroma floja al tirar la campana se partió y cayó al suelo haciendo un boquete en el suelo y rompiéndose la campana. Esta campana después la arreglaron y la montaron en la torre de Santa Ana, y allí sigue.

También nos contó José el sistema que usaban para enseñar el catecismo y los miedos que pasó en la iglesia de San Vicente cuando era monaguillo. Sus recuerdos de cuando tenía cinco años y del problema que tuvo en un pajar. De cuando puso una granja de gallinas y del albañil que se cayó cuando se construía la torre del reloj, o de la forma que se guardaban los cerdos…

Hoy nos ha dejado, pero muchos de sus recuerdos quedaron plasmados en esas hojas que nos entregó y de los que tendrán conocimiento en la próxima Revista de Guadalcanal.

Descanse en paz José Muñoz Sánchez.


   

viernes, 15 de abril de 2016

¡¡ADIÓS BANESTO, ADIÓS!!

Empleados del Banesto en su primera ubicación. En el centro "El Chato" que tenía el bar cerca del banco y a la derecha (con sombrero) Francisco Martínez

El llevar varios años haciendo acopio de material para el libro de la Historia de Guadalcanal del siglo XX, me hace conocedor de datos que en un momento determinado puedo usar.

Hoy 15 de abril, el antiguo Banco Español de Crédito  -hoy Santander- acaba de cerrar sus puertas en Guadalcanal. En realidad como sucursal ya había desaparecido hace poco más de un año, y lo que ahora existía era una Agente bancaria, Isabel, que a su vez había sustituido hace poco tiempo a Rafael Núñez Porras.

       Con esta clausura, cerramos 85 años de historia. La fotografía nos muestra a los primeros empleados, en el lugar donde se instaló la sucursal del Banesto, en la confluencia de las calles Antonio Machado y Costaleros. El 18 de diciembre de 1931, la prensa se hacía eco de la siguiente noticia: …el Banco Español de Crédito tiene ya sucursales, agencias, sub-agencias y delegaciones sembradas por el suelo patrio, actualmente se une a esta idea y compromiso de trabajo la agencia abierta en Guadalcanal (Sevilla)… Por aquellas fechas, Guadalcanal tenía 7500 habitantes.
Edificio del Banesto en la calle Costaleros, cuando se cambió el nombre a Santander
Recuerdo a Emilio Aranda como uno de los primeros directores que conocí, siempre con su periódico ABC en la mano y asomándose de vez en cuando para ver el trabajo de los empleados. Sí, digo empleados, aunque en los últimos años sólo encontrábamos a uno para atender a los clientes, a mi amigo Rafael Martínez (Pai) .

Cuando empecé a trabajar con Pepe Chaves, iba al banco dos o tres veces cada día, ya que me encargaba del cobro de letras de cambios del Banco Hispano Americano, del que Chaves era corresponsal. Allí encontraba cada día además de al director, a Lorenzo Blanco, que entonces era apoderado y después fue también director. Estaba Jesús Amigo (Jesuli, padre de Vicente Amigo), Manuel Madrid, Arroyo, Pepe Checa… y como no, Francisco Martínez, más conocido por Paco el del banco, con su latiguillo cada dos por tres de: “Eh nene.. Eh nene”. 

Aunque Guadalcanal seguía menguando en habitantes (hablo de finales de los 60), todavía se veía movimiento en los negocios y en el banco continuamente había entrada y salidas de vecinos, para resolver sus respectivos asuntos.

A Paco lo veía muchas veces por la calle, porque los dos hacíamos el mismo trabajo de cobro de las letras de cambios a los diferentes negocios. Haciendo este trabajo vi por primera vez en qué consistía la famosa “contabilidad del gancho”. En el Paseo de la Cruz había una tienda de comestibles regentada por Olvido “la Porrita”. Esta mujer no sabía leer ni conocía los números, así que cuando llegaba a cobrar alguna letra, me enseñaba el gancho donde tenía las facturas y allí buscaba hasta que encontraba la que correspondía a la letra de cambio que llevaba. Se la enseñaba, me preguntaba si coincidía y si el importe era correcto, me la pagaba. Mientras tanto, ella seguía atendiendo a sus clientas y haciendo sus cuentas con un sistema de rayas y cruces, cuyo resultado final coincidía hasta el último céntimo con la operación que yo mentalmente había hecho. También con Luisa que tenía otra tienda de comestibles por la mitad de la calle Sevilla, pasaba algo parecido. Aunque Luisa sí sabía de cuentas, siempre tenía mucho jaleo en la tienda y me decía que yo cogiera la carpeta de las facturas y la buscara. Hubo una temporada que estuvo con una enfermedad que le obligaba a guardar cama, y allí me llevaban a su habitación para buscar las facturas. Ella que era un poco más mayor que yo, viendo mi azoramiento, riéndose me decía: Anda Ignacio, como se entere la gente que entras hasta mi alcoba para cobrar las letras...

Como ha cambiado la vida desde entonces, había menos prisa, más confianza en las personas, menos máquinas. No me hago a la idea de como Olvido podría vivir en esta época, aunque estoy seguro que las rayas y cruces las haría con el teléfono móvil.

El banco cambió varias veces su ubicación. De esta primera que aparece en la fotografía, pasó a la casa de Paco Urbano en la calle Mesones y después cuando Víctor Jaurrieta hizo la obra en el antiguo taller de los Núñez, volvió otra vez a la calle Costaleros, pasando hace poco más de un año a la calle San Sebastián, como podemos ver en la fotografía.
Última ubicación del Banco Español de Crédito, ahora Banco de Santander
      Así que, aunque muchos vecinos no lo saben, hoy se termina la historia del Banco Español de Crédito en Guadalcanal, después de 85 años.

sábado, 27 de febrero de 2016

EXCURSIÓN POR LA RUTA DEL AZOGUE


La Red de Voluntariado ambiental del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, ha organizado para el próximo domingo 6 de marzo una excursión por una parte del tramo de la Ruta del Azogue. Se trata del tramo que  parte desde Alanís hacia Malcocinado pasando por la Ermita de Guaditoca en Guadalcanal.

Tendrá un recorrido de unos 7 Km por la vía pecuaria Cordel de Las Merinas, desde la carretera de  Malcocinado  junto a  las tinajas en la entrada de la finca "Los Morenos", donde dejaremos los coches,  hasta la Ermita de Guaditoca donde tendremos el almuerzo y convivencia. Con esta actividad pretendemos poner en valor esta ruta histórica y los elementos patrimoniales, tanto naturales como culturales, que encontraremos durante el recorrido.

Colaboran con la Red de Voluntariado los Ayuntamientos de Guadalcanal y Alanís además de las asociaciones Los Aventureros de Alanís,  Los Amigos del Caballo de Alanís, la Asociación Cultural Benalixa de Guadalcanal y el Grupo de Senderismo de Guadalcanal.

El punto de encuentro será en la Gasolinera de Alanís a las 10 h el domingo 6 de marzo (los asistentes desde Guadalcanal iremos directamente a la finca de "Los Morenos), de ahí partiremos los senderistas con algunos coches hasta el punto de salida de la ruta en las tinajas junto a la entrada de la finca Los Morenos. 

Para el almuerzo los Aventureros de Alanís nos invitan a degustar unas migas, cada uno llevará también algo de comida para compartir.

Es necesario inscribirse en esta actividad enviando confirmación al correo de la Red antes de las 14 h del jueves 3 de marzo.

Se ruega confirmar la asistencia a la siguiente dirección: redvoluntariado.se.capma@juntadeandalucia.es

Puedes seguir las actividades de la Red de Voluntariado en el facebook oficial del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla./https://www.facebook.com/PNSierraNorteSevilla/

domingo, 6 de diciembre de 2015

SE CELEBRÓ EL ACTO DE PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE "EL RABAZO"

Autor y editor en un momento del acto
          
Con la asistencia de casi cien personas, se realizó la presentación del libro Crónica Negra de Guadalcanal "El Rabazo", ayer sábado, en el emblemático edificio de la iglesia de Santa Ana.

     El autor fue acompañado por su esposa y sus dos hijas, así como numerosos familiares y amigos. Entre los asistentes se encontraba el alcalde Manuel Casaus, junto con los concelajes/as, Moisés Bernabé, Manuela Cortés, Esther Rivero, Cristina Omenat y Maribel Chaves.
Asistentes al acto en el momento de la presentación de Ignacio Gómez

Inició el acto, el editor y prologuista del libro Ignacio Gómez, realizando una semblanza del libro, que resumimos a continuación:

Subiendo hace un rato hasta esta iglesia de Santa Ana, me venía acordando de los libros que se habían publicado en Guadalcanal en los últimos años, y que todos ellos tenían algo en común. Hace poco más de dos meses, el joven Antonio José Sánchez presentó su libro “Así lo siento y así lo escribo”. Hará unos tres años, Rafael Rodríguez Jiménez “Pileta” escribió la historia de su familia “La Encajera”, con quien tuve el honor de colaborar. Andrés Mirón también poco antes de morir entregó a la imprenta su libro “Otoño en Benalixa” que había escrito en su casa de la calle Santa Ana. Y hoy estamos aquí para presentar el de mi amigo Manuel Barbancho Veloso, “El Rabazo”. Y que tienen en común estos escritores. Pues tienen en común, que todos son o han sido vecinos del barrio de Santa Ana. Así que esto me recuerda el dicho del vino que dicen los bebedores: “algo tendrá el vino cuando lo bendicen”. Eso digo yo de este barrio: “algo tendrá el barrio de Santa Ana, cuando existen tantos escritores”. También por la época que se desarrolla el libro que hoy presentamos, había otro poeta que también vivía frente al “Pilarito”: Rafael García Delgado, “Palote”, que con las letras de su murga, animaba el carnaval todos los años. Así que ahí dejo el tema para los estudiosos.
       Volviendo a lo que nos ha traído aquí esta mañana, quisiera realizar una pequeña semblanza, de este libro que vamos a presentarles.
Leer estas páginas que ha preparado mi amigo Manolo Barbancho, ha sido volver a esa historia de Guadalcanal, que aunque no la vivimos directamente, la llevamos en los genes heredados de nuestros abuelos, de nuestros padres y de nuestros vecinos que nos precedieron en otras épocas. De las paredes encaladas, que año tras año han ido recibiendo esa nueva capa de cal blanca, que van formando una gruesa costra, que nos permitiría conocer el año en que se construyó la casa.
Ignacio Gómez durante su presentación
            
Uno inicia la lectura y van apareciendo esos personajes que no conocimos directamente, pero que a fuerza de oír la historia, sentimos que nos queda un vago recuerdo de ellos, aunque a la mayoría no llegamos a conocerlo.
            En la lectura de este libro vamos a ir encontrando palabras que tenemos olvidadas o que quizás ni llegamos a conocer, y que con la marcha de las personas y el paso del tiempo, se han perdido.
            Manuel Barbancho y sus padres, fueron una familia más de las que salieron de Guadalcanal en los años setenta del siglo pasado, para establecerse lejos de su pueblo, en este caso en Alcalá de Henares. Allí se casó, formó también su propia familia y montó un pequeño negocio, que le ha permitido vivir y criar a sus hijas.
            Como él ha puesto en el título del libro, efectivamente es una historia de la crónica negra de Guadalcanal y unos hechos tristes y lamentables, que afortunadamente no se han repetido.
            Manuel Barbancho nos va contando la historia de cómo sucedió todo, pero al propio tiempo nos va dando a conocer la forma en que se vivía en aquellos años, las penalidades que pasaban la mayoría de los vecinos del pueblo y las vicisitudes que ocurrieron durante los cuatro años que abarca la historia.
Aunque el personaje central –como no podía ser de otra forma- es El Rabazo, durante la lectura del libro van apareciendo nombres de personas y sucesos, que nos van introduciendo en el ambiente que va narrando. En ciertos momentos, creemos estar formando parte de los diferentes hechos que están viviendo los personajes. Esos momentos en la rebotica de Rogelio Vázquez, saboreando el anís Flor de la Sierra y tratando de encontrar la forma de ayudar a El Rabazo, junto con sus amigos Eusebio Márquez, el médico y Ricardo Marín, el secretario del Ayuntamiento. Vamos viendo las horas que el abogado Adolfo Rodríguez, dedica para intentar salvar la vida de Antonio Martínez, y van apareciendo todas las personas que intentan ayudarle.
Así, a veces estamos en el salón principal del Casino, con esas discusiones interminables sobre política, y otros asuntos locales, o formando parte de la cuadrilla de aceituneros que recogen la cosecha en la finca de la Burbana o segando en las proximidades de Hamapega. De pronto nos vemos bajando del tren en la estación de Sevilla y viéndola de nuevo como la conocimos y con ese olor tan característico que tenían todas las estaciones de ferrocarril.
Asistentes al acto. En primer lugar el autor y detrás sus hijas y esposa

El dolor dos mujeres, Mª Josefa Cortés, madre de Carolina y Pura Hernández, de El Rabazo, aparece una y otra vez en el transcurso de la historia, y vemos el sufrimiento de ambas mujeres por sus seres queridos, pero ambas unidas por ese dolor de la pérdida irreparable.
En todo momento Manuel Barbancho trata de dar una explicación a esta tragedia ocurrida entre vecinos de Guadalcanal, aquel día uno de junio de 1920, en la caseta ferroviaria que está junto a la estación de Cazalla de la Sierra. Hechos que vamos a vivir en primera persona, ya que el narrador de la historia está presente en cada momento de la misma.
Vamos a palpar el ambiente en la cárcel del Pópulo de Sevilla, donde El Rabazo pasó los últimos años de su vida. Conoceremos a otros presos y las múltiples visitas que recibe, para tratar de ayudarle.
Una parte importante del libro transcurre en este barrio de Santa Ana, porque aquí vivían las dos familias afectadas por los trágicos sucesos. El párroco de esta iglesia, Rafael Ordóñez Rivero, aparece una y otra vez, tratando de ayudar tanto a El Rabazo, como a su madre y a la familia de Carolina Merchán. En esta iglesia se celebrarán varias reuniones entre el párroco, el boticario, el médico y el secretario del Ayuntamiento, con el único objetivo de ayudar a las familias a sobrellevar la pesada carga de la tragedia que les ha tocado vivir.
Todo esto lo ha hecho Manuel Barbancho viviendo físicamente a más de quinientos kilómetros de Guadalcanal, pero mentalmente oyendo a su abuela en la cocina de su casa, contándole la historia de Rabazo, primo de su otra abuela Julia.
Manuel Barbancho me pidió que fuera su editor y prologuista de este libro, que con tanto cariño ha escrito, gustosamente así lo he hecho y espero que el resultado final merezca su aprobación.
Para realizar este trabajo, a mi vez, he recurrido a mis grandes amigos, Eleuterio Díaz López (autor del artículo que espoleó a Manuel Barbancho a escribir este libro), José Mª Álvarez Blanco y Plácido Cote Rivero, que han leído pacientemente los diferentes borradores que ha hecho posible que hoy tengan en sus manos este libro.
Sin más, les dejo con Manuel Barbancho Veloso y su libro de “El Rabazo”.
                 
Manuel Barbancho dirigiéndose al público asistente

     A continuación subió al estrado Manuel Barbancho que dirigió las siguientes palabras al auditorio.

Ante todo, muchas  gracias por haber asistido a  este evento.

Es para mí una gran alegría y un honor estar en este lugar al que me siento muy vinculado porque en torno a él, transcurrieron los primeros 20 años de mi vida.

Me quiero dirigir en primer lugar a mi buen amigo Ignacio que a fin de cuentas es quien ha pulido este trabajo que a ratos libres he ido hilvanando, tratando de hacer esta historia lo más amena posible, además de entretenida en su lectura.

Cuando allá por el año 2007 llegó a mis manos la revista de Ferias, descubrí en ella un extraordinario y laborioso trabajo por parte de Eleuterio Díaz (al cual no tenía el  gusto de conocer). Pero al ver de qué se trataba, dejé pendiente todos lo demás articulo y me puse a leer ese que trataba del Rabazo, “que  por cierto era primo hermano de mi abuela  Julia”.

Sobre este personaje, siempre hemos oído hablar despectivamente en Guadalcanal (y no era para menos) pero tras leer y releer el trabajo de Eleuterio, pasaron cosas por la mente de este entusiasmado lector,  que me llevaron a situarme en una posición menos despectiva y empecé a preguntarme el por qué de aquella trágica barbaridad.

Es tremendamente incomprensible entender como una persona que se había criado en este barrio y en torno a esta iglesia de Santa Ana, junto a otra, con la que ha compartido juegos, vivencias, fiestas y una gran amistad, haya podido llegar a cometer tan despiadado crimen contra ella.
Momento de la presentación de Manuel Marbancho
          
Tras meditar profundamente sobre este tema, intente retrotraerme  a aquellos tiempos  y ponerme en la situación de los protagonistas de tan triste tragedia. Cosa que no es nada fácil, porque las circunstancias que en aquella época se desarrollaban, son muy distintas a las que ahora todos los guadalcanalenses y todos los españoles disfrutamos.

El analfabetismo, la pobreza, las diferencias  sociales y  la ignorancia, eran caldo de cultivo para aquella España profunda que trataba de salir del gran atolladero del 98. Pero que cada vez se hundía mas en la miseria, sin saber aprovechar los beneficios que a nuestro país le trajo la hecatombe de la gran guerra.

También, inmersos en aquella guerra de África  (que no acababa nunca) y en donde los  hijos de los pobres luchaban dejándose la vida en las tierras de Marruecos, mientras los ricos podían permitirse el lujo de pagar, para no estar presente en ella.

Luchas sociales por doquier; en donde patronos y trabajadores se enfrentaban violentamente provocando un terrorismo desmesurado por parte de violentos extremos. Una oligarquía caciquil que lo dominaba todo. Pobreza extrema, frente a lujos desmesurados. Este era  el pan nuestro de cada día en aquella España atrasada y tercermundista de aquellos años.

Seguro que todo esto hacía muy difícil la vida en Guadalcanal. Pero eso no quita, ni disculpa, que el crimen cometido en la casilla número 91 de la línea férrea entre Sevilla y Mérida, sea motivo para justificarlo. Ahora bien, sí nos sirve para situarnos en aquel entorno y poder entender de la mejor manera posible, la situación social en la que se desenvuelven los protagonistas de esta novela.

Con todos estos argumentos me senté delante del teclado de mi ordenador y poniendo en marcha   mi imaginación he tratado de llevar a cabo una extensa redacción de como aquellos acontecimientos se produjeron.

Con la inestimable ayuda del gran articulo de Eleuterio, las hemerotecas virtuales que proporcionan las nuevas tecnologías y la información recibida por parte muchos de nuestros mayores, que de una forma sesgada por el tiempo, han mantenido el recuerdo de los hechos. Con todo ello he realizado este libro, con el fin de que de alguna manera  se incorpore a  la historia de nuestro pueblo y ocupe  un humilde lugar en el estante de cada uno de sus habitantes.

En ningún momento he pretendido ofender a nadie en las narraciones a las que hago referencia. Todo lo contrario, mi intención ha sido guardar un escrupuloso respeto ante los personajes que de alguna forma podrían ser protagonistas negativos, creando nombres  ficticios solo para dar un cierto interés al argumento.

Por el contrario, sí que he querido destacar a aquellos que de alguna forma, marcaron hito en la historia de nuestro pueblo y dejaron un hondo recuerdo en la memoria de todos cuanto los conocieron.

Puede llamar a engaño la mezcla en esta novela de personajes reales y ficticios, pero entiendo  que es la mejor forma de contar una historia que tras el paso de los años, ha podido quedar  huérfana  de la realidad social de la época, en que se produjeron estos hechos.

No es que en este libro yo quiera reflejar  la autenticidad de los hechos acaecidos, solamente he quiero hacer ver al lector; (basándome en documentos históricos) como estos podrían haber sucedidos, haciendo solamente una recreación  del tema.

No solo he querido en mi novela recrear el crimen de Antonio Martínez Hernández, también he tratado de narrar anécdotas propias de nuestro pueblo, recorrer sus calles con los nombres que en aquellos tiempos tenían, desnudar el interior de sus casas, de sus iglesias, de sus cortijos.  Recordar usos y costumbres, que con el paso de los años ya desaparecieron, pero que aun quedan perennes en el recuerdo de muchos de nuestros mayores.

No hay, ni ha sido mi intención de que lo hubiera, ningún atisbo de rencor hacia nadie a la hora de exponer mis argumentos. Siempre he querido dejar claro que lo que en ellos se relatan son hecho consumados, pero  de ninguna forma intención de  juzgarlos y mucho menos condenarlos.
Porque tanto en la memoria de las victimas como en la del verdugo, solo puede haber compasión, de distinta forma, pero compasión.

Nadie  de los de antaño y mucho menos nosotros, podemos imaginar lo que por la mente de Antonio Martínez Hernández pudo pasar aquella mañana de primavera. Solo sabemos que una tremenda desgracia tuvo  lugar  a la que no se le pudo poner remedio, porque la muerte ya no se puede remediar.

El por qué, nunca lo sabremos, el cómo nos lo imaginamos,  yo así lo veo en esta novela que he escrito nada más que para recrear unos hechos que acaecieron en nuestro pueblo hace casi un siglo.

Quiero volver a poner de manifiesto que todos los personajes de los que hablo en esta novela, han sido tratados con el más exquisito respeto por mi parte y en todo momento mi intención ha sido salvaguardar la memoria de cada uno de ellos.

Como podrán ver ustedes en la cabecera del libro, hablo de que los hechos que en él se narran, pueden coincidir en muy alto grado con la realidad, pero son pura ficción, ya que he dejado  volar mi imaginación tratando de meterme en una sociedad muy distinta a la que hoy vivimos y de la que el recuerdo histórico nos hace ver las cosas desde distintos puntos de vista.

Si algo he querido demostrar en este trabajo, es la parte humana de una sociedad como la de los primeros años del siglo pasado, en que a pesar de las tremendas vicisitudes en  que la mayoría de la gente estaba inmersa, dominaba una gran humanidad entre personas de muy distinto rango y condición.

Las madres de Carolina y de Antonio, (Pura y María Josefa), don Rogelio (el boticario), don Rafael (párroco de esta iglesia), los guardias civiles: José Rebollo y Juan Piñero. El abogado Adolfo Rodríguez Jurado y su padre. Beatriz (esposa del Rabazo), José Romero (esposo y padre de las victimas), Ricardo Marín (secretario del ayuntamiento), José Castelló (Alcalde de Guadalcanal) y mis abuelas Pepa y Julia. Todos ellos personajes reales de esta historia, fueron testigos directos de los acontecimientos y en todos ellos se puso de manifiesto la comprensión y el consuelo, que las dos familias implicadas recibieron. Destacando entre ellos las del abogado defensor y su padre, así como la del boticario, el cura y el médico, que pusieron todo el interés posible para que aquella pena de muerte nuca se llevara a cabo.

Tuvieron incluso la osadía (el padre del abogado y el Alcalde de Sevilla) de plantarse ante las autoridades del directorio militar, presidido por Primo de Rivera, para pedir clemencia tanto a él, como al Rey. Pero su ruego  resultó inútil y el Rabazo sucumbió en el patíbulo de la forma mas cruel que pueda ejercer la justicia: “A garrote vil”. Pero dejaron la semilla sembrada para que los que  aún luchan contra la pena de muerte, tengan por bandera la labor de esto dos hombres y muchos otros personajes realizaron.
Autoridades y amigos con Manuel Barbancho

Nada más ejemplarizante que la labor  de estas personas, así como la de la gente corriente de este barrio de Santa Ana y de toda Guadalcanal que supieron estar al lado de los que sufrían.

El dolor de aquellas dos madres  me imagino sería tremendo pero nunca el odio entre ambas se puso de manifiesto. En el dolorido corazón de María Josefa solo resaltaba las figuras de su hija Carolina y sus nietas Antonia y Carmen. Mientras que en el de Pura, el desasosiego de la espera a que el ajusticiamiento de su hijo llegara, era cada vez mas desesperante al mismo tiempo que comprensible ante el tremendo crimen que su hijo cometiera, pero nunca hubo reproches entre aquellas dos victimas de tan incomprensible barbarie.
 
Así me lo contaba mi tío José Hernández, único testigo presencial que yo conocí. Era el monaguillo del que se habla en la novela.

Tanto María Josefa como Pura, nunca dejaron de hablarse, se consolaban la una a la otra y el día que celebraron el funeral por El Rabazo, al terminar éste, las dos se abrazaron inmersas en un mar de lagrimas. Parece que las estoy viendo.

Así lo contaba el tito Joseito, como le decíamos cariñosamente la familia.

Para terminar quiero dejar claro que en este libro está escrito con el corazón y sin interés de ningún tipo. Solo he tratado a mí entender de representar de alguna forma como ocurrieron estos hechos tan graves que figuran en la historia negra de este pueblo, en que vi la luz por primera vez y del que nunca a pesar de los años que llevo fuera,  he dejado de acordarme ningún día.

Espero que este libro sea del agrado de todos ustedes y vuelvo a reiterar mi agradecimiento a Ignacio Gómez Galván por la estupenda labor que ha hecho en este trabajo.

Muchas gracias a todos.
Manuel Barbancho e Ignacio Gómez durante el coloquio

     Finalizadas las palabras de Manuel Barbancho se realizó un coloquio, con preguntas de algunos de los asistentes al autor, sobre personajes del libro.
Manuel Casaus felicita al autor del libro

     Por último, el alcalde Manuel Casaus subió al estrado y agradeció a autor y editor el trabajo realizado para dar a conocer parte de la historia de Guadalcanal, entregando a ambos un regalo de recuerdo.

          La mayoría de los asistentes compró el libro y después solicitó al autor su autógrafo, para recordar este día.
El autor en el momento de la firma de un ejemplar al Alcalde
Asistentes al acto a la espera de la firma del autor
          Las fotografías de esta noticia han sido realizadas por Moisés Bernabé, Úrsula Gómez, Virgina y Marta Barbancho y Carlos Lizana.

         Para los que estén interesados en adquirir el libro, podrán hacerlo a partir del miércoles en los siguientes puntos: Electrovira Regalos, en la calle Antonio Porras. Papelería-Librería Luisa Mejias, calle Santiago, 2; Multiprecios Los Enanitos, calle Muñoz Torrado, 1; Casa López, Muñoz Torrado, 1A; Josabel Tejidos, calle Mesones. También pueden comprarlo en la calle San Sebastián, 22, domicilio del editor.

     

viernes, 27 de noviembre de 2015

PRESENTACIÓN LIBRO DE EL RABAZO


            La Asociación Cultural Benalixa, tiene el honor de                                                              INVITARLE
a la presentación del libro EL RABAZO escrito por Manuel Barbancho Veloso y editado por Ignacio Gómez Galván.
     El acto se celebrará en la iglesia de Santa Ana, de Guadalcanal, el día 5 de Diciembre de 2015 a la una de la tarde.
      Las personas que asistan a la presentación y quieran adquirir el libro, se les realizará un descuento del 20% sobre el PVP.

SINOPSIS DEL LIBRO

     En el año 1920, una serie de vecinos de Guadalcanal, se vieron involucrados en unos hechos tristes y lamentables, que sucedieron en una caseta del ferrocarril, que existía junto a la estación de Cazalla de la Sierra.
     Antonio Martínez Hernández, conocido por el apodo de El Rabazo, asesinó a Carolina Merchán Cortés y a sus dos hijas, Antonia y Carmen Romero Merchán.

     En el libro, de casi cuatrocientas páginas, se narran los hechos ocurridos durante los cuatro años que duró el proceso a El Rabazo. El narrador nos irá contando todo lo ocurrido en los diferentes puntos donde se desarrolla la trama, a la vez que desfilaran una serie de personajes que vivían en Guadalcanal en la fecha de los sucesos y que de alguna manera estuvieron implicados en los mismos.