sábado, 17 de septiembre de 2011

ADELARDO LÓPEZ DE AYALA - 41

Le dice después que piensa regresar deteniéndose en Cabeza de Buey, a ver a su hermana Pepa: luego en Azuaga, a ver a su hermana Concha, después, llegar a Madrid, si es que las circunstancias lo permiten.

«Dices que te mortifica mucho el cambio que desde hace algún tiempo notas en mí, y esto no puedo negar que es cierto; cuando me conociste tenía 22 años, y ya cuento 38 cumplidos. Verdadero y sensible es este cambio; pero ¿qué le hemos de hacer? Me parece que mejor que ahora no he aplicado nunca esta, muletilla, que también es una de las cosas que más te cargan... »

..«Esta carta ocupa menos papel, pero tiene más lectura que la tuya. Yo he perdido aquella letra fanfarrona y obesa que también te: argaba en su tiempo, porque con dos palabras llenaba una plana.»

Y aquí se interrumpe el Epistolario de él. Cambia, verdaderamente, el tono dulzón por el seco, utilitario y descarnado, a partir de la XCIX.

A continuación siguen las cartas de Teodora:

1. …«Debe haber en el fondo de tu alma una imagen tan verdadera de lo que es la mía para ti, que te desmienta y te acuse con más severidad por tus injusticias.».

2, Madrid, 30 de octubre de 1857.

« ¡Cómo he de quejarme de ti! Cuando eres tan bueno conmigo esta separación, que no sé cómo manifestarte toda mi gratitud por haberte hecho superior a tu pereza, y hasta a tus costumbres, por mi tranquilidad.

. ..si hubieras estado aquí, muchos se hubieran portado de una manera muy distinta, porque me ha parecido que, además de ser su entusiasmo una adulación miserable a los ministros, que eran los principales protectores de la Ristori, había en algunos el deseo de vengarse de mí, pobre mujer indefensa, la superioridad que sobre ellos tienes en todos los terrenos.» Y le dice que siempre estuvo en defensa de los escritores frente a los empresarios y que no se explica tal ingratitud. Y añade que la defensa la hicieron la Rosa, Hartzenbuseh y Cisneros. Al final, le pide que venga pronto a consolarla. ...«Si vieras ¡cuántas veces me ha preguntado la niña por ti! Acuérdate tú alguna vez de ella, sin olvidarme a mí.»

3. Lleva la fecha 1 de noviembre de 1857. Le consuela de su sentimiento por el maestro que ha perdido. Alude después a Barcelona, y le habla de unos envíos a su madre.

«has de saber que yo tenía hace tiempo deseos de enviar a tu madre unos cocos y coquitos... de aquellos que comíamos en Gracia ¿te acuerdas? Lo que es de Gracia estoy por creer que te acuerdas, pero de los cocos casi apostaría que no; pero mira, no te reñiré por ese olvido; dentro de unos días recibirás una caja con ellos, y también te mando una cosa para tu madre, para su uso, como tú deseabas cuando estábamos en Gracia; también encontrarás dentro del cajón las medias que faltaban para la docena, y unas fruslerías para tus hermanas. Si a ti te parece que a ellas han de extrañar esto o que tendrán más gusto en creerlo un recuerdo tuyo, no les dices que yo se lo mando, sino por encargo tuyo, y de este modo tal vez les guste más. Yo hubiera querido enviarte estas cosillas en cuanto llegué a Madrid; pero hasta ayer no me ha enviado Llansó los cocos.»

4...«mañana se estrena El hijo pródigo. Dios nos saque con felicidad de este nuevo apuro.»

5...«Ayer me dijo Rosell y Pinedo que te iban a ofrecer un buen destino. »

10. 30 de noviembre de 1857, le anuncia que la Academia va a conceder premio a la obra lírica; a ver si se anima. Le expone su propósito de comprar una casa.

,..«Recordarás que en otra ocasión te hablé del deseo que yo tenía de comprar alguna casita en tu pueblo para poder vivir algún día cerca de tu familia, y por la tanto cerca de ti; tú lo habrás olvidado, pero yo no; me dijiste entonces que sólo podía comprar tierras para pastos, que yo no sé qué nombre le diste; pues bien, ¿no podrá preguntarle a Ignacio Martínez, o a tu madre, en qué se podría emplear cuatro mil duros, que es el dinero que tengo, de modo que produzca algo y pueda servirme más adelante, cuado junte si quiera otros cuatro o seis, para poderme ir a vivir donde vive tu familia, aunque sea muy modestamente?... ¿No crees que yo seré más feliz de este modo que en la vida teatral que tanto aborrezco?»

11. Madrid, 3 de diciembre de 1857. Al final: «da siempre mis cariñosos recuerdos a tu madre y hermanos, pues ya puedes imaginarte que si yo no lo hago siempre, es porque tengo prisa, casi siempre al concluir mis cartas.»

13. Dice que Rosell le ha dicho que estaba muy bien que Ayala estuviera ausente, tal como se ponían las cosas políticas.

16. Madrid, 21 de abril de 1858, le comunica su decisión de retirarse del teatro. Se queja de que pase mucho sin escribirle y se dirige a su hermana.

17. Explica las causas que le obligan a retirarse:

...«La antipatía, la aversión que yo tengo al teatro por carácter, bien la conoces; esta aversión es cada día mayor, viéndome por mi posición particular y aislada en él, siendo juguete de unos y otros y el blanco en que chocan la envidia y los rencores que otros inspiran. Des, de las cuestiones de la Ristori, parte de la prensa no hace más que mortificarme continuamente, como para vengarse de los que tomaron entonces mi defensa; esta miseria me indigna, pero mi espíritu está tan abatido, que no encuentro en él la energía y la fuerza necesarias para soportar esta lucha de todos los días, tan miserable y tan contraria a mi carácter tímido, que en tan poco estimo los pasajeros triunfos teatrales, y que tanto anhela siente por un poco de tranquilidad después de tantos sufrimientos. La venida de Matilde al teatro del Circo, para la: temporada próxima, me ha hecho resolverme definitivamente a retirarme, porque para sostener semejantes rivalidades se necesitan condiciones de carácter que yo no tengo, energía y voluntad para aceptarlas que me faltan absolutamente, y protectores y amigos que, ni los tengo, ni los quiero; por lo tanto he debido tomar una resolución que me libre de las nuevas mortificaciones que me preparan, y que, por el estado de mi alma y de mi salud, conozco que no podré sobrellevarlas. Ahora voy a decirte cómo pienso llevar a cabo mi resolución, pues no me harás la injusticia de creerme tan egoísta que vaya a sacrificar a mis hijos por lograr lo que tanto anhelo, por más que sea justo mi deseo. Tal vez no recordarás que hace cinco o seis meses te dije que preguntases a tu madre, sobre la compra de una finca.» Le comunica que ha comprado algunas tierras, de acuerdo con su hermano, y así ha reunido trece o catorce mil duros, y con esto y una tournée por España de despedida, lograría algún capital.

jueves, 15 de septiembre de 2011

ADELARDO LÓPEZ DE AYALA - 40

En la XCV: «Dile a Delgado que entregue a Cañete, a quien escribo hoy, los dos actos para que los lea.

La Adela ¿se ha marchado? Parece ella destinada al papel de Petra.» Petra: personaje de El tanto por ciento.

En la XCVI: «Mi hermano y Emilio preparan conmigo la Pascua. Ellos te llevarán los dos primeros actos de la comedia para que inmediatamente se copien, se repartan y se empiecen a ensayar, mientras yo escribo el tercero que es el último. Así, y precisamente en la misma época, se hizo con El tejado de vidrio. Harto siento no haber podido andar más deprisa; ayer hizo dos semanas que llegué, y ya era tiempo de que la obra estuviera terminada; pero el hombre pone y el diablo quita. Ha dado también la casualidad que la índole de la obra que se me ha ocurrido, no es de aquellas en que, una vez excitada la imaginación, no hay más que dejarla correr, sino de las que necesitan mucho reposo, mucho pulso y un detenidísimo estudio de los detalles. Ya ves que, siendo la primera obra que publico después de tan largo silencio, y estrenándose para tu beneficio, he debido procurar que al menos en la intención tenga alguna importancia. Allá veremos. De todos modos en abril se estrena, como ya te he dicho. Si te urge resolver en los asuntos de que me habla Salas, indícame algo. En cuanto a la oferta que me haces, ya puedes figurarte que en el mero hecho de haberte yo manifestado tan francamente mi situación, porque es una prueba de cariño que me has exigido varias veces, estoy imposibilitado de admitirla. En fin, no hablemos de eso. No son billetes de banco lo que yo quiero, sino billetes amorosos, muy tiernecitos y muy a menudo.»...«No te inquietes por mis gastos. Eso no vale nada, ni altera en nada mi estado financiero. ¿No sabes que soy un principino?».

En la XCVII, alude a su zarzuela El Cautivo: «Al concluir el quijote, es decir, el 23, podrán estar sacados por papeles los dos actos.»

En la XCVIII, dice que trabaja mucho: desde las seis de la mañana a las nueve de la noche.

Las XCIX, C, CI, CII, CIII y CIV, son muy cortas y formularias; como si el idilio se fuera enfriando.

La CVII , le da cuenta de estar concluyendo el arreglo del Nuevo Don Juan. Y le habla de que le diga a Salas que desea se representen: El tejado de Vidrio y El tanto por ciento.

. ..«Si Joaquín pone algún inconveniente en hacer El tejado de vidrio, yo no tengo ninguno en que ponga en los carteles que el autor se ha repartido.» Joaquín Arjona.

La CVIII ..«Espero trabajar mucho, no sólo por conveniencia, sino como medio de distraer y sosegar mi espíritu todavía agitado con el recuerdo del inmerecido y feroz ultraje de que mis amigos han sido objeto. Muchos emprendieron su viaje la misma noche que yo salí de Madrid. Conmigo vinieron a Lisboa: Camacho, Salazar y Zabalburu; de otros sé que no se dirigieron a otros puntos. Aún no puedo darte noticias de esta población: el clima es excelente; su aspecto, de corte; las fondas, buenas, pero tan caras como en Madrid, cuando menos. Yo paro ahora en el Gran Hotel Central; pero pienso mudarme porque sobre ser exorbitante el precio, hay aquí un ruido poco conveniente para mis trabajos literarios. Hoy no hemos tenido ninguna noticia de España, y propagadas por el deseo y confirmadas por la sandia incredulidad de los emigrados, corren por aquí noticias tremebundas. Yo creo que en algún tiempo no habrá nada-, aunque ya es algo y muy grave el estar todos los días temiendo una catástrofe. Supongo que el teatro se habrá resentida mucho del estado de las cosas. Dime lo que ocurra y cómo te tratan los empresarios.»

En la CIX dice: «(Mis señas, aparte de las que tú sabes, son: Hotel Duas Irmáas. Rija do Arsenal, número 146, Lisboa.) Querida Teodora: bien pudieras haberme escrito, dándome noticia de lo que ahí ocurra en cumplimiento de la palabra que me diste de hablarme de la ejecución de El tanto por ciento. No te lo habrán impedido, por cierto, tus muchas ocupaciones teatrales, pues según he visto en los periódicos, no has hecho nada nuevo, ni aun del repertorio, exceptuando mi comedia. La que estoy haciendo estará concluida antes de que termine la temporada, si se dilata hasta el fin de mayo.» Le dice que concluya su contrato con Catalina y le pregunta si Larra le ha escrito una comedia para su beneficio. Y luego se extiende en un asunto puramente comercial entre Tamayo, Eguílaz, Larra, Picón, Gaztambide, Salas y Catalina, sobre empresas y contratos de teatros.

La XC, escrita en 1867, probablemente desde Lisboa, le habla de una carta de Ernesto que le ha causado mucha aflicción. «Es verdaderamente lastimero oír a un muchacho, que sólo ha visto a su alrededor personas que por él se interesan, exclamar que ha aprendido a no fiarse de nadie. De sí mismo es de quien no debiera fiarse, porque hasta ahora es el único enemigo con quien ha tropezado. Pero seamos justos: ya va para un año que está campando por su respeto, y éste es el primer disgusto que te ha dado; cosa muy digna de tomarse en consideración. Supongo que su tío Gerónimo le habrá hecho entender todos los graves inconvenientes que una discusión puede ocasionarle si, como parece, está resuelto o conforme en seguir la carrera consular (conformidad que es un síntoma de enmienda), y sobre todo, que es una resolución insensata castigar, en sí propio, las faltas que, según su opinión, ha cometido su jefe.»

martes, 13 de septiembre de 2011

IMÁGENES PARA UNOS VERSOS - 1


PORTADA DE SANTA MARÍA


Esta piedra labrada

por los godos, asombro

de turistas, contempla

los siglos de intemperies

gorjeos y miradas

que estáis imaginando.


No así quienes de antiguo

la vieron, que la tienen

apenas por un sauce

sin llanto que llevarse

a su álabes ciegos.


Pierde emoción el canto

que se lleva escuchando a

a lo largo de siglos.


Quieran los dioses todos

que si alguien se acerca

a estos versos impuros,

sienta lo que el turista

que, con mirada prístina,

se detiene ante el gótico

encanto de esta piedra.


Andrés Mirón

Teoría de las sombras

Premio de poesía Tomás Morales

Abierto el Plazo de Inscripción de la Escuela de Música Vicente Amigo



El Ayuntamiento de Guadalcanal y la Banda de Música Ntra. Sra. de Guaditoca, como cotitulares, de la Escuela de Música Vicente Amigo, informan que desde el día 16 al 28 de septiembre estará abierto el plazo para que todo aquel interesado pueda inscribirse en el Curso 2011-2012.

La solicitud, así como las instrucciones para cumplimentarla, la pueden encontrar pulsando aquí.

Igualmente informamos que el próximo día 16 de septiembre, a las 19,00 horas de la tarde, en la Sala de Conferencias de la Casa de la Cultura, habrá una charla informativa sobre los aspectos más destacables y novedades para el nuevo curso.

ADELARDO LÓPEZ DE AYALA - 39

En LXXVII, Guadalcanal le resulta insoportable, cuando Ayala va llegando a la cima de la gloria.

«Hace tres días que estoy en el seno de mi familia, y ya ves que a pesar del tumulto que en estos momentos me fatiga más que me halaga, no me olvido de complacer los caprichos de mi ausente negra. Todo lo que no es aquí mi familia, me es aquí molesto. Mi bello ideal en este momento sería irme al campo con mi madre y con mis hermanos; pero a un campo muy ancho, muy fresco y rodeado de una muralla como la de China. Mis paisanos, cuando me agasajan, me parecen aduladores; cuando me cumplimentan, envidiosos, y siempre tontos. La ausencia de cuatro años; lo que de mí han leído en los periódicos; las diferencias de gustos, costumbres e inclinaciones, todo contribuye a romper uno por uno los lazos de la mutua correspondencia, y ni ellos aciertan a armonizarse conmigo, ni yo con ellos. Ya ves que esta sociedad no debe serme muy agradable. Acuden en bandas a ver la corona; traen su ruda imaginación llena de relumbrones: y como la corona habla más al entendimiento que a los ojos, no pudiendo comprender los primores de su sencillez, se les quedó vacía la imaginación que venía preparada para el asombro. Todas la celebran; pero sospecho que a ninguna les gusta. Mi pobre madre ya tiene entretenimiento; todo el día explica diez o doce veces los atributos del esmalte. El oficio es monótono; pero según dice, no le cansa. Lo que sí la tiene horrorizada es la amenaza que ya me han hecho varios pueblos del distrito de venir en masa a saludarme. Trescientos hombres aproximadamente. Figúrate qué delicia. He visto con más sentimiento que sorpresa el fallo del jurado. Salas me manifestó la sospecha de que todo salió amasado del Ministerio; adjunto te remito el porte de una carta de Cánovas, que trata del asunto; si después de esas demostraciones de cariño me engañan, tendré que desconfiar de mí mismo.»

Recuérdese que con motivo del estreno de El tanto por ciento, en 18 de mayo de 1861, se rindió a Ayala un homenaje, un álbum de poesías y una corona de aro.

En la LXXIX, le escribe desde Badajoz expresándole los preparativos para la campaña electoral.

En la LXXXI, le habla de los propósitos de Olona de representar El Alcalde de Zalamea, en la refundición hecha por Ayala. Y del éxito de Pan y toros, zarzuela de Picón y Barbieri, estrenada en 1864.

En la LXXXII: «Mis hermanas me hablan mucho de ti; te están bordando un pañuelo.»

En la LXXXIII, parece que la actriz se ha molestado por haber entrado en negociaciones con Olona, y no con ella directamente para la representación del Alcalde

En la LXXXIV, aclara la identificación de Teodora:

«Mi querida morenita. Mi detención en Valladolid, y un fuerte constipado, que me invadió al entrar en este pueblo, han sida causa (aparte de mi pereza, que algo habrá influido y yo no niego), de que yo no te escriba hasta ahora, que habiendo oído que hay en Madrid algunos casos de cólera, tenga la inquietud que es natural por saber de ti y de tus hijos; y si en efecto la epidemia esta ahí, te estimaría mucho que, para no estar con cuidado, me escribieras con alguna frecuencia. Estoy zarzueleando a toda prisa para ponerme a trabajar en tu teatro. Aquí la vida es monótona, pero la mejor para hacer renglones desiguales. Supongo que la niña ni se acordará ya de que estuvo algo indispuesta. Dile a Ernesto que si quiere la carta de Elduayen, me averiguo si está en Madrid o dónde para. Vive cerca de tu hermana Bárbara, en la calle del Florín, si no me engaño, y en una casa de Beltrán de Lis.» La carta está escrita desde Castro-Urdiales.

En la LXXXV, parece le recrimina algunas traducciones; dice que así llegarán a la gloria Camprodón y Olona.

«He estado amagado de anginas; los baños de mar me han entonado mucho... »

En la LXXXVI, alude a las cuestiones de Salas y subasta de teatros.

En la LXXXVII, una de las mil disputas amorosas:

« Y para que veas que no me alimento de merengues, sé quererte y pienso en ti. ¿Para quién te parece que destino las dos pieles de dos soberbios venados que he matado en esta montería? La más grande para ti, y la más pequeña para tu colaboradora literaria, y además a la abuelita le mandaré la receta de cochifrito tan sabroso, que si acierta a darle buen punto, no volveréis a comer otra cosa en toda la vida.»

En la XC alude a las circunstancias difíciles de T., que se encuentra en Barcelona.

En la XCI, le pregunta a T... a qué hora hace la traducción (?). La actriz ha cambiado de señas: Traineros, número 22.

En la XCII, habla de que está concluyendo el cuarto acto de una obra; trabaja lento y con dificultad.

En la XCIII, le dice que la han visto pasear por la Alameda de Bilbao, donde ella actúa.

«Estoy concluyendo el arreglo dichoso de las zarzuelas fiambres.» Ayala está en Irún.

En la XCIV, le habla de combinaciones teatrales: «Los Catalinas sin la Matilde, sería para ti la mejor compañía; por que si no son grandes actores, son al menos personas formales, que toman por lo serio su profesión. La compañía de Roca, sobre todos los inconvenientes que ya has tocado, tiene el año que viene los muchos que nacerán del desencanto del público; de las grandes pérdidas del año anterior; del cansancio de los empresarios y del descrédito de Roca.»...«Irte a provincias lo creo peor que todo esto.»

domingo, 11 de septiembre de 2011

ADELARDO LÓPEZ DE AYALA - 38

«El cólera está haciendo grandes estragos en todos los pueblos de alrededor. Dos primos míos han muerto de él; aquí, aunque ninguna epidemia ha entrado nunca, como el cólera está a la puerta de casa Por todas partes, y en algunos pueblos que distan dos o tres leguas han quedado completamente desiertos, el vecindario ha estado consternadísimo, y nosotros, recibiendo continuamente noticias, ya de la prima que ha muerto, ya del sobrino que estaba en la cama; ya ves, hija mía, que es no es para estar muy divertido. Pero ya, gracias a Dios, la estación va refrescando, el cólera ha cedido en los pueblos inmediatos, el miedo desaparece, renace el buen humor, y disfruto en toda su plenitud el placer de verme rodeado de mi familia. Mis hermanas se han hecho ya los vestidos; están muy contentas con ellos; a todas las muchachas han gustado mucho. Te dan, pues, las gracias por tu buena elección y en especial, Josefina, que habla mucho de ti, y, por más señas, si la vieras no la conocerías porque ha crecido mucho y está muy guapa. »

En la LXIII, lamenta su dolor de cabeza que «apenas veo sobre el papel».

En la LXIV, se refiere a su brazo roto. «Mis pobres hermanitas han pasado muy malos ratos con mi caída. Ya estoy bueno del brazo; pero no de la cabeza... » «...Me dan unos dolores nerviosos en la cabeza que me ponen loco.»

En la LXV, alude a una dama, que ampara los amores. «Hablé un rato con nuestra amiga, que es por señas, una señora muy recomendable, y me dijo que durmiese tranquilo, que ella se encargaría de disipar tu enojo.»

En la LXVIII, alude a torpes intrigas políticas: «No te he escrito antes porque todas las administraciones de correos estaban en poder de mis contrarios, y mis cartas, unas han sido interceptadas, otras retenidas y todas abiertas. Pero sabrás que a pesar de la villana y descarada, guerra que me han hecho, soy el diputado de Castuera. Perdieron, pues, la elección, y según el estado de los ánimos, esto es lo mejor que puede acontecer a mis contrarios.» Y dice que el triunfo es de ella también.

Ayala fue diputado por Castuera en 1858, en las Cortes convocadas por la Unión Liberal hasta la muerte del General O'Donnell[1].

En la LXIX, anuncia volver a Madrid: «Veme previniendo una habitación; pero no, no me prevengas ninguna, que en la tuya viviremos ambos» ...«¿Lo harás, pichona?» En otras cartas le llama: «alma de mi alma», «golondrinita mía», etc., frases de retórica sentimental, un poco sobada.

En la LXX, dice que la actriz le ha enviado una receta para su salud. En la LXVIII, que concluye la zarzuela.

En la , LXXII otra vez la salud: «Trabajo, y no me ocupo de otra cosa que de mi obra, que ya estaría concluida, si mi maldito constipado no me hubiera impedido por más de ocho días tomar la pluma. Se convirtió, como suelen todos los míos, en una fuerte irritación: despertó el cencerreo de la tos y estuve aburrido. Ya me encuentro bien. Salgo esta noche para los baños de Santa Agueda. Allí espero carta tuya. Confío en que esta segunda tanda de baños, me librará de un enemigo, que del otro (ya sabes a cuál aludo), ya me he librado. Sólo estaré nueve días en el establecimiento y después... ¿Qué te parece que voy ha hacer después? A ver si en la carta que me has de escribir a Santa Agueda me lo adivinas. ¿Con que ahora que yo me voy a vivir a tu casa, te mudas a otra? Vaya un cariño.» «¿Que tal la compañía? ¿Gustó la primera obra? ¿Acude público? Siento vivos deseos de escribir algo para tu teatro este año; he visto casualmente en un periódico que varios actores se van a provincias a estrenar sus obras; esto me huele a farsa, indecente y mal intencionada ¡Qué, compañeros tienes y qué compañeros tengo! Así pudieras tratar a los tuyos de la misma manera y con la misma frecuencia que yo a los míos.» ... «Ya te diría algo para los niños, pero temo que la Alguacilita te diga que le leas la carta. Me acuerdo del compromiso del pobre Ernesto, ¿cuándo es el examen?» Bilbao, 19.

En la LXXIII, escrita desde Santa Águeda, le comunica que sale para Bilbao y Santurce, donde va a instalarse en compañía de Emilio y García Gutiérrez.

En la LXXV, le cuenta sus viajes a Portugalete, y, también, sus tareas literarias; le anuncia que García Gutiérrez tiene escrito un nuevo drama y que Emilio está enfermo.

En la LXXVI «Me siento un poco indispuesto; pero no te alarmes, que todo mi mal consiste en una ligera indigestión; pero tengo el estómago levantado y me encuentro incómodo; una jícara de chocolate con unos bollos han sido la causa de mi malestar.»

viernes, 9 de septiembre de 2011

ADELARDO LÓPEZ DE AYALA - 37

«Gerónimo me dijo antes de salir que ya había encontrado casa, y me leyó parte de la carta que tú interrumpiste para recibir una visita y continuó la Enriqueta. Yo estaré en la fonda de Bossio hasta el 26.»

La XLVIII, declara que hace cuatro años que el amor los une. «Me llamas en tu carta egoísta y no sé cuántas cosas.»

En la XLIX, le dice que le acusa de perezoso, pero solamente es un poco lento y sosegado en la manifestación» de los afectos. Le dice de nuevo que ha estado constipado.

«Esto de tener un defecto es muy malo, primero porque se detiene, y después porque da una ocasión a todo el mundo para que sea injusto, y tomando por base el defecto evidente, lo agranda tanto que no quede el pobre defectuoso para sastre, ni zapatero. ¿soy perezoso? Pues a poco que las personas que bien me quieren se ocupen de mi pereza, quedaré calificado de perdido, de miserable, de insustancial y de inútil para todo el mundo.»

«Tomé nueve baños en Alicante que me sentaron muy bien, y la tos ha desaparecida de tal moda, que a pesar del fuerte catarro de que aún estoy convaleciente, apenas me ha molestado nada. Partes telegráficos de mi hermana Balta y de su familia me obligaron a ir a Valladolid a la inauguración del teatro nuevo, que es precioso y elegantísimo. Allí estuve unos días, y a mi vuelta me encontré muchas cartas de Extremadura, llamándome a toda prisa para emprender la campaña electoral».

«Ni las noticias prósperas me alegran, ni las desfavorables me entristecen. Me defiendo cuanto me es posible de ir allá a que me traigan y me lleven como santo en andas, y aunque es verdad que me agra daría mucho decir públicamente lo que yo opino de los señores Narváez y González Bravo, también es cierto que acaricio con mucho placer la idea de pasar un año tranquilo y entregado a mis versos. De tal suerte estoy temblando en esta cuestión, que desafío a todos las Gobiernos y distritos del mundo a que me den un mal rato. Ya sé que el pueblo catalán te hace justicia, y yo se lo agradezco mucho, a pesar de mi pereza. Supongo que estarás contenta, y hasta el tono de tu carta me denuncia cierta satisfacción y bienestar»

La L, habla de política y literatura.

«Los periódicos te habrán dicho que perdí la elección en Badajoz. Excuso decirte que el Gobierno hizo iniquidades a última hora, para que yo no entrase en el Congreso. Yo lo esperaba todo y nada me sor prendió; tanto me honra en mi concepto la adhesión de los ciento setenta amigos que me votaron, como la oposición de los ministros. El Comité de la Unión Liberal ha manifestado mucho sentimiento porque yo no haya triunfado, y como Cánovas y algún otro han salido por dos distritos, me han dicho que se trata de cederme uno; pero como ya entraría en el Congreso después de confluida la discusión del discurso de la Corona, que es la primera que tiene carácter político, y como estas Cortes han de durar muy poco, no tengo maldito empeño en que me cumplan lo ofrecido; antes me alegraría de que me dejasen un año en paz... »

«Estoy escribiendo una zarzuela para Emilio Arrieta, y en seguida me pondré a trabajar una comedia o drama; en fin, quiero aprovechar el agradable descenso, que, pasados los primeros instantes de despecho, me proporciona mi derrota. Ya sé que la empresa de Olona marcha bien; he leído en los periódicos que permanecerán en esa hasta después de Carnaval...» ...«Que trabajes poco y te aplaudan mucho.» La actriz debía estar en Barcelona.

En la LI, dice que padece un constipado fortísimo de cabeza; le habla de un hermano de la artista, y de Salas, marido de Bárbara.

En la LII también le habla de la enfermedad. En esta misma carta hay alusiones al carácter de la actriz: «eres un poquito impertinente, un mucho cavilosa y un muchísimo arrebatada y violenta».

En la LIII, se lamenta del retraso que ha de sufrir la vuelta de la artista a Madrid, por su actuación en Zaragoza. Le reprocha que se hospede en casa de don J. Muntadas. Le da noticia de algún negocio sucio de teatro; como es la subasta del solar de Vallecas, por Asquerino y la sociedad inglesa para la construcción de un teatro.

En la LIV se excusa por su tardanza en escribir; por estar concluyendo una comedia, y además dedicarse, por encargo de su madre, a reconciliar los partidos del pueblo (Guadalcanal). Al final: «Dime con qué motivo fue a visitarte doña Dorotea.»

La LV, refiere la vida de Ayala en Guadalcanal: «Todos los días vienen a verme seis u ocho personas, cada una pidiendo una cosa, y todas diciendo que yo lo puedo todo y que lo que solicitan es una pequeñez. La pequeñez suele reducirse a que yo, por autoridad propia, conceda gratis a fulano de tal, unas cuantas fanegas de los bienes del pueblo, a que revoque una sentencia de los tribunales o a frioleras por el estilo. Lo que no me han pedido todavía, pero lo espero, es que resucite a un muerto. Unas veces me río y otras me desespero. Mi madre ha tomado por fin la resolución de no consentir que nadie entre en mi sala mientras trabajo, y merced a su vigilancia he podido empezar a trazar bosquejos. Supongo que cuando recibas ésta, ya se habrá calmado el dolor de tu muela; tírala con mil diablos, aunque se pierda, que en el día del juicio la buscaremos juntos. Adiós; esta carta te sabrá a poco y a mí también, pero acaba de llegar mi hermano Ramón y naturalmente desea hablarme de muchas cosas. Viene de la Isla de San Fernando, de dejar en el Colegio de Artillería de Marina a mi hermano pequeño.»

En la LVI, sale al paso de los celos de Teodora, declarándole que no piensa casarse, aún con las presiones de toda su familia.

En las LVII y LVIII, habla del hermano de la actriz, que le manifestó su disgusto por verla a ella en compañía de don Adelardo en el momento de acudir a despedirla. Le recomienda prudencia y al final dice que se entretiene en desbaratar la sociedad de autores dramáticos.

En la LXII, refiere sucesos personales en Guadalcanal; se ha fracturado un brazo.