lunes, 16 de marzo de 2015

EL VIAJE DE WILLIAM BOWLES DESDE ALMADÉN A GUADALCANAL, EN 1752, PARA VISITAR LA MINA DE POZO-RICO Y EL RELATO SOBRE SU ESTADO (2 de 4)


José Mª Álvarez Blanco - Revista de Guadalcanal año 2014


Como se puede apreciar en el texto que transcribimos nada nos dice en cuanto a su duración, ni el medio de locomoción empleado, que bien pudo ser el caballo, ni de las características y costumbres de los pueblos que atravesó y sus gentes, así como de las posadas en las que se alojó, ni del confort de sus aposentos, ni de la calidad de las comidas de los mesones en los que comió. Al menos en esta parte de su obra, solo le interesaban las riquezas del suelo. Esto no sucede con la narración de la visita a otros parajes de España, donde se pueden leer textos como el siguiente:

            "El trage de los hombres y mugeres en los lugares reunidos de Vizcaya y Guipuzcoa es comúnmente el de Castilla; pero en la población dispersa los labradores usan el antiguo del pais, que se parece algo al de los Catalanes. Se compone de calzones holgados......(Obra citada pág. 318)  

El texto siguiente es reproducción literal, respetando la ortografía de la época, de las páginas 54 a 63 de la tercera edición de dicha obra, del año 1782

Partí de Almadén para la Puebla de Alcocer en Extremadura, y obsevé que en el camino todas las montañas son de piedra arenisca ó amoladera. A una legua del lugar, acia poniente, hay un hermoso llano atravesado de bancos de piedra de cal y pizarra, que siguen la misma dirección que tiene en la montaña vecina. En este llano hay una mina de plomo que ha sido trabajada.
Despues de caminar una hora se halla la montaña Lares, donde existen las ruinas de una mezquita o fortaleza de Moros; y allí vi por la primera vez el verdadero esmeril de España, que solo conocía hasta entonces por las muestras que hay en los Gavinetes de París. La montaña en que se halla es de piedra arenisca mezclada de quarzo: la mina es negrizca, y se parece á las bruñideras que se hacen de las hematítes1. Su dureza es tal que da lumbre herida de eslabon, y se compone de hierro refractario. Los Moros trabajaron esta mina de esmeril: yo creo que mas por sacar el oro de probablemente contiene, que por otra cosa: y como en ningún libro impreso Arabe se halla el método que usaron para ello, imagino que se podría hacer el ensayo siguiente. Primero ablandar el mineral por el fuego y el agua, y despues exponerle al ayre abierto por seis ó más meses, para que el flogisto(b) se manifieste y separe, dexando la materia desembarazada á este fin de extraher de ella por fundición el metal; y si esta experiencia, que se puede hacer con pequeña porcion, saliese bien, se debería pasar á trabajarle en gran cantidad. En España he hallado dos especies de esmeril: la una se encuentra en piedra ferruginosa; y la otra en arena cargada de hierro.
Entre Alcocer y Orellana  hay una mina de hierro en piedra arenisca, y en ella vi el mas hermoso y fino ocre roxo2 del mundo. Se atraviesa una áspera montaña para llegar a Nabalvillar, donde hay piedras sanguinas, y una especie de tierra agra, que reluce refregándola entre las manos. Es una blenda, ó mineral muerto de hierro refractario, de que nada se puede sacar.
De allí se va a Logrosan, que está al pie de una cordillera de montañas que corre de levante á poniente, y se llama sierra de Guadalupe. A la salida de dicho lugar se vé una veta de piedra fosfórica, que atraviesa el camino real obliquamene de norte a sur. Esta piedra es blanquecina, sin sabor, y si se machaca un poco, y pone sobre las asquas, arde, y despide una llama azulada sin olor alguno. El flosgisto de carbón es quien manifiesta esta llama. En la montaña que está al norte de este lugar hay una mina de plata en piedra blanquizca con mica blanca; y en la que está al mediodia, que es la montaña de Guadalupe, hay una mina de cobre en piedra pizarreña jaspeada de azul y verde. A la mitad del camino de Logrosan y Nabalvillar hay un extenso llano inculto y poblado de ílex(c) ó gruesas carascas. Un poco antes de Logrosan parece que se acaba la piedra arenisca, porque las casas del pueblo están fabricadas con granito de la sierra de Guadalupe.
Despues que examinamos la sobredicha piedra fosfórica, volvimos a Orellana, y pasamos el Guadiana casi seco, para ver una mina de plomo ques está á dos leguas de allí a mediodía, camino de Zalamea. Hállase esa mina en una pequeña eminencia llamada Vadija, ó Valle de las minas. La beta, que corre de norte a sur, corta directamente la piedra pizarreña, y está en quarzo que se descubre desde un arroyo que hay á 200 pasos del primer socavon, en el cual no sigue la beta como arriba dixe, sino de oriente á ponente. Esta tal beta se perdió, porque los Mineros atravesaron el arroyo dirigiéndose de norte á sur, y debían haberla trabajado por la dirección de la pizarra blanda del mismo arroyo, como la busqué y la hallé.
A dos leguas de esta mina, yendo siempre á mediodía acia Zalamea, hay una mina de plata, sin plomo en el espato. Esta mina se halla en un peñasco de granito cortado contra su dirección natural. La berta se compone de espato, de quarzo de pirita3 blanca y amarilla, y de una materia negra, reluciente, desmenuzable y piritosa. Todo este país y muchas leguas en contorno, está lleno de moles enormes de granito fuera de tierra, como los peñascos de Fontainebleau. El terreno es fertil de trigo, y está poblado de encinas.
Las dos minas que, como he dicho, están vecinas, pueden servir al beneficio una de otra, porque la de plomo es á propósito para copelar4 ó afinar la plata piritosa. En ésta, que se halla hoy abandonada, se ven los restos de una copela y de un horno de reverbero. Su abandono provino de que se inundó de agua; pero sería fácil desaguarla por su situación favorable, pues se  halla en una eminencia llamada Chantre; así como la de plomo que domina mas de 300 pies á un arroyo que está seco, por lo regular, en el verano.

Despues de Zalamea pasamos á una gran llanura de once leguas llamada Viñolas de Zalamea. El terreno de esta llanura le dividí para la Historia Natural en tres partes. La primera  que ocupa quasi la mitad, es un llano muy cerrado de monte baxo de terebintos, xaras,  timeléa(d) y coscoja, sin ningun arbol mayor; y el sitio que produce estas plantas es de guijo, de granito y de quarzos pequeños. La segunda es una faxa de terreno blanco, que no produce nada, despues un pedazo de arenal también estéril, y luego otra faxa de tierra blanca infructífera; al cabo de la qual se entra en la tercera parte de la llanura compuesta de tierra roxa toda cultivada, y de un pedazo de tierra  arenosa que se extiende hasta el lugar de Berlanga. Desde aquí a quatro horas llegamos a Guadalcanal por un llano y algunas colinas que hay hasta el pie de Sierra Morena, de la qual se andan dos leguas antes de entrar en dicha Villa, que tendrá de setecientos a ochocientos vecinos. Hay en sus cercanías  abundancia de Zumaque, cuya yerba se corta el mes de Agosto, y su tallo, hojas y flores se muelen, y llevan á vender á Sevilla para curtir cueros.

viernes, 13 de marzo de 2015

EL VIAJE DE WILLIAM BOWLES DESDE ALMADÉN A GUADALCANAL, EN 1752, PARA VISITAR LA MINA DE POZO-RICO Y EL RELATO SOBRE SU ESTADO (1 de 4)


Por José Mª Álvarez Blanco – Revista Guadalcanal año 2014

            Hace un par de años durante el mes de junio, y en el transcurso de un viaje a la República de Irlanda, visité la ciudad de Cork, muy conocida por los aficionados al whisky por estar allí radicada la factoría de esa bebida de la marca Jameson. No sé cuantos nacidos en Guadalcanal me habían precedido en la visita, pero lo cierto es que a la inversa, esto es, un natural de la ciudad había venido a Guadalcanal hace más de 250 años, concretamente en 1752. Me refiero al naturalista, nacido hacia 1714-1715, William Bowles que vino a nuestro pueblo desde Almadén, siendo su objeto conocer la célebre mina de plata de Pozo Rico. Pero antes de transcribir su viaje veamos algunos datos sobre su vida que, a diferencia de George Borrow (que estuvo en nuestro país entre 1835 y 1840), vino a traernos la doctrina de la ciencia, y desarrollo tecnológico de la que fue un ferviente apóstol, y de la que tanto estábamos necesitados y, lamentablemente, seguimos necesitando, y así nos va.
              Las noticias que tenemos es que estudió primeramente Derecho en Londres, disciplina que abandonó por la ciencia, y así en 1740 se encontraba en París cursando estudios de Historia Natural, Química, Metalurgia y Anatomía. Dado el carácter experimental de dichas materias posteriormente viajó a través de Francia y Alemania estudiando in situ Ciencias Naturales con especial atención a los minerales. Sabemos que se casó hacia 1734 con la alemana Ana Regina Runstein, natural de Hamburgo, que le acompañó en sus comisiones y que no tuvieron hijos. Residiendo ya en España, visitó Alemania, concretamente la fábrica de zafre(a) en Selva Negra con el fin de sacarle partido a la mina pirenaica de Gistau de mineral de cobalto. El objeto de la visita era estudiar la aplicación industrial de dicho mineral para el color azul de las piezas de porcelana.
            En 1752 trabó conocimiento con Antonio de Ulloa (1716-1795) que llegaría a ser Almirante de la flota española y con su compatriota Ricardo Walls, ministro de Carlos III, por cuya mediación se le nombró superintendente de las minas españolas. Se le encomendó formar un gabinete o colección de Historia Natural, y fundar un laboratorio químico para estudiar el platino y sus aleaciones. En calidad de experto en minas su mayor éxito fueron los planes que proyectó para volver a poner en marcha la producción de mercurio en la mina de Almadén que había resultado seriamente dañada por un incendio. La restauración de la producción en Almadén era una cuestión de estado, pues el mercurio era imprescindible para el beneficio de la plata en México y Perú.  El gabinete de Historia Natural del que se hizo cargo, conocido como la Casa de la Geografía, se hallaba en la calle la Magdalena de Madrid, y es el antecedente directo del Museo de Ciencias Naturales, del que Ulloa fue su primer director y Bowles su primer científico contratado.


Fruto de su dedicación y viajes por toda la península investigando las riquezas del suelo y subsuelo es su obra "Introducción a la historia natural y a la geografía física de España" aparecida en 1775, firmada, como puede verse en la reproducción adjunta, con su nombre de pila españolizado. Esta obra tuvo bastante éxito como lo prueba una segunda edición de 1782 y una tercera de 1789.
Si bien al principio tuvo una visión negativa de España, hasta el punto de declarar que; "Todos los españoles son tontos, apáticos, pobres, sucios, celosos y tristes", el tiempo le hizo cambiar de opinión y llegó a ser muy bien aceptado por la clase dirigente y por la sociedad en general. Y ello pese a que no se le dio nada bien aprender el castellano, necesitando la ayuda de sus amigos para traducir los documentos que consultaba. Para la preparación del libro antes citada contó con la ayuda de José Nicolás de Azara, que fue embajador en Roma.
También durante su larga estancia en España sus estudios le llevaron a refutar las ideas erróneas acerca de la naturaleza del platino, en el sentido de que no era una simple aleación de hierro y oro, sino un elemento químico del grupo de los metales. El platino fue descubierto por el citado Antonio de Ulloa, en Ecuador hacia 1735.
Falleció en Madrid el 25 de agosto de 1780 siendo enterrado en la céntrica iglesia de San Martín en las inmediaciones de la actual Gran Vía.
Baste con las líneas que anteceden para tener una ligera idea de la personalidad del este científico. En cuanto al viaje, cuya narración sigue, podemos observar el recorrido desde Almadén hasta Guadalcanal, que parece realizó a campo a través, en dirección norte-sur, como demuestran las coordenadas geográficas que figuran a continuación.


Población
Longitud
Latitud
Almadén
4º 49' 00” O
38º 46' 00” N
Puebla de Alcocer
5º 15' 28” O
38º 59' 06” N
Orellana
 5º 32’ 03” O
39º 0’ 19” N
Navalvillar de Pela
5º 28' 00” O
39º 05' 00” N
Logrosán
5º 29' 32” O
39º20' 14” N
Orellana la vieja (cruza el Guadiana)
5º 31' 40'' O
39º 00' 45'' N
Zalamea de la Serena
5° 38' 00” O
38° 40' 00” N
Berlanga
5º 49' 45” O
38º 16’ 58”  N
Guadalcanal
5º 49' 00”
38º 05' 00” N



viernes, 6 de marzo de 2015

¿Dónde está enterrado López de Ayala? (2 de 2)

Por Sergio Mena - Revista de Guadalcanal año 2013

Pero allí, frente a algunas de las mentes más brillantes de las artes de España, no acerté a encontrar al distinguido guadalcanalense.

El plan B me instaba a recorrerme los diez campos de fútbol antes indicados leyendo epitafios con solera, pero preferí recurrir al gran oráculo de internet y me aparté a una esquina a teclear por el móvil. 

La web del cementerio, que fija el nacimiento de López de Ayala en Sevilla, asegura que su cuerpo está enterrado “en un panteón familiar” en el patio de San Justo. Y allí que me fui. Tumba por aquí, lápida por allá, pero nada. Hasta que, casi sin quererlo me topé, literalmente, con el susodicho panteón.

Un ángel custodio alzaba frente a mí una corona de laureles con su brazo diestro y, bajo su peana, apareció una inscripción que no dejaba duda: “Ayala”. Dentro de un pórtico flanqueado por dos columnas jónicas hay un busto que, a pesar de su mal estado de conservación, es idéntico al que hay plantado en medio de la Plaza de España de Guadalcanal. Buscando información extraje que el responsable del diseño de aquel enterramiento, lleno de símbolos y referencias masónicas, se debía “al arquitecto Miguel Aguado y en la escultura intervinieron los hermanos Valmitjana.”[1]

Y así, de esta manera, averigüé dónde estaba (y está) enterrado Adelardo López de Ayala: enfrente del Vicente Calderón.




[1] Navascués Palacio, Pedro (1979)“Puerta del Ángel y Sacramentales”. Madrid: Espasa-Calpe. Página 13.

martes, 3 de marzo de 2015

¿Dónde está enterrado López de Ayala? (1 de 2)



                               Por Sergio Mena - Revista de Guadalcanal año 2013


Aquella mañana de otoño tenía que hacer unas gestiones en el centro de Madrid. Una de ellas me obligaba a ir al Barrio de Salamanca porque tenía una reunión en la calle Príncipe de Vergara a la altura de Goya. Para los que no vivan o no conozcan la idiosincrasia de los distritos de la capital de España, es pertinente indicar que el referido barrio se encuadra como uno de los más castizos y nobles de todos los que hay en el centro de la ciudad con una planta ortogonal llena de edificios del siglo XIX. Es una de las conurbaciones con mayor nivel de vida, ya no solo de España sino de toda Europa, con la más extensa zona de compras de lujo de la capital que nació de un plan de ensanche inspirado en los desarrollos urbanísticos de Haussmann en París.
¿Y por qué cuento todo esto? Porque aquella mañana de otoño, camino de mi cita, pasé por la calle Ayala.

Dicho así, no inspira ningún sentimiento. Ayala es un apellido vasco originario del valle del mismo nombre en Álava y la nomenclatura de la calle madrileña no especifica nada más que ese aséptico indicativo. “Ayala, Ayala… Anda, ¿tendrá algo que ver con el de Guadalcanal?”. Así que cuando llegué de vuelta a casa me puse a indagar por internet y…¡bingo!

No tardé en dar con una web que hablaba del origen de los nombres de las calles de Madrid. Tal y como sospeché, la referida de nombre “Ayala” no se basa en la toponimia, sino que honra al literato y político guadalcanalense del que todos hemos oído hablar, no una, sino mil veces. Y bien que lo honra, porque la calle Ayala no es una calle más de las más de 9.000 que hay en la ciudad, sino que es - o ha sido – testigo y protagonista de numerosos vestigios ligados a la historia de Madrid y de España. En ella estuvo la primera sede de la Agencia EFE, doblando la esquina de su final en el Paseo de la Castellana se encuentra el famoso restaurante Embassy y las hermanas Molinero aún siguen teniendo su atelier donde confeccionaban las colecciones de Valentino.
“Y entonces, ¿por qué le pusieron su apellido a esta calle?” Pues por una razón muy sencilla. Míticamente nos podría venir a la imaginación una razón lírica, como de reconocimiento a su figura como gran dramaturgo y político, pero la explicación es mucho más mundana. López de Ayala – conocido en aquella época solo como “Ayala” - murió el 30 de diciembre de 1879 a los 51 años de edad cuando disponía a casarse con la actriz Elisa Mendoza Tenorio, pero una enfermedad le rompió todos sus planes. A saber, su matrimonio, presidir el Gobierno y ver terminada la casa que se estaba construyendo en la que hoy es su calle a la altura de Velázquez (un poco más abajo de donde yo tenía mi cita). Como iba a ser el lugar de su vivienda, el ayuntamiento decidió cambiar su antiguo nombre de “Pajaritos” por el del guadalcanalense y, cosas de la vida, en su palacete vivió años después otro presidente del Consejo de Ministros: Miguel Primo de Rivera.
Ayala, que en el momento de su muerte se había convertido en todo un fenómeno social, fue agasajado en sus exequias como si de un príncipe indio se tratara. Las crónicas de la época no escatimas elogios, adjetivos y loas para glosar la figura del malogrado político. La comitiva concluyó su procesión en el camposanto de San Justo, al lado de la pradera y la ermita de San Isidro que Goya hiciera famosas en sus cuadros. “El cadáver era colocado sobre el carro fúnebre que debía conducirlo a su última morada, en el cementerio de San justo”, aseguraba Juan G. Landero en ABC en una crónica a los cincuenta años de su muerte[1]. Al igual que el Barrio de Salamanca rezuma nobleza en sus esquinas, la sacramental de San Justo es todo un oropel de alto poder adquisitivo funerario.
Pero, ¿dónde se encuentra exactamente la tumba de López de Ayala? “¿Existirá aún?”, me pregunté. Así que deshice los compromisos del día siguiente y lo dediqué a buscar a la insigne figura entre los interminables paseos del camposanto.
Camino de San Justo
El cementerio fue erigido en 1847 en el Cerro de las Ánimas  y ocupa unos 102.000 metros cuadrados divididos en patios, que, dicho en román paladino vienen a ser unos diez campos de fútbol de pasillos, panteones, losas, nichos, cruces, estatuas y demás complementos mortuorios. El día que me pasé por allí el gris del cielo hacía juego con el mármol de las miles de tumbas que jalonaban los corredores. Siguiendo las indicaciones de la bibliografía que había consultado, me dirigí hacia el Panteón de los Hombres Ilustres, que, según algunas fuentes contenía “los cuerpos de Larra, José de Espronceda, Bretón de los Herreros, los hermanos Álvarez Quintero y Adelardo López de Ayala”[2].





[1] G. Landero, Juan (1929) “En el cincuentenario de la muerte de López de Ayala”. Sevilla: Diario ABC (edición Andalucía). Martes 31 de diciembre. Página 6.
[2] VV.AA. (2011) “El Panteón de los Hombres Ilustres de Madrid celebra el 175 aniversario de la muerte del pintor Rosales” http://noticias.lainformacion.com/interes-humano/funeral/el-panteon-de-los-hombres-ilustres-de-madrid-celebra-el-175-aniversario-de-la-muerte-del-pintor-rosales_S1PZULHETLyB5EnGcDSeT2/

sábado, 28 de febrero de 2015

UNA CALLE PARA ANTONIO GUZMÁN MONTAÑO "MATARRIÑA"

 

Hoy 28 de febrero, el callejero de Guadalcanal se incrementa con un nuevo nombre. "Calleja Matarriña". Para los que somos mayores, poco cambio representa, ya que así hemos conocido toda nuestra vida, a la hasta hoy, "Calleja de Correos".

Con la asistencia de numerosos familiares de D. Antonio Guzmán Montaño, se ha procedido a descorrer la cortinilla, tras donde ha aparecido el azulejo con el nombre de "Calleja Matarriña".

La fragua de Antonio Guzmán debió existir hasta principio de los ochenta del pasado siglo, ya que como veremos a continuación, Rafael Rodríguez Márquez, le dedica una cariñosa despedida en la Revista de Guadalcanal de 1980.

Además de Rafael Rodríguez, otras personas han nombrado la fragua de Matarriña, en diferentes libros y blog, que a continuación, como nuestro particular homenaje, les ofrecemos.

A Olvido Guzmán -otra "Matarriña"- además biógrafa de su padre José Mª, les ofrecemos nuestras páginas, para que nos amplíe datos de su abuelo.



Tu piel endurecida, como el carbón que quemas,
día a día forjando sobre el yunque viejo,
has quemado tu vida sin oírte una queja...
...derramando el sudor que brotaba de tu cuerpo.

Viejo y cansado hoy te retiras…
dejando sola tu fragua vieja,
triste y nostálgico la miras,
ya no escuchas en el yunque el son de queja.

Yo te pregunto si al final de este camino,
ha merecido la pena alguna cosa,
comenzaste cuando eras un chiquillo
ahora te vas, dejas yunque y martillo
y la senda… sigue siendo dolorosa.

  R. Rodríguez Márquez – Revista de Guadalcanal año 1980


… y las trompas de encina, cuando Matarriñas, les echaba las púas en la fragua, capaz de partir por medio la del mas apuesto rival, con el cordel de cáñamo que comprábamos en casa de Julio el del estanco, un metro era la medida, Carmelita la dependienta lo sabía muy bien… [1]


MATARRIÑA[2] 

Los motes son, sobre todo en los pueblos, una forma de identificar no sólo a una persona, sino a toda su parentela. Se heredan de generación en generación, de tal manera que se llega incluso a obviar el verdadero nombre del "sobrenombrado" porque, sencillamente, por ese nombre nadie lo conoce.
Siempre me ha gustado conocer el origen de los motes que más me llamaban la atención, pero, sin duda y con diferencia, la historia que más me gusta es la del mote de mi familia.

A Guadalcanal (Sevilla) en 1927, procedente de Berlanga (Badajoz) y con apenas veinte años, llegó Antonio Guzmán Montano. Aprendió el oficio y se convirtió en el herrero del pueblo; y a principios de los años 30 se casó con una mujer alta y guapa, Olvido Arcos Bernabé. Durante la guerra tuvieron tres hijos, una niña y unos gemelos, los tres murieron. Él fue conductor de ambulancia durante la contienda, y a su regreso, con la guerra terminada y una dura posguerra por delante, tuvieron cuatro hijos más: Carmela, Antonia, Avelina y José Mª.

El abuelo era, como digo, el herrero de Guadalcanal. La fragua era, además de su lugar de trabajo, un punto de encuentro para los hombres del pueblo, que iban allí diariamente a verlo trabajar y charlar con él.

Un día, dos de ellos tuvieron una disputa, a lo que el abuelo protestó:
- ¿Aquí a qué se viene, a batir los hierros o a batir las riñas?
Desde aquel día, cuando los hombres del pueblo iban a ver al maestro herrero, no iban a la fragua:

- ¿Ande vá?
- Ande baten las riñas

- Ande Baterriña.

- Ande Matarriña
.
Y desde entonces, aquella era la fragua de Matarriña. Y toda su descendencia fuimos Matarriñas:

- ¿Tú qué ere de Matarriña?
- ¡Tú ere la nieta der Matarriña!
- ¡Aaaah, tú eres Matarriña!

Y si distinguen entre abuelo y padre aún afinan más:

- Tú ere la hija der Mata.
- Aro, tú ere la Mata chica.

Pues eso,

Matarriña.

(Espero que no se moleste Olvido Guzmán , la hija de mi amigo "El Mata" por haber insertado este pequeño articulo sin su permiso.) Blog "Punto de Encuentro"

 
José Mª Guzmán,  bajo el rótulo de la calle de su padre
... “El Cebollino” ocupaba una antigua casona junto a la casa de Adriano y a la de Chaves, y que fuera anteriormente en la que vivió el matrimonio formado por Joaquín Rivero y Adela, antes de mudarse a la calle Guaditoca, justo precisamente a la casa en la que nosotros vivíamos.. Del “Cebollino” nos fuimos en busca de la fragua de “Matarriña” en la calleja de Correos y junto a la puerta trasera del molino de Daniel Herce, también cazador y el que con el tiempo sería suegro del afamado escritor sevillano Antonio Burgos. Daniel venía pocas veces de cacería, porque teniendo defecto de audición, oía menos que un murciélago, y, por otra parte, ser más despistado que un grillo sin antenas, casi siempre se nos perdía por esos campos de Dios. Hecho este inciso aclaratorio, seguiré contando que en la fragua de “Matarriñas”, solíamos fundir el plomo, y con un “balero” que teníamos, hacíamos las balas del calibre veinte, que luego utilizábamos en los “ganchitos” en busca de los guarros, a los que, por cierto, yo no había ido nunca, pero que según tenía entendido, porque le había oído hablar de ellos a unos amigos de Cantillana, debía ser algo realmente tenso y emocionante, por lo que estaba deseando que acudiéramos a uno ellos. Aquella mañana, como teníamos todo el tiempo del mundo por delante, también nos detuvimos un rato en la administración de correos, muy cercana a la fragua de Matarriñas, para hablar con el administrador, que como buen hijo de Cazalla, era un gran aficionado al “pájaro”, aunque nunca llegando a la categoría que en Guadalcanal tenían estos pajareros. Al salir de allí, nos encontramos casualmente con “Cote el Cosario”, que era suegro de Pepe Corbillo,..[3]



[1] Vivencias y Convivencias con la caza. Escote Gallego, Isidro. Pág. 150. Editorial Séneca, Córdoba 2008
[2] Blog Punto de Encuentro, dirigido por Rafael Espínola “Candelario”
[3] “SULTÁN” Recuerdos y Evocaciones de un perro de reala (1960 – 1975) Francisco Hidalgo Rodrígo de la Peña. (libro inédito)

martes, 24 de febrero de 2015

LUÍS CASTELLÓ PANTOJA. (5 DE 5)

Luis Castelló en Madrid 

Por Rafael Ángel Rivero del Castillo - Revista Guadalcanal 2009


Siete meses después el día 18 de julio de 1936 el Ejército de África dirigido por Franco se subleva. España entera se divide y por tanto los militares. En la madrugada del 18 al 19 de julio el General Castelló recibe una llamada del Ministro de la Guerra, General José Miaja Menant, para que se dirija a Madrid para hacerse con el Mando de la Capitanía de la capital. Luís Castelló marcha a Madrid dejando a su familia en Badajoz.
Cuando llega a Madrid es nombrado Ministro de la Guerra.

Como asesor político del nuevo Ministro nombran a Juan Simeón Vidarte Franco-Romero. Vidarte es abogado y diputado socialista desde 1931 por Badajoz, nació en 1902 en Llerena y es además sobrino del General Castelló. En México a donde se exilió después de la Guerra escribió un libro titulado “Todos Fuimos Culpables”.[1]  12

En el referido libro entre otros comentarios dice de Luís Castelló:”Luís era bien conocido en el ministerio de la Guerra, pues había sido subsecretario con Azaña bastante tiempo y después había continuado en el mismo puesto con Diego Hidalgo…
Luís Castelló había sido el representante en las Juntas de Defensa de Infantería de la región andaluza….Esto demuestra el gran prestigio que tenía entre sus compañeros de carrera. Podía considerársele dentro de los que llamábamos africanistas, por haber hecho toda su carrera en África donde demostró valor y heroísmo. Me preguntaron ansiosos sobre sus ideas políticas y yo les dije la verdad; era simplemente un militar obediente al poder constituido”.

En el Citado libro Vidarte reproduce algunas conversaciones con el General Castelló donde este manifiesta:”…yo serví con lealtad a la monarquía y en mis campañas de África gane todos los ascensos, siendo uno de los generales más jóvenes de España. El propio Alfonso XIII me honraba con su amistad y cuando estaba de guarnición en Madrid, varias veces me designó, sin que me correspondiese, para representar a la guarnición en los banquetes de Palacio. Después al proclamarse la República, jamás pensé en acogerme a la Ley de retiros de Azaña fui Subsecretario con Azaña, más tarde con tu paisano Diego Hidalgo, gran amigo mío y cuando entró Gil Robles como Ministro de la Guerra pasé a otros puestos militares y últimamente a la Capitanía de Extremadura.”

El Ministro de la Guerra Luís Castelló nombra al General Bernal como Subsecretario y más tarde al General Juan Hernández Saravia. Apenas pasa un mes al frente de la cartera de Guerra, sin embargo a él se debió, entre otros hechos, la reestructuración de los distintos gabinetes del ministerio, la incorporación a filas de los nuevos reemplazos y la creación de los Batallones de Voluntarios según decretos de 29 de julio y de 2 de agosto de 1936.

Mientras tanto en Badajoz su mujer e hijas se ven obligadas a esconderse ante el temor a las represalias de los nacionales. Las noticias que de ellas tiene el Ministro Castelló son prácticamente inexistentes. A la honda preocupación por la suerte de su mujer e hijas, se unió la noticia del fusilamiento de su hermano José Castelló en Guadalcanal el día 29 de julio de 1936, así mismo le confirman la noticia del asesinato de su primo Luís Castelló Rodríguez, militar acogido a la ley de retiro, de su hijo y de un yerno, también en Guadalcanal.

El conocimiento de estas trágicas noticias sumadas a la responsabilidad y presión del cargo hace que el General Castelló caiga en una depresión que le lleva a solicitar la dimisión como Ministro el día 6 de agosto. El día 7 cesa en el cargo y es nombrado Jefe de la Primera División Orgánica.

El día 14 de agosto de 1936 las fuerzas nacionales al mando del Teniente Coronel Yagüe y del Comandante Antonio Castejón toman Badajoz. Tanto Yagüe como Castejón eran amigos de Castelló. El comandante Castejón, que fue además ayudante de Castelló en África, a las pocas horas de estar en Badajoz busca a Margarita y a sus hijas para protegerlas. Son enviadas a Sevilla donde les recibe el General Queipo de Llano. Tras pasar algunos días en un hotel son encarceladas durante tres meses en la Cárcel Provincial. Después volverían a vivir en el Hotel Biarritz vigiladas por la policía.
Mientras tanto la depresión del general Castelló empeora, de forma que a finales del mes de octubre de 1936 es ingresado en un sanatorio en Leganés. Desde allí se traslada a la embajada francesa y el día 7 de julio de 1937 es evacuado a Francia.

Una vez que el General Castelló está en Francia, Queipo de Llano pone en libertad a Margarita y a sus hijas y con el Coronel López Guerrero las envía a Francia para que se reúnan con él.

Viven una temporada en casa de los padres de Margarita en Vic-le-Comte y más tarde se trasladan a una casa en San Juan de la Luz. A finales del año 1937 Margarita es operada de un tumor. Dos años más tarde en diciembre de 1939, en San Juan de la Luz, fallece.

Tras la ocupación alemana de Francia, el día 31 de marzo de 1942 el General Castelló es detenido por los alemanes y conducido a España, siendo presentado el día 6 de abril de ese mismo año en la Dirección General de Seguridad en Madrid desde donde fue internado en Prisiones Militares. Mientras tanto sus hijas han quedado en Francia de donde son repatriadas por Antonio Castejón, que ocupa el cargo de Gobernador Militar de San Sebastián. Son alojadas en una pensión en Madrid.

El día 16 de marzo de 1943 tiene lugar el Consejo de Guerra de Oficiales Generales presidido por el General de división Ricardo de Rada Peral. El resultado de este Consejo de Guerra es la Pena de Muerte.

Sin embargo Franco no firma la sentencia, y en el Consejo de Ministros celebrado en diciembre de 1944 decide indultarlo. Aún así permanecerá en Prisión hasta el día 6 de enero de 1946 en que es puesto en libertad.

Una vez en libertad se alojaron en un hotel durante tres años hasta que pudieron recuperar parte de sus bienes gracias a la actuación de su abogado, el que fuera Ministro de la Guerra Diego Hidalgo Durán.

Fallece en Madrid con 81 años de edad el día 27 de septiembre de 1962. Fue sepultado en el madrileño cementerio de San Justo.

                 

-Bibliografía:
·         “Retazos de la vida del General Castelló”. Autor Dolores Castelló Gauthier. Siddhath Mehta Ediciones. Madrid, 1988. Deposito legal: M.17.787-1988. I.S.B.M.: 84-86830-01-X.
·         “Política de defensa y política militar en el s.XX”.Aut. Fernando Puell de la Villa. Publicado en Claves de la España del siglo XX. Estudios. Valencia, Sociedad Estatal España Nuevo Milenio 2001
·         “Todos fuimos culpables: Testimonio de un socialista español”. Aut. Juan Simeón Vidarte Franco-Romero. 2ª Edición .Editorial Grijalbo. Barcelona 1978.
·         La Segunda República y la Guerra”. Aut. Octavio Ruiz. Ediciones Rialp. 1986
·         “Anuario Militar”. Años 1902 – 1925.
·         “Hoja de Servicios de D. Luís Castelló Pantoja”. Instituto de Historia y Cultura Militar. Archivo General Militar de Segovia.
·         “Memorial de Infantería”. Años 1899-1905. Academia de Infantería .Toledo.



[1] “Todos fuimos culpables: Testimonio de un socialista español”. Aut. Juan Simeón Vidarte Franco-Romero. 2ª Edición .Editorial Grijalbo. Barcelona 1978.